elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Una fortaleza en el atlántico

La edificación, de 36 hectáreas, forma parte de la Ruta Maya


Publicada 16 de junio 2006, El Diario de Hoy

Lissette Abrego
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com
Visitas. Además de estudiantes de centros educativos locales llegan muchos turistas europeos y centroamericanos. Foto: EDH

La belleza y riqueza cultural que encierra, entre sus gruesas paredes, la Fortaleza de San Fernando de Omoa, en el caribe hondureño, hacen que los visitantes se olviden del calor propio del lugar y disfruten así de un extenso recorrido por la historia de ese país.

Se llama así en honor de Fernando III y de Fernando VI, que autorizó su construcción en la segunda mitad del siglo XVIII, con el objetivo de defenderse de posibles ataques de piratas. La misma fue escenario de fuertes batallas.

Adentrarse en la Fortaleza significa hacer contacto con un pasado histórico impresionante.

A la entrada del sitio turístico esperan guías especializados en la historia del lugar, que explican hasta el más mínimo detalle de lo ocurrido dentro y fuera de “El Castillo”, como algunos lo han llamado también.

A medida que la caminata inicia, el turista se encuentra con una serie de habitaciones en las que aún permanece en exposición parte del armamento utilizado en aquella época, balas de cañón de 10 kilos cada una, las cuales nunca llegaron a ser disparadas. Además, en el medio de la edificación, el jardín central sirve de colchón para algunos de los cañones empleados por los españoles.

Otros de los cuartos eran usados como dormitorio. Un espacio importante lo ocupa la capilla en la cual se reunían para pedirle a Dios su protección durante los enfrentamientos, ésta a sido acondicionada como si aún funcionara.

En la parte posterior hay jardines y una extensa vegetación que permiten disfrutar de una brisa marina muy agradable.

Otros atractivos

A pocos metros de ahí se encuentra el museo donde están expuestas otras piezas de aquella época. En el sitio se venden artesanías fabricadas por los pobladores de esa región.

La bahía de Omoa es otro de los sitios para disfrutar, sus cálidas aguas ofrecen un atractivo natural envidiable.

Unos 15 kilómetros al Este se ubica Puerto Cortés, uno de los principales puertos de Centroamérica. Una de las vías para llegar hasta esa zona costera es San Pedro Sula, el tiempo de demora es de 45 minutos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW