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Armas. El mandatario prueba uno
de los 33 mil fusiles Kalashnikov que recibió.Foto:
AP
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Agencias
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Estados Unidos cuestionó ayer las intenciones de Venezuela detrás
del anuncio de construir una fábrica de ametralladoras Kalashnikov,
y dijo que intentará influir sobre Rusia para que no le venda los
aviones de combate que Caracas pretende comprar.
“Ciertamente, hay serias preguntas sobre cuáles son sus intenciones
en su deseo de construir esta planta”, dijo hoy el portavoz del
Departamento de Estado, Sean McCormack.
“Ellos ya han comprado 100,000 rifles de asalto AK-103 de Rusia.
Entonces no estoy muy seguro para qué más pueden necesitar
una fábrica. Ya tienen 100,000 de esos rifles, entonces ¿por
qué la necesidad de producir más?”, agregó.
Afirmó que las fuerzas armadas venezolanas están “sobredimensionadas
para un país de su tamaño y la naturaleza de las amenazas
que presenta la región”.
“Les vamos a pedir (a las autoridades rusas) que revisen el potencial
de esas ventas, teniendo en cuenta cuales son las reales necesidades defensivas
de Venezuela y cuales son las verdaderas intenciones de esas compras”,
dijo el portavoz.
Venezuela recibió recientemente 33 mil de los 100 mil fusiles Kalashnikov
que compró a Rusia en 2005 y espera para agosto y octubre el resto
del cargamento.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, confirmó que en
julio próximo realizará una visita oficial a Rusia, durante
la cual dijo que firmará un acuerdo para la instalación
de una fábrica de Kalashnikovs en la localidad venezolana de Maracay,
100 kilómetros al oeste de Caracas.
Esta semana, el presidente Hugo Chávez anunció su intención
de que los rifles Kalashnikov sean fabricados en Venezuela en unos tres
años, aprovechando la transferencia de tecnología que resulta
de la compra de estas armas a Rusia.
El funcionario norteamericano reiteró la opinión de la administración
Bush de que Venezuela está aumentando demasiado sus capacidades
militares, “para el tamaño y la naturaleza de las amenazas
en esa región”.
Washington también anunció que hará lo posible por
evitar la compra de 24 aviones caza Sukoi-30 anunciada por Chávez
como solución para sustituir los aviones estadounidenses F-16,
que Caracas no puede reparar debido a que EE.UU. dejó de venderle
repuestos.
“Es una preocupación real, ciertamente real” la que
tiene Washington por la compra de estos aviones por parte del gobierno
de Hugo Chávez, dijo McCormack.
El funcionario señaló que se trata de aeronaves de combate
de múltiples funciones capaces de transportar armas de alta precisión
que pueden disparar de aire a tierra a múltiples objetivos al mismo
tiempo.
La Casa Blanca también protestó a España por la venta
de aviones de transporte, barcos y lanchas rápidas y a Brasil por
la posible provisión de aviones militares de entrenamiento.
Indicó que van a intentar “prevalecer sobre ellos”,
en referencia a los rusos, a fin de que decidan no proceder con la venta.

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