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Centro Histórico
Sin aceras para los peatones

Las calles del centro parecen haber sido hechas para los vendedores del comercio informal. Los capitalinos arriesgan sus vidas al caminar en las calzadas de intenso tráfico

Publicada 11 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

Rhina Ventura
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com
Toman pavimentada. Los comerciantes han invadido un carril para vehículos en la Calle Rubén Darío. En las aceras también han formado dos líneas de ventas. Foto EDH

Aceras plagadas con ventas es lo que a diario encuentran los peatones, en la mayoría de calles del Centro Histórico.

Y es que el centro capitalino es la zona más concurrida del área metropolitana, ya que ahí se concentran las paradas de los buses que conducen a las colonias y demás municipios.

Leticia Ruano labora en una oficina jurídica ubicada en la Juan Pablo II. Desde ahí, ella debe caminar hasta la plaza Libertad para abordar la Ruta 5 que la conduce a su lugar de residencia, en la colonia La Cima.

Para llegar a su destino, Leticia y los demás transeúntes deben esquivar las estructuras de hierro de los comerciantes.

La otra alternativa es bajarse a la calzada, arriesgando su vida al exponerse al tráfico intenso que impera en la zona, sobre todo en las horas pico.

“No entiendo por qué la alcaldía no hace nada para quitar las ventas. Se supone que las aceras son para que la gente no camine en las calles”, dice Leticia.
Y es que el centro de San Salvador parece haber sido hecho para el comercio, y no para los peatones.

Las escenas de la ciudad despejada de ventas quedaron en la memoria de los que circulaban en la capital 20 años atrás.

Alternativas

Al hacer un recorrido, se pudo verificar que son pocas las arterias donde queda espacio en las aceras.

Las únicas vías donde aún no se han instalado los comerciantes son la 3a. Calle Poniente, tres cuadras de la Avenida España y la 2a. Avenida Norte.

En la periferia de la plaza Libertad, las cuatro arterias todavía no han sido invadidas por el comercio. Estas son la 6a. Avenida Sur, la 2a. Calle Oriente, la 4a. Avenida Sur y la 4a. Calle Oriente.

Sin embargo, los vendedores de artículos usados ya se apoderaron de la esquina del edificio abandonado del ex cine Libertad, donde convergen la 4a. Calle Oriente y la 6a. Avenida Sur.

Peatonal. En la a 3a. Avenida Norte, los capitalinos no tienen otra opción que caminar en la vía. Foto EDH

Movilizarse en el resto de vías se vuelve una verdadera travesía, ya que las aceras están inundadas por los vendedores.

Desde el año pasado, los comerciantes implementaron una modalidad: hacer los puestos con estructuras metálicas para garantizar su permanencia en los espacios que ellos mismos se adjudican.

Por ejemplo, en la calle Rubén Darío los comerciantes han sobrepasado los límites. En los andenes han hecho dos filas de ventas y otra en la calzada, dejando espacio en un carril de los dos que estaban designados para el paso de los vehículos.

Y qué decir de la zona del mercado Central, donde las arterias aledañas forman parte del tiangue.

Espacios públicos

Los parques también se han convertido en lugares atractivos para el comercio. Así, en la zona del San José ya no existe lugar para el esparcimiento de los citadinos.

Ahí, imperan las ventas de discos, frutas, verduras, zapatos y ropa usada.
Igual sucede con el parque Hula Hula, donde las relojerías y el comercio de otros productos ocupan los espacios desde hace más de dos décadas.

El control de la delincuencia en una ciudad con calles aglomeradas también se vuelve un reto para la Policía Nacional Civil.
Además, las arterias con mayor comercio son propicias para la acumulación de la basura.

Las zonas intransitables

Movilizarse en algunas áreas de la capital, es toda una travesía
- En la Calle Rubén Darío existen ventas, en al menos diez cuadras.
- En la 1a. Calle Poniente, las ventas informales han obstaculizado el paso a los negocios antiguos.
- El mercado Central se ha extendido a unas ocho arterias aledañas.
- El parque Centenario ha dejado de ser espacio de esparcimiento, para convertirse en un mercado.
- El Hula Hula está rodeado de ventas.

El desorden es un negocio rentable para los alcaldes

El ordenamiento de las ventas es lo que han prometido en reiteradas ocasiones los ediles del FMLN, que han gobernado la capital en los últimos tres periodos.

Estructura. Vendedores han hecho sus puestos de metal, en varias cuadras de la 9a. Av. Nte. Foto EDH

Sin embargo, no han hecho mayores esfuerzos porque saben que mientras crezca el comercio informal, seguirán obteniendo dinero para las arcas de la comuna.

Muestra de ello, son los ingresos anuales que obtuvo el ex alcalde Rivas Zamora, a costa de ceder las arterias a los comerciantes. Sólo en los primeros meses de 2005, el distrito Centro Histórico recibió de 12 a 18 mil dólares. En 2004 obtuvo 217 mil dólares.

En ese mismo año, el edil intentó implementar el plan de intervención en el Centro Histórico, en el que incluyó el desalojo de los comerciantes que se habían apoderado de varias cuadras de la Calle Delgado. Al poco tiempo, los vendedores regresaron e instalaron sus puestos, donde hasta ahora permanecen.

La nueva alcaldesa, Violeta Menjívar, ha contemplado el reordenamiento del comercio en su plan de los cien días. Sin embargo, no ha dado mayores detalles sobre el tema.

La Asociación de Comerciantes Formales del Centro Histórico-Plaza Morazán se ha pronunciado en varias ocasiones por el desalojo de las arterias. Ellos exigieron, en su momento, a Rivas Zamora que aplicara la ordenanza municipal que prohibe el uso de la vía pública.

Además, realizaron medidas como colocar maceteros gigantes en las aceras. Días después, los vendedores o vándalos derribaron las macetas para colocar nuevamente sus puestos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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