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Diario de Hoy
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“En su momento, 1994 y 1995, conocedores de leyes, el editorialista
de EL DIARIO DE HOY y juzgadores señalaron lo pernicioso del paquete
de reformas al Código Penal y Procesal Penal que terminó
siendo aprobado por la Asamblea Legislativa, con las terribles consecuencias
que se conocen al día de hoy.
Fue entonces cuando en este Diario se bautizaron como “leyes para
suizos” las truculencias y los errores que la Asamblea Legislativa
aprobara, incluida la infame “Ley del Menor Infractor”.
En una entrevista de televisión, el magistrado doctor Mauricio
Clará, uno de los más destacados (y escasos) juristas centroamericanos,
señaló que la ley tuvo que modificarse aun antes de decretarse,
ley que ahora se encuentra alargada, mutilada y, desde muchos puntos de
vista, vilipendiada.
Lo más grave es que la ley encaja como anillo al dedo, para que
jueces venales, corruptos y políticamente comprometidos, se hayan
dado a la tarea de desestimar y destruir evidencias, llevar a la muerte
a testigos, dejar en indefensión a las víctimas y generar
un clima de impunidad que es parte de la horrorosa conspiración
roja contra el país.
Entre las disposiciones más groseras, está, como lo dijo
el doctor Clará, que un enjuiciado puede confesar libre, plena
y espontáneamente que perpetró un delito, pero que queda
al capricho del juez aceptar esa confesión como prueba, lo que
es un inaudito atropello a la víctima y a la sociedad entera.
Cien millones costó la fiesta
En aquel entonces, hace diez años, se criticó con argumentos
muy válidos, el que un paquete de leyes de manufactura e inspiración
foránea (la partera del engendro era la Cecchi), se aplicara a
rajatabla a un país cuyas realidades chocaban de manera frontal
con los supuestos y la letra de la propuesta.
El doctor Clará cuenta que una comisión local nombrada para
analizar la ley y ofrecer enmiendas, se canceló de golpe. Los que
acarreaban las maletas con las leyes para imponerlas acá, no querían
oposición pública de profesionales. En aquel entonces, diciembre
de 1995, dijimos:
“…La principal objeción que se puede hacer a ambas
iniciativas de ley es que fueron armadas bajo la égida de extranjeros,
lo que es motivo para desconfiar profundamente de ellas.
“En base a una meticulosa investigación periodística
de EL DIARIO DE HOY, se descubrieron las movidas de la consultora Checci
para montar un aparato de abogados, cabilderos, articulistas y políticos,
encargados de promover, presionar y lavarles el cerebro a los abogados
del país y a los diputados de la Asamblea. El obvio propósito,
es que las leyes sean aprobadas con celeridad y muy escasa reflexión.
“Los partos administrados por la comadrona son visibles y altamente
perniciosos, como la “Ley del Menor Infractor”, tan discutida
y repudiada por la opinión pública. Como lo hemos señalado
muchas veces, se promulgó una ley que quizá en Suiza sería
sabia, progresista, benevolente y etcétera, pero que resulta muy
perjudicial y peligrosa en esta tierra.
Pero la ley de marras palidece con algunas disposiciones contenidas en
el proyecto de reformas a los Códigos Penal y Procesal Penal, como
dejar al capricho de los jueces poner a delincuentes en libertad, como
se denunció en nuestra nota editorial del jueves pasado...”.
El montaje costó más de cien millones dólares, lo
que ahora nuestro país pobre tiene que tirar a la basura.

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