Nuria Romero /Adda Montalvo
El Diario de Hoy
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En la víspera del Año Nuevo, los pasajeros del crucero de lujo Poseidón emprenden un viaje en el mar Atlántico Norte sin conocer su destino final.
La noche esperada llega, y los huéspedes con sus mejores galas se reúnen en el salón de baile para despedir el año. Alejados del glamour, un grupo de trabajadores se contagian de esta fiesta y celebran a su manera en todos los rincones del barco que tiene una altura de más de 20 pisos, con 800 camarotes y 13 cubiertas para los pasajeros.
El reloj está a punto de anunciar las doce de la noche, mientras todos brindan con una copa de champán. Afuera, el primer oficial se da cuenta que algo malo va a suceder; y en efecto descubre que una gran ola de más de cien pies de altura se aproxima al barco.
El marino trata en vano de desviar este muro de agua que rompe las ventanas y hace volcar toda la tripulación. Los objetos cuelgan del techo, se caen o se desprenden de las paredes; pero el caos llega cuando todo se queda a oscuras debido a los cortes de electricidad, y por si fuera poco las líneas de gas se rompen y lanzan llamas de fuego.
Odisea
Es aquí cuando comienza la lucha de las personas por sobrevivir o morir en el intento. Una gama de historias quedan al descubierto. El jugador profesional, Dylan, tendrá que decidir entre salvar su vida o ayudar a un niño de ocho años y a su madre. Más tarde encuentra a Robert Ramsey un hombre que busca a su hija y a su prometido.
Dylan, al parecer, es el indicado para guiar a los sobrevivientes, entre ellos una chica que ha subido al barco de forma “ilegal”, un suicida y un joven escritor.
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“Los desastres te permiten conocer el interior de las personas sin los artificios y las convenciones que exige la vida cotidiana... Se toman decisiones vitales en cuestión de segundos.
Nuestras reacciones y comportamientos en situaciones extremas muestran el material del que estamos hechos”, expresó el director Wolfgang Petersen.
Los actores de Poseidón reaccionan como cualquier persona en un acontecimiento similar. “La historia remueve nuestros miedos primarios: arder, ahogarse, caer, quedar atrapado, verse indefenso”, dijo Akiva Goldsman, productor de la cinta.
Además de una buena actuación, para Poseidón se buscaron a actores que mostraran una resistencia física, ya que aparte de hacer escenas peligrosas en las últimas semanas del rodaje, tuvieron que pasar bajo el agua muchas horas, por lo que cada estrella entrenó buceo durante una semana.
Incluso algunos se tomaron tan en serio su papel que practicaban en su hogar las escenas. “Cuando me comprometí a hacerlo, llegaba como un tonto a casa después de trabajar, tras pasarme todo el día metido en el agua, y nadaba unos cuantos largos en la piscina para comprobar cuánto tiempo lograba mantener la respiración”, recuerda Josh Lucas, que da vida a un jugador profesional.
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Aunque uno de los retos del director era que los actores no sufrieran un accidente, no se evitó que Kurt Russell se enfermara varias veces por filmar diario debajo de agua.
La cinta contó con un presupuesto de 150 millones de dólares. Petersen comentó que su historia es un poco diferente a la cinta original de 1972. Él le da más protagonismo a los personajes y sus historias.
Realidad no ficción
Para Wolfgang Petersen las olas gigantescas existen. Esos muros de agua -como los describen algunos testigos oculares-, han sido sometidos en los últimos años a exámenes mediante la tecnología satélite de la ESA (Agencia Europea del Espacio).
Durante mucho tiempo se dijo que podían ser la causa de incalculables desastres oceánicos, pero hoy se confirma que son los responsables de daños a cruceros y plataformas petrolíferas en el mar.
Volcanes pero de pura película
Hace algunos años dos películas de Hollywood inquietaron a las audiencias sobre la furia de los volcanes. Las cintas fueron “El pico de Dante” y “Volcano”. Sin embargo, según el geólogo del Sistema Nacional de Estudios Territoriales (Snet), Carlos Pullinger, explica que los comportamientos de los volcanes en ambas cintas está lejos de ser real. Sin embargo en “El pico de Dante” se presentan algunas situaciones que sí se pueden suceder. Por ejemplo: sí existe una institución que los monitorea (www.usgs.gov); que el actor principal vigila las fuentes termales y su química. Y que los efectos que muestran la nube piroclástica (producto de la erupción) tiene cierta similitud a las reales.
