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La Nota del Día
Con tiempo y argumentos se advirtió lo que pasaría

Se promulgó una ley que quizá en Suiza sería sabia, progresista, benevolente y etcétera, pero que resulta muy perjudicial y peligrosa en esta tierra.

Publicada 16 de junio de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“En su momento, 1994 y 1995, conocedores de leyes, el editorialista de EL DIARIO DE HOY y juzgadores señalaron lo pernicioso del paquete de reformas al Código Penal y Procesal Penal que terminó siendo aprobado por la Asamblea Legislativa, con las terribles consecuencias que se conocen al día de hoy.

Fue entonces cuando en este Diario se bautizaron como “leyes para suizos” las truculencias y los errores que la Asamblea Legislativa aprobara, incluida la infame “Ley del Menor Infractor”.

En una entrevista de televisión, el magistrado doctor Mauricio Clará, uno de los más destacados (y escasos) juristas centroamericanos, señaló que la ley tuvo que modificarse aun antes de decretarse, ley que ahora se encuentra alargada, mutilada y, desde muchos puntos de vista, vilipendiada.

Lo más grave es que la ley encaja como anillo al dedo, para que jueces venales, corruptos y políticamente comprometidos, se hayan dado a la tarea de desestimar y destruir evidencias, llevar a la muerte a testigos, dejar en indefensión a las víctimas y generar un clima de impunidad que es parte de la horrorosa conspiración roja contra el país.

Entre las disposiciones más groseras, está, como lo dijo el doctor Clará, que un enjuiciado puede confesar libre, plena y espontáneamente que perpetró un delito, pero que queda al capricho del juez aceptar esa confesión como prueba, lo que es un inaudito atropello a la víctima y a la sociedad entera.

Cien millones costó la fiesta

En aquel entonces, hace diez años, se criticó con argumentos muy válidos, el que un paquete de leyes de manufactura e inspiración foránea (la partera del engendro era la Cecchi), se aplicara a rajatabla a un país cuyas realidades chocaban de manera frontal con los supuestos y la letra de la propuesta.

El doctor Clará cuenta que una comisión local nombrada para analizar la ley y ofrecer enmiendas, se canceló de golpe. Los que acarreaban las maletas con las leyes para imponerlas acá, no querían oposición pública de profesionales. En aquel entonces, diciembre de 1995, dijimos:

“…La principal objeción que se puede hacer a ambas iniciativas de ley es que fueron armadas bajo la égida de extranjeros, lo que es motivo para desconfiar profundamente de ellas.

“En base a una meticulosa investigación periodística de EL DIARIO DE HOY, se descubrieron las movidas de la consultora Checci para montar un aparato de abogados, cabilderos, articulistas y políticos, encargados de promover, presionar y lavarles el cerebro a los abogados del país y a los diputados de la Asamblea. El obvio propósito, es que las leyes sean aprobadas con celeridad y muy escasa reflexión.

“Los partos administrados por la comadrona son visibles y altamente perniciosos, como la “Ley del Menor Infractor”, tan discutida y repudiada por la opinión pública. Como lo hemos señalado muchas veces, se promulgó una ley que quizá en Suiza sería sabia, progresista, benevolente y etcétera, pero que resulta muy perjudicial y peligrosa en esta tierra.

Pero la ley de marras palidece con algunas disposiciones contenidas en el proyecto de reformas a los Códigos Penal y Procesal Penal, como dejar al capricho de los jueces poner a delincuentes en libertad, como se denunció en nuestra nota editorial del jueves pasado...”.

El montaje costó más de cien millones dólares, lo que ahora nuestro país pobre tiene que tirar a la basura.

 

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