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Palabras
El derecho a la felicidad
Fue Epicuro, un griego de Atenas, discípulo
de Jenócrates, quien predicaba que el placer era el fin supremo
del hombre y la humanidad, y que hacia ello debían tender nuestros
esfuerzos.
Publicada 12 de junio de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario
de Hoy
editorial@ elsalvador.com
A causa de la falsa interpretación moral que los modernos puritanos
han dado a su doctrina, se ha tomado como un libertino a aquel filósofo
de ejemplar continencia. El sabio creía justo poner el goce de
los sentidos como un derecho a la felicidad, de la misma forma que la
práctica de la virtud nos conlleva al gozo espiritual.
Felicidad se entiende como prosperidad, salud, bienestar, disfrute, tranquilidad,
placidez y seguridad. Y es lo que el ser humano se empeña en alcanzar,
trabajando duro, luchando, creando fortunas o realizando ideales. (También
soñando el amor o un mundo mejor).
Pero la verdad es que los tesoros de la felicidad están enterrados
en el mundo interior del hombre. Y tal vez la felicidad se alcance interpretando
un sueño, venciendo al destino y alcanzando metas.
Al cabo de un tiempo comprendemos que es justo y humano el inalienable
derecho a la felicidad. La misma que el mundo niegue u ofrezca. De ahí
que encontrar la vida sea sinónimo de vivir feliz.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Destrucción terrorista
El Salvador, bien lo sabemos, es un país pobre, pero sería
más próspero y anclado en el segundo mundo, de no haber
sido por la agresión comunista iniciada en la Década de
los Setenta, y el desgobierno de esos años.
Si ahora tenemos deudas, se debe sobre todo a que fue imprescindible reconstruir
desde el sistema eléctrico y de comunicaciones, hasta buena parte
de la infraestructura que la guerrilla enloquecida aniquiló.
Es paradójico que el grupo que más se opone a los préstamos
y se las pasa predicando sobre un supuesto límite al endeudamiento,
sea el causante de gran parte de este, de los compromisos que El Salvador
tuvo que adquirir para la reconstrucción.

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