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Visión optimista
Orgullo por lo nuestro
Aprendamos de los mexicanos que a voz en cuello (y con toda razón) cantan, gritan y resaltan la belleza de su tierra, de sus tradiciones, de su historia, de sus artesanías, de su folklore y hasta de su machismo
Publicada 11 de junio de 2006, El Diario de Hoy
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Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Es triste de comprobar que los salvadoreños no tenemos orgullo por lo que somos, por lo que hemos logrado y por lo que tenemos, pero somos especialistas en quejarnos. La situación económica cada día va peor y aunque ganamos más, tenemos menos, porque no consideramos que gastamos más: el celular, todo mundo viaja, se come en restaurantes por lo menos una vez a la semana, y las visitas a los centros comerciales son ya parte obligada del quehacer nacional.
Repetimos constantemente que este país es el más violento del mundo, donde hay más robos, accidentes y asesinatos, sin analizar quién fabricó tales estadísticas ni quién nos otorgó semejantes trofeos. Roque Dal-ton con voz agorera anunció que en lo único que podíamos ser campeones era en tener el peor guaro del mundo, por lo que en ese momento un gran poeta local estaba en Houston muriendo de cirrosis por su afición por el trago bomba.
Como no conocemos mucho de lo bueno que tenemos, al escucharlo lo aceptamos con reserva e incredulidad. Poco se sabe que el Centro de Aeromantenimiento de TACA está certificado como uno de los mejores 10 del mundo y da servicio a aviones de prestigiosas líneas extranjeras.
Que las toallas Hilasal han logrado penetrar con éxito, en los mercados más exigentes de EE.UU. y Europa. Que la Escuela Superior de Economía y Negocios cuenta con más de 600 graduados, con un alto porcentaje de ellos procedentes de institutos nacionales, que gracias a su capacidad y al apoyo financiero recibido, desempeñan altos cargos en las mejores empresas del país y muchos han completado estudios de maestría en excelentes universidades extranjeras.
Recientemente el presidente de Fusades, Ing. Antonio Cabrales, comentaba que en un foro celebrado en Puerto Rico, se había ubicado a El Salvador como muy por delante del resto de los países de la región. Nuestro proceso de paz ha servido de ejemplo para países en conflicto. Nicaragüenses y hondureños están emigrando ante las oportunidades de trabajo que este país ofrece con el atractivo del pago en dólares. Maqui-las de Guatemala se están viniendo ante las ventajas que supone el haber firmado el TLC.
Por su empuje y desarrollo, por su solvencia en el pago de sus deudas, podemos calificar como país de renta media, lo que nos coloca, junto con Namibia, como finalista para beneficiarnos con los fondos del milenio. La presentación del proyecto de la Carretera Longitudinal del Norte por la Lic. Sandra de Barraza, llena de esperanza y fe en el porvenir a todos los que luchamos por un país mejor.
Más de 300 km de carretera, desde Asunción Mita, en Santa Ana hasta Concepción de Oriente en La Unión, permitirán la conectividad de muchos pueblos hasta hoy olvidados.
La zona de Chalatenango, que gracias al milagro del Lempa provee de agua y energía eléctrica al resto del país, carece de estos servicios. Hay grandes expectativas para el turismo, para el cultivo de flores y hortalizas que permitirán a los habitantes de la zona, acceder a una mejor calidad de vida.
El turismo presenta un panorama prometedor ante la próxima construcción de hoteles de mar y montaña, la inauguración reciente del Hotel Salinitas del grupo Decamerón muestra la confianza de invertir en el país. Entre Ataco, Apaneca y Juayúa hay más de 50 restaurantes, que cuentan con una nutrida clientela y lo mismo está ocurriendo en otras zonas de la república.
Aprendamos de los mexicanos que a voz en cuello (y con toda razón) cantan, gritan y resaltan la belleza de su tierra, de sus tradiciones, de su historia, de sus artesanías, de su folklore y hasta de su machismo. Ya es tiempo que los salvadoreños empecemos a presumir de nuestra tierra, a sentirnos orgullosos de lo nuestro, leyendo a Claudia Lars que en “Tierra de Infancia” nos presenta en bandeja de plata sus bellezas y a Alfredo Espino que cantó magistralmente “Por qué buscar la dicha en tierras extranjeras/ si tenemos octubres cuajados de luceros/ si tenemos diciembres preñados de ilusiones”.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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