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Mujeres preparadas reparan lanchas

San Miguel. Dos pescadoras, madre e hija, son un ejemplo dentro de un grupo que aprendió a arreglar los motores de sus pequeñas embarcaciones en alta mar .

Publicada 12 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Herencia. Flor González, hija de Lorenza, está capacitada para asegurar el paso de la gasolina al motor. Así evitan problemas.Foto EDH

Lorena Baires
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Hace 20 años, Lorenza Portillo de González aprendió a pescar en las turbias aguas del mar. Una pequeña embarcación a motor le acompañaba cada día en la travesía.

Aprendió a romper las olas para ingresar con su lancha, a conocer los puntos y horas donde se concentran los peces y tirar con fuerza de las redes. Pero nunca supo qué hacer cuando fallaba el motor.

CURSOS
La capacitación “Reparación
de motores fuera de borda” nace de un convenio entre el ITCA-FEPADE y el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp). Estas entidades se han interesado por adiestrar a comunidades de la costa oriental del país. Mario Andino, presidente del Insaforp, explica que hace un año contrataron a maestros panameños para que dieran un taller a ocho docentes salvadoreños. Estos últimos imparten el taller en El Cuco. “Ha sido un éxito, porque las pescadoras tenía que pagar para arreglar sus motores y ese costo era trasladado al marisco que vendían”, dice Andino. También enseñaron a otros pescadores a reparar lanchas de fibra de vidrio. Ambas contribuyen para que las comunidades aprendan a resolver sus dificultades en el trabajo.

“Cuando se me apagaba tenía que esperar horas a que algún otro pescador se asomara en el horizonte. Le hacía señales para que me ayudara”, comenta De González, originaria de la Bahía de Jiquilisco, en Usulután.

Su hija, Flor de María, se recuerda de las horas que pasó junto a su madre bajo el sol ardiente.

“Yo me echaba agua en el cuerpo cuando sentía ardor, teníamos que esperar a la persona que nos reparaba los motores. Esperábamos bastante en ocasiones”, dice la joven que nació viendo las aguas de la playa El Cuco, en San Miguel.

De esa manera se pasaron los días, esperando y pagando por la reparación. Ambas no saben calcular el dinero que han invertido sólo en el mantenimiento del motor. Lo que si reconocen es que ese mismo gasto lo trasladaban al pescado que vendían.

Sin embargo, las cosas han cambiado para ambas y para unos 36 pescadores más de El Cuco, quienes hoy aprenden cómo repararlos gracias a las capacitaciones que reciben del Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp) y el ITCA-FEPADE.

Más ganancias

Luis Emil Reyes, maestro de taller, diseñó el plan de aprendizaje en tres tipos de fallas: el sistema eléctrico, mecánico o carburación. El objetivo en cada una de las áreas es minimizar al máximo el número de riesgos.

Los alumnos, todos de la Asociación “Centro de Acopio El Cuco”, tienen en sus lanchas un equipo de trabajo con llaves, desarmadores y otras herramientas.

Grupo veterano.
Los pescadores de la asociación Centro de Acopio, de El Cuco, se sienten más seguros en el mar. Foto EDH

“Han aprendido a tener soluciones para las fallas en el motor. Esto les reduce los gastos de operación y maximiza el tiempo de trabajo en el mar”, argumenta Reyes.

Lorenza y Flor de María están en un nivel básico y ya son capaces de reconocer problemas en las bujías y el sistema que permite el paso de la gasolina.

“Estamos contentas porque nos sentimos más independientes y trabajamos con más tranquilidad. Hoy sabemos que si se nos arruina el motor, podemos arreglarlo”, dice Lorenza.

En el grupo de estudiantes también hay hombres que vieron la necesidad de aprender el oficio. Anastasio Perales, residente de la misma playa, ya no recurre a los mecánicos.

“Para mi la capacitación me ha servido para vender mi producto a un mejor precio. Como no pago para que me arreglen el motor, vendo el pescado a unos centavos menos”, explica este hombre de 45 años.

Mario Andino, presidente del Insaforp, participó en una clase práctica en alta mar, para verificar los conocimientos adquiridos por los pescadores.

El funcionario se mostró satisfecho porque todos los beneficiados pudieron resolver los problemas que les presentó el instructor en las aguas. Era una práctica real.

Al final, Andino obsequió herramientas a los agremiados en el Centro de Acopio para que no tengan necesidad de invertir en ellas cuando terminen los cursos.

Insaforp e ITCA-FEPADE quieren llevar este taller a otras costas de El Salvador.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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