Lo que el experto calificó de exagerado es que un carro pueda escapar de dicha nube ya que la velocidad de éstas es mucho mayor que la de cualquier automotor. Pero de pura “ciencia ficción” calificó Pullinger el escenario de “Volcano” en donde un volcán surge del subsuelo de Los Ángeles. En primer lugar, porque dicha ciudad no tiene posibilidad de volcanes y que para que la lava se mantenga en estado líquido debe mantenerse con una temperatura mínima de mil 200 grados centígrados, de lo contrario se vuelve roca. Y que esa temperatura ningún ser humano podría acercarse a ella. En síntesis, el geólogo afirmó: “Esa película ni se acerca”. |
| Los desastres llegan del cielo
En “Impacto profundo” y “Armagedón” (ambas de 1998) el planeta Tierra encaraba su extinción producto del inminente choque de un meteorito en alguna parte de su superficie.
Estas películas apocalípticas se basaban en datos que los especialistas conocen desde mucho tiempo atrás. De acuerdo a Jorge Colorado, miembro de la Asociación Salvadoreña de Astronomía (Astro), “el impacto de un asteroide o cometa contra la Tierra, aunque es un evento real que ya ha ocurrido en el pasado y con seguridad ocurrirá en el futuro, no sucede con mucha frecuencia y se estima que un impacto con un cometa de 10 kilómetros de diámetro ocurre una vez en cada cien millones de años”.
Algunas evidencias de estos impactos son los cráteres de la Luna o, por ejemplo, el “Meteor crater” ubicado al norte del estado de Arizona, Estados Unidos. Este cráter surgió por la colisión de un meteorito contra laTierra hace 50 mil años (más información www.meteorcrater.com). En cuanto al desastre que podrían causar, Colorado añade que el impacto es proporcional al tamaño del objeto en que cae: “es así como un objeto de pocos metros puede destruir una ciudad como San Salvador. Un objeto de varios kilómetros es considerado como un verdadero extintor”, añadió. En este sentido cabe la teoría del meteorito de diez kilómetros de diámetro que impactó el Golfo de México hace unos 65 millones de años. Con este evento el impacto pudo haber cambiado la atmósfera a tal nivel que extinguió a los dinosaurios. Esta hipótesis es reflejada en películas como “Dinosaurios”. Por otra parte, también existen otras historias de Hollywood que también pronostican desastres provenientes del espacio, pero a través de alienígenas.
Estas encajan en la pura ciencia ficción. La prueba más reciente de ellas es “La guerra de los mundos” (2005) con Tom Cruise. La película narra como los marcianos no son los seres amigables que Steven Spielberg retrataba en “E.T.”. Más bien son individuos trípodes y mecánicos que destruirán a la humanidad. |
| Cuando el clima se vuelve loco
En “La tormenta perfecta” un pequeño barco pesquero queda atrapado en una agresiva tormenta en el Atlántico Norte. La escena cúlmen de la cinta de Wolfgang Petersen es cuando la nave queda prácticamente colgado de una gigantesca ola.
Según el meteorólogo salvadoreño Raúl Murillo, de Protección Civil, dichas tormentas se forman cuando un huracán choca con un frente frío. Este golpe puede producir grandes olas que más bien son definidas por el experto como “marejadas”. Claro que en la películas son monstruosamente exageradas. Cabe mencionar que la mayoría de desastres de películas han sucedido en Estados Unidos. Pero hasta el momento no se conoce alguna sobre huracanes. ¿Será que el Katrina generará alguna?
Otro fenómeno climático llevado a la pantalla gigante son los tornados, tal es el caso de “Twister”. En el filme se explican que los tornados se forman cuando convergen los vientos fríos del norte con los cálidos del trópico y empiezan a rotar. Estos son de los desiertos de Estados Unidos, explica Murillo. En el país no se dan y si suceden son muy pequeños. Los tornados se dan en lugares entre 20 y 50 grados de latitud, a ambos extremos de la línea ecuatorial. Finalmente, el cambio climático drástico que se visualiza en “El día después de mañana” (2005) podría ser producido si se eleva la temperatura del mar (por el cambio de las corrientes marinas). Pero los efectos no son tan rápidos como en la cinta. |

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