El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
 |
|
Papá. El último de los hijos de don Pedro tiene tres años. Foto: EDH |
No le hace mala cara al trabajo, sea cual sea el que deba realizar. Así es don Pedro Mojica, un sexagenario que labora desde hace un mes para el Fondo de Conservación Vial (FOVIAL).
Su afán diario lo motivan diez bocas que alimentar, sin contar la suya y la de su abnegada esposa, a quien nunca le permitió trabajar ni tampoco planificar a sus hijos.
“Hay que tener los que Dios le mande a uno, porque el dice que donde come uno comen más”, expresa con tono firme y haciendo gala de un atlético cuerpo adquirido bajo el sol y la cuma en labores de agricultura.
Una fanea que dice ha desempeñado casi toda su vida, hasta que le quitaron un “pedazo” de tierra que le habían prestado para que la trabajara.
Algo que si bien le quitó el pan de la mesa, no así las ganas de luchar por el bienestar de su familia.
Actualmente trabaja chapodando la carretera entre Santa Ana y Chalchuapa. De su jefe inmediato no hay quejas, tampoco su edad importó a la hora de contratarlo.
De su buen desempeño, las canas no han sido un obstáculo para don Pedro. Al contrario, se ha ganado el respeto de sus demás compañeros.
Si la vida le hubiera dado la oportunidad de estudiar, asegura que fuera un “gran agricultor”, puesto que es lo que más conoce, “habiéndose criado uno en el campo”, dice.
Nietos también tiene, aunque algunos de ellos se han convertido en ciudadanos guatemaltecos, ya que vive en la frontera Las Chinamas, lindando con Guatemala.
“A mi edad...”, yo me siento con capacidad para trabajar todavía, afirma, puesto que una de sus mayores satisfacciones es que no falte la comida en la mesa de sus hijos sin importar los sacrificios.

|