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La pesadilla de un niño ante El Muerto

Relato. Uno de los menores asesinados el viernes vivió una pesadilla cuando, según vecinos y testigos de un proceso judicial, el imputado se metió a robar a su casa

Publicada 6 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

Arrestado. La policía capturó a César Daniel Renderos por haber intentado matar a Daniel Alexander y a un pariente de éste. Foto: EDH


El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El pasado 27 de enero, 126 días antes de que lo mataran, el niño Alexander Daniel Guevara Santos vivió una pesadilla a las 4:45 de la mañana en su casa en la comunidad Las Palmas, en el sur de la capital.

Y no fue porque hubiera soñado con muertos o con pasear por un camposanto.

Fue César Daniel Renderos Díaz “El Muerto” o “El Cementerio”, supuesto líder de la pandilla 18 de la comunidad Las Palmas, junto a 19 mareros más quien le hizo vivir el horror.

Se dice inocente
- El viernes fue capturado por el intento de homicidio en Alexander y un pariente de este el 27 de enero anterior.
- El imputado dice que desconoce esos hechos y, aún más, no sabía que los masacrados eran parte de un proceso judicial en su contra.
- Sobre la vinculación a la masacre del viernes, dice que está dispuesto a someterse a todas las pruebas.

Según una investigación judicial y testimonios de otros testigos consultados por este periódico, cuyos declaraciones no constan en el expediente judicial, el 27 de enero “El Vago” (Juan José Pérez) les había robado un tambo de gas a la familia Santos Guevara.

Un pariente del niño de 12 años le dijo que llamara al Sistema 911 para denunciar el robo. Llamando estaba Alexander cuando tuvo que cortar la comunicación porque escuchó varios disparos y fuertes voces frente a su vivienda.

“La onda (el problema) es con el viejo (padre del menor)” decían entre sí los mareros. Otros decían: “No, hombre, matemos a estos hijos de p...”.

Eran las 4:44 y al oír eso, el menor llamó otra vez al 911. Le contestó la misma mujer que la vez anterior. Le dijo que ya había mandado una unidad.

El ansiado auxilio no llegaba. Y Alexander y otro pariente escucharon que querían tumbar la puerta de su casa. “Abrí, si no te vamos a matar”, gritaban.

Estocada y no socorro

Angustiado, el niño hizo una tercera llamada al 911. Esta vez le contestó un hombre. Le pidió que le mandara auxilio porque unos mareros lo querían matar. Los sujetos seguían disparando y golpeando la puerta.

Pero en vez de socorro, lo que Alexander escuchó lo terminó de hundir en su pesadilla real.
“Ya la regaste, mono hijo de p... Te van a ir a matar”. El niño cortó la llamada y con su pariente, optó por esconderse subiéndose a un camarote y echándose unas cobijas encima.

¿Qué más podía hacer?

Los sujetos entraron. Se alumbraban con encendedores. “Prendé la luz, bicho, si no te vamos a matar”, le gritaban mientras disparaban a las camas.

Tal vez por la oscuridad, no acertaron a lesionarlos.

En ese momento, como dándose por vencido, Alexander les habló: “Espérense, por favor no nos vayan a matar”, les dice.

“Bajate, mono hijo de p...”, le respondieron. Lo jalaron del pelo y le comenzaron a dar patadas y golpes con las pistolas. Lo obligaron a encender la luz.

Sepultura. Daