elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Nota del Día
Dios ilumine a García y salve al Perú

García no la tiene tan difícil si actúa con sensatez, pues hereda lo bueno de la gestión de Toledo, incluido un fuerte crecimiento económico.

Publicada 7 de junio de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El futuro presidente de Perú, el eximio y mal recordado señor Alan García, ganó la elección presidencial al en ocasiones emplumado Ollanta Humala, protegido de Hugo Chávez y mestizo que se hace pasar por indígena con agudos complejos sociales. Perú quedó en guatemala cuando pudo haberse hundido en guatepeor, como le esta sucediendo a Venezuela y parece ser el triste destino de Bolivia, la de Evo suéter.

La cosa es que Alan García, que viene teniendo choques verbales con Chávez, dice que mucho aprendió de su previo paso por la presidencia y que esta vez será mejor. De los arrepentidos se vale Dios, pero Dios puede amparar a los peruanos iluminándole la cabeza a García como los amparó el domingo para que el emplumado no llegara al poder. Y comencemos por una realidad: el peor gobierno que pueda hacer García, será mil veces superior a lo mejor de Humala.

El trance por el que acaban de pasar los peruanos comprueba que en Hispanoamérica, unos más y otros menos, caminamos al borde de un abismo, el de la izquierda, de los mesiánicos, de los traficantes en ilusiones, de individuos al estilo de Chávez, de Kirchner, de Morales y sobre todo, de Castro. Cada país se juega su civilización, sus libertades, sus logros y su futuro en las elecciones, donde hay que escoger o el menor de los males, o entre un candidato decente y el comunista enloquecido.

Un paréntesis: a los italianos les sucedió lo mismo durante el largo lapso entre el final de la Segunda Guerra y hoy: no votar por la Democracia Cristiana o grupos social demócratas, habría sido caer en el comunismo y hundirse. Así fue hasta la última elección que ganó Prodi en alianza con lo más lustroso del espectro político de izquierda. O comienza la fiesta en Italia o se derrumba la coalición, como sucedió hace más de ocho años; muchos le dan hasta diciembre a Prodi.

“La revolución, opio del pueblo”

¿Puede alguien como García hacer buen gobierno? Se dio en el caso del boliviano Paz Estenssoro: de un demagogo en su primer período, pasó a ser buen presidente en el segundo. Rafael Caldera de Venezuela se graduó de mediocre para transformarse en nefasto en su segundo enganche.

García no la tiene tan difícil si actúa con sensatez, pues hereda lo bueno de la gestión de Toledo, incluido un fuerte crecimiento económico. Lo que le toca es comportarse como las buenas mamás recomiendan a sus hijos: no gastar lo que no tiene, ser prudente con el ingreso, ahorrar e invertir en su futuro. Para un país el buen consejo consiste en desarrollar infraestructura y educación, proteger el Orden de Derecho y la institucionalidad, establecer “reglas claras del juego” para el sector productivo y los inversionistas, regirse por un sistema económico de mercado.

Otras reglas son implementar políticas que contribuyan a la conservación del medio ambiente, fomentar la innovación tecnológica e incentivar la creación en todos los campos, desde los culturales hasta el industrial.

El Perú, como casi todo el Hemisferio, no logra escapar de la agitación política, de las prédicas de demagogos, de andar tras ilusiones. Literalmente “la revolución y el socialismo son el opio del pueblo”, lo que perpetúa la pobreza e impide que la gente trabaje por su felicidad. La gran desgracia.

 

elsalvador.com WWW