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Aclarando misterios
¿Dónde está el Santo Grial?

Los primeros documentos que hablan del “Cáliz de Valencia” datan de 1399 y su historia proviene de la tradición oral, los datos e informaciones recabados a lo largo de muchos años por los historiadores

Publicada 11 de junio de 2006, El Diario de Hoy


Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Para proporcionarle un momento de reflexión y olvidarnos de la subida de los precios de la energía, los combustibles o los productos básicos para subsistir y la presión de los bancos, les transcribo lo que leí en la Internet, escrito por el señor Carlos Alfonso Cuñat, que me recordó la primera vez que visité la capilla del Santo Cáliz, en la catedral de Valencia y que cada vez que voy aprovecho para sentir la cercanía a la reliquia más preciada del cristianismo, custodiada por el cabildo catedralicio de Valencia, desde el 18 de marzo de 1437.

Entonces, el Cáliz sagrado junto a otras reliquias propiedad de la corona de Aragón, fue entregada por el rey Alfonso el Magnánimo en prenda por un préstamo solicitado a la catedral y al Consell de la ciudad, para financiar la guerra de Nápoles… Al no reintegrar el monarca en su totalidad el dinero prestado, el Santo Cáliz pasó a formar parte del patrimonio catedralicio de Valencia.

Fueron muchas las peripecias que tuvieron sus custodios, como sacarlo de la ciudad para protegerlo de las tropas de Napoleón en 1809 y ocultarlo durante la Guerra Civil española para librarlo de la quema y saqueo de la catedral a finales de julio de 1936.

Los primeros documentos que hablan del “Cáliz de Valencia” datan de 1399 y su historia proviene de la tradición oral, los datos e informaciones recabados a lo largo de muchos años por los historiadores que han buscado el origen de la Santa Copa.

Partiendo que la Última Cena se celebró en casa de María, madre de Marcos --El Evangelista--, quien posteriormente acompañaría a San Pedro en sus viajes apostólicos y dada la importancia de la eucaristía para la liturgia cristiana, los apóstoles decidieron conservar el cáliz para continuar celebrando el rito eucarístico. Al dispersarse para evangelizar, fue Pedro, como cabeza de la Iglesia, quien lo conservó y custodió, en compañía de Marcos y, finalmente, el Santo Grial paso a los sucesores de San Pedro.

Sin embargo, esto fue interrumpido por la persecución de los cristianos en Roma por el emperador Valeriano. Corría el año 258 y siendo Papa San Sixto II, cuando la tarde del 6 de agosto fue aprehendido en las catacumbas por los soldados romanos y decapitado. Su protodiácono y depositario del Santo Cáliz, San Lorenzo, oriundo de Huesca, temiendo su detención y martirio, lo entregó a dos legionarios romanos cristianos, que regresaban a Hispania, con la encomienda de que se lo dieran a sus padres en Huesca, para que fuera venerado y custodiado.

Desde allí, con la invasión árabe de la península, fue trasladado hacia los Pirineos, junto con la población cristiana que huía de los invasores musulmanes. Con la reconquista y una vez se terminó de construir la catedral de Jaca --entonces capital del reino de Aragón-- fue trasladado allí. Posteriormente, fue llevado al convento benedictino de San Juan de la Peña, permaneciendo en el monasterio, hasta que en 1399 fuera reclamado por el rey don Martín “El Humano”, para llevarlo a la capilla real de la Seo de Zaragoza. Allí sería custodiado y venerado por el pueblo aragonés hasta su definitivo traslado a la ciudad de Valencia por don Alfonso “El Magnánimo”.

La carta del rey Martín de Aragón, reclamando a los monjes benedictinos la venerable reliquia, fechada el 29 de agosto de 1399, es el documento más antiguo que se conoce referido al Grial que se conserva en Valencia. Pero también existen indicios más que racionales y, sobre todo, una tradición oral que detalla la ruta que debió seguir el Grial desde la época en la que fue enviado por San Lorenzo desde Roma. Pero sobre todo existe el dato científicamente contrastado de la antigüedad del Cáliz de Valencia, fechada en torno al siglo primero A.C.

Todos estos datos contrastados convierten al Cáliz de Valencia en el que según la leyenda buscaron el rey Arturo, Indiana Jones y Adolf Hitler, quien convencido de que el cáliz otorgaba poderes mágicos, al terminar la Guerra Civil encomendó a sus servicios de inteligencia su búsqueda en España, pues aquí era donde “con más probabilidad” lo ubicaba la tradición griálica… Hasta aquí el relato del señor Cuñat.

Yo, de lo que si soy testigo, porque vivo cerca, es que cientos de miles de peregrinos y turistas visitan la capilla del Santo Cáliz en la catedral de Valencia y ademàs les confirmo, que al estar ahí y concentrarse, se siente el aura que emana del Santo Grial.
Cuando usted vaya a Valencia lo comprobará. ¡Que tenga un feliz domingo!

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

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