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| Redada. La policía
entró en Las Palmas el pasado abril. Foto:
EDH |
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relacionadas |
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La única aspiración de los parientes de Brenda Jovel, la
joven que mataron supuestamente pandilleros de la comunidad Las Palmas,
es que su asesinato no quede sin castigo, como sucedió hace casi
seis años con su marido.
“Yo no sé cómo no remiten estas diligencias a donde
corresponde. Si tienen la prueba balística y a los hechores materiales
encarcelados, ¿qué están esperando?”, se pregunta
un pariente de la mujer asesinada el 12 de febrero junto a su pareja,
Jon Thor Olaffson, un ingeniero islandés. Dos hombres y una mujer,
supuestamente de Las Palmas, habrían cometido el crimen.
Ambos fueron raptados de la colonia San Benito y asesinados en Santa
Ana. Brenda planeaba casarse, cinco años después de que
Guillermo Carías, el esposo, muriera a manos de matones.
El homicidio de Carías, un investigador privado y dueño
de una empresa de seguridad, quedó impune. La investigación
del caso nunca pasó a un tribunal pese a las pruebas que había
contra el supuesto hechor intelectual.
Con el asesinato de Brenda, dos niñas han quedado huérfanas.
“Pobrecito, él (islandés) ni siquiera ha de haber
entendido por qué lo mataban porque ni español hablaba”,
asegura un conocido de la pareja.
“Yo sólo puedo poner un grito de alarma en los padres para
que se fijen a dónde van a divertirse sus hijos”, aseguró
un pariente que por razones de seguridad pidió el anonimato.

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