Luis
Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Al mejor estilo de José Saramago, Premio Nóbel de Literatura,
intentaré dibujar lo que en teoría debería ser una
“Oposición” (si, con ma-yúscula) de esas que
hoy en día, sobre todo en países desarrollados, dan clase
de sensatez, responsabilidad, educación, creatividad y cordura
política.
Cito al escritor portugués, no para emular su estilo narrativo,
lo que le ha valido el reconocimiento de millones de lectores alrededor
del mundo, a pesar de ser ateo y de su afinidad al comunismo; lo cito
para suponer qué pasaría si la oposición se transformara
en “Oposición” y sustituyera su estrategia del no,
por aquella cuyo centro fuera representado por la propuesta; similar a
lo que el Nóbel portugués hace cuando en sus obras invita
al lector a reflexionar lo que sucedería si en algún lugar
del mundo todos se quedan sin el sentido de la vista, o en el ámbito
político, si la mayoría en un evento electoral, votaran
en blanco, o lo que es peor, si de repente la muerte se pone en huelga
y por casi ocho meses nadie muere en un país.
Recordemos, es sólo una suposición. Resulta que un buen
día la “Oposición” decidió presentar
a la Asamblea un proyecto de reformas a los Código Penal y Procesal
Penal, Ley Penal Juvenil, Ley Peniten-ciaria, Ley Orgánica Judicial
y a la Constitución, en las que entre otras proponía creativas
figuras, al mejor estilo del conocido “criterio de oportunidad”
(que otrora permitió la captura de cientos de secuestradores cuando
motivaba a uno de los delincuentes, a cambio de su libertad, para informar
todo cuanto sabía de sus cómplices), para combatir el delito
de extorsión, así como nuevas conductas sancionables para
aquellos agentes de la PNC y jueces que de forma abierta y sin escrúpulos
aceptan sobornos.
También se incluían reformas orientadas a impedir que los
ya condenados continuaran comandando desde los centros penitenciarios,
al crimen organizado y ordenando homicidios y ajusticiamientos a plena
luz del día; no faltó la creativa propuesta, que si bien
fue criticada, hizo ganar muchos adeptos a la izquierda, para castigar
como adultos a los “menores de edad”, que cobijados precisamente
en su corta edad, descuartizan e intimidan a la ciudadanía entera
con actos inhumanos.
La cadena perpetua, ya que muchos de sus militantes no concebían
la pena de muerte, fue una de las últimas reformas a la Constitución
incluida en su documento. Cabe agregar que varias de estas reformas ya
habían sido presentadas con anterioridad al Congreso por parte
del gobierno, pero la “Oposición” creyó oportuno
presentar sus propios proyectos para complementar y si era posible, mejorar
los presentados por el Ejecutivo. Dos semanas después las iniciativas
fueron aprobados por ochenta y cuatro votos.
A la siguiente semana y ante el anuncio del Presidente sobre el “trienio
de la alfabetización”, la “Oposición”
anunció, en un giro inesperado a su postura original y para sorpresa
del Ejecutivo, que estaría dispuesta a aprobar en la próxima
plenaria los préstamos relacionados con la educación, bajo
tres condiciones: informes trimestrales de forma pública, sobre
el uso de los recursos; descripción semestral del impacto que los
mismos habrían causado en los estudiantes, sobre todo los enfocados
al uso de la tecnología en las escuelas, y auditoría anual
por parte de un organismo internacional relacionado a la educación
y distinto al que otorgó los fondos, para comprobar si la calidad
de los profesores está a la altura de los programas financiados
con los préstamos. Esto último hizo exigir también
a la “Oposición” la inclusión de un componente
de capacitación para los maestros involucrados en estos nuevos
programas. En la siguiente plenaria, los préstamos fueron aprobados
por 65 votos.
Finalmente, la “Oposición” decidió presentar
otros tres proyectos de ley. Uno en el que creaba el “Sistema Nacional
de Innovación”, tomándole la palabra a Fusades, con
el propósito de diversificar la oferta exportable para aprovechar
los Tratados de Libre Comercio, pues según su visión, de
nada servía a las pequeñas empresas contar con tales ventajas,
sino se les financiaba y se ayudaba a generar nuevas ideas para exportar.
Claro que el fondo no se financiaría gratuitamente y aunque no
fue bien visto por muchos, proponía que a la explotación
de minas en el oriente del país, así como a otras actividades
que permitieran la explotación de recursos naturales, se les asignara
un impuesto, que sin ser confiscatorio, permitiera el inicio de un sistema
que revolucionaría al país. Incluía asimismo la posibilidad
de incentivar a los empresarios para iniciar alianzas estratégicas
con las universidades, posibilitando la deducción de ciertos impuestos,
cuando se comprobara el éxito de algún producto que podría
ser exportado. Los tres proyectos, si bien con cambios propuestos por
el Ejecutivo, fueron aprobados por unanimidad.
En el discurso de toma de posesión del 2009, aunque el partido
de gobierno ganó las elecciones, la izquierda obtuvo más
diputados, eso si, sin lograr aún sobrepasar a la derecha, por
lo que el nuevo mandatario invitó a la “Oposición”
a comportarse con el mismo sentido de responsabilidad como lo hizo en
los últimos tres años del quinquenio anterior.
Nada de lo incluido en este artículo es real, sino pura fantasía...
*Secretario de Asuntos Jurídicos y Legislativos
de la Presidencia de la República.

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