Alejandro Dimas
El Diario de Hoy
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Esfuerzo. Fredy soportó tres semanas en el Bloom. Foto: EDH |
El pequeño Fredy Alfaro, que se intoxicó accidentalmente al tomar un poderoso veneno llamado paraquat, falleció el pasado miércoles.
El niño acompañaba a su abuelo en labores de cultivo cuando tragó el herbicida al creer que la botella contenía agua.
De acuerdo con el doctor Ángel Duarte, quien lo atendió en el hospital Benjamín Bloom, el niño murió por fibrosis pulmonar.
Es decir, esos órganos se volvieron duros y con la consistencia de un cartón.
“Los pulmones perdieron la capacidad de purificar el oxígeno. También tenía quemaduras graves en el esófago y la boca”, expresó Duarte.
Las complicaciones en el pequeño que recién cumplió siete años, también derivaron en insuficiencia renal.
En este tipo de casos, cuando las víctimas ingieren plaguicidas, es posible que sobrevivan pero no toleran la ingesta de alimentos sólidos, sino que deben ser alimentados a través de una sonda con bebidas o sopas.
El veneno es potente y en caso de inhalación puede causar daño en los pulmones, hígado, riñones, en las paredes de la boca del estómago y los intestinos.
Los síntomas son vómito, dolor de cabeza y diarrea.
Cuando la intoxicación ocurre a través de la piel, ocurren afecciones como úlceras, cortadas o sarpullido

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