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Diario de Hoy
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El futuro presidente de Perú, el eximio y mal recordado señor
Alan García, ganó la elección presidencial al en
ocasiones emplumado Ollanta Humala, protegido de Hugo Chávez y
mestizo que se hace pasar por indígena con agudos complejos sociales.
Perú quedó en guatemala cuando pudo haberse hundido en guatepeor,
como le esta sucediendo a Venezuela y parece ser el triste destino de
Bolivia, la de Evo suéter.
La cosa es que Alan García, que viene teniendo choques verbales
con Chávez, dice que mucho aprendió de su previo paso por
la presidencia y que esta vez será mejor. De los arrepentidos se
vale Dios, pero Dios puede amparar a los peruanos iluminándole
la cabeza a García como los amparó el domingo para que el
emplumado no llegara al poder. Y comencemos por una realidad: el peor
gobierno que pueda hacer García, será mil veces superior
a lo mejor de Humala.
El trance por el que acaban de pasar los peruanos comprueba que en Hispanoamérica,
unos más y otros menos, caminamos al borde de un abismo, el de
la izquierda, de los mesiánicos, de los traficantes en ilusiones,
de individuos al estilo de Chávez, de Kirchner, de Morales y sobre
todo, de Castro. Cada país se juega su civilización, sus
libertades, sus logros y su futuro en las elecciones, donde hay que escoger
o el menor de los males, o entre un candidato decente y el comunista enloquecido.
Un paréntesis: a los italianos les sucedió lo mismo durante
el largo lapso entre el final de la Segunda Guerra y hoy: no votar por
la Democracia Cristiana o grupos social demócratas, habría
sido caer en el comunismo y hundirse. Así fue hasta la última
elección que ganó Prodi en alianza con lo más lustroso
del espectro político de izquierda. O comienza la fiesta en Italia
o se derrumba la coalición, como sucedió hace más
de ocho años; muchos le dan hasta diciembre a Prodi.
“La revolución, opio del pueblo”
¿Puede alguien como García hacer buen gobierno? Se dio en
el caso del boliviano Paz Estenssoro: de un demagogo en su primer período,
pasó a ser buen presidente en el segundo. Rafael Caldera de Venezuela
se graduó de mediocre para transformarse en nefasto en su segundo
enganche.
García no la tiene tan difícil si actúa con sensatez,
pues hereda lo bueno de la gestión de Toledo, incluido un fuerte
crecimiento económico. Lo que le toca es comportarse como las buenas
mamás recomiendan a sus hijos: no gastar lo que no tiene, ser prudente
con el ingreso, ahorrar e invertir en su futuro. Para un país el
buen consejo consiste en desarrollar infraestructura y educación,
proteger el Orden de Derecho y la institucionalidad, establecer “reglas
claras del juego” para el sector productivo y los inversionistas,
regirse por un sistema económico de mercado.
Otras reglas son implementar políticas que contribuyan a la conservación
del medio ambiente, fomentar la innovación tecnológica e
incentivar la creación en todos los campos, desde los culturales
hasta el industrial.
El Perú, como casi todo el Hemisferio, no logra escapar de la agitación
política, de las prédicas de demagogos, de andar tras ilusiones.
Literalmente “la revolución y el socialismo son el opio del
pueblo”, lo que perpetúa la pobreza e impide que la gente
trabaje por su felicidad. La gran desgracia.

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