Por
Jack y Suzy Welch
El Diario de Hoy
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Ella nunca fue a la universidad, y carece de toda experiencia en mercadeo.
Pese a eso, trata de controlar todo, inclusive aquellos que, como es mi
caso, nos hemos graduado en escuelas de administración de empresas.
Ella despide a cualquier persona que expresa algún tipo de desacuerdo,
con el pleno respaldo de su esposo. Me he enterado que varias personas
talentosas se han ido de la compañía debido a esa mujer.
Si no quiero renunciar a la empresa ¿cómo debo lidiar
con ese tipo de nepotismo?
Nombre retenido, Austin, Texas
Pregunta: No queremos ser entrometidos pero ¿dónde
estaba usted durante el proceso en que fue contratado?
Le preguntamos eso pues parece un poco tarde para descubrir el tipo de
información que debe formar parte de un proceso de contratación
cuando se trata de trabajar para una empresa controlada por una familia.
En esos casos, es siempre bueno preguntarse: “¿Cuántos
primos quieren mi próximo ascenso?” o “¿Es
letal o solamente peligroso mostrarse en desacuerdo con un familiar del
presidente de la junta directiva?”
Ahora bien, eso no implica que una persona deba abstenerse de trabajar
en compañías regenteadas por familias. Esas organizaciones,
que constituyen una parte significativa de la economía en Estados
Unidos, ofrecen algunos de los mejores empleos en el mercado.
Pero cuando decida trabajar en una compañía propiedad de
una familia, usted debe tomar en cuenta que está aceptando un acuerdo
especial. Y cada acuerdo es un toma y daca.
En su caso en particular, hay cosas buenas. Las compañías
propiedad de familias ofrecen un nivel de amistad e informalidad que es
muy difícil hallar en otras corporaciones. Hay calidez y un trato
personal, en los mejores casos. Los empleados pueden sentirse miembros
de la familia, no cifras, y los gerentes (como usted, por ejemplo) con
frecuencia tienen acceso directo a los accionistas y a quienes adoptan
decisiones. Eso hace sentir a un empleado como si formara parte del juego.
Pero también las desventajas son muy reales, como usted está
descubriendo.
Cuando alguien se une a una empresa controlada por una familia, especialmente
si es pequeña o mediana, con frecuencia cede el proceso de adjudicación,
por llamarlo así. Ese es el proceso que “hace respetar”
la imparcialidad en organizaciones administradas por profesionales.
No estamos diciendo que las empresas públicas carecen de algunos
jefes arbitrarios o matones, o que no hay casos de favoritismo. Pero hay
ciertos controles, tales como encuestas para determinar la satisfacción
del empleado y la “autoridad superior” de los departamentos
de recursos humanos. Y eso ofrece a los empleados la idea de que serán
escuchados durante conflictos.
La única forma de lidiar con la ausencia de adjudicación
en empresas\controladas por familias es estar preparado. Inclusive si
las cosas andan bien, los empleados siempre deben contar con una estrategia
de salida. Y si usted tiene la idea de unirse a una empresa controlada
por una familia como presidente, o inclusive como gerente de alto nivel,
no adopte acción alguna a menos negocie por anticipado un paquete
de indemnización.
Pero ¿qué ocurre con su caso?
Al parecer, usted no tiene un contrato, y dice que no desea abandonar
la firma. Eso significa que su única opción es, bueno, ajustarse
a los requisitos. Tendrá que descubrir la mejor manera de trabajar
con la esposa del presidente ejecutivo. Olvídese de su falta de
credenciales a nivel educativo. Ella todavía es su jefa. Por lo
tanto, modere sus deseos de hacer cambios o de hablar con franqueza, y
ofrézcale una posibilidad de que lo conozca y confíe en
usted.
Tal vez una diligencia debida durante el proceso de contratación
hubiera señalado los peligros que se avecinaban, y quizás
usted habría podido evitar el embrollo en que está metido.
Pero es demasiado tarde para hacer algo. El nepotismo con que usted ha
tropezado forma parte de la tarea de trabajar para una empresa controlada
por una familia. Disfrute de los beneficios mientras duren.
Pregunta: Tanta cháchara acerca de la necesidad de ser un ganador
me obliga a hacer esta pregunta ¿Es que no hay sitio alguno
para los perdedores en este mundo? Sólo un pequeño
porcentaje de personas triunfan. ¿Qué deben hacer
los no ganadores, suicidarse?
S. Gopal, Bangalore, India
Pregunta: Esa es una pregunta formidable. Creemos que usted considera
que ganar es algo concebido puramente en términos económicos.
Pero eso no tiene por qué ser así.
Nosotros creemos que ganar consiste en establecer objetivos personales
y en concretarlos. Y (de igual importancia) disfrutar de la experiencia.
Ganar no tiene nada que ver o todo que ver -- con su trabajo.
Sí, usted puede ganar como ejecutivo de una corporación.
Pero también puede ganar de manera muy valiosa trabajando como
carpintero, profesor de matemáticas o cantante en una orquesta
que ameniza bodas. Usted puede ganar criando una familia, cuidando a sus
padres o siendo un buen amigo. Siempre y cuando esos sean los sueños
que usted ha elegido. Por cierto, los más grandes ganadores del
mundo son los que responden “Sí” a la pregunta “
¿Estoy viviendo la vida que he elegido?”
Uno de los ganadores más grandes que conocemos es una persona que,
si atendemos a su definición, posiblemente no tendría calificación
alguna. James O’Connell se graduó en la Escuela de Medicina
de Harvard. Pero, en lugar de optar por una carrera prestigiosa y lucrativa,
ha pasado los últimos 22 años de su vida manejando una camioneta
por Boston, prácticamente cada noche, ofreciendo asistencia médica
a los desamparados.
El vive de manera simple. El dinero no es algo que le interese mucho.
Y sin embargo, la vida de O’Connell está siempre repleta
de alegría, y es querido por todo aquel que tiene la suerte de
conocerlo, desde personas en la calle hasta senadores.
Ganar y perder no son cosas que puedan ser cuantificadas. Son estados
mentales. Uno pierde sólo cuando se rinde. Y si se lo ve de esa
manera, el mundo puede estar repleto de ganadores, y hay espacio para
todos ellos.
—Welch es Presidente de Jack Welch, LLC. Asesora directores y presidentes
de empresas Fortune 500. Fue Chairman y CEO de General Electric, convirtiéndola
en la corporación más valiosa del mundo. —
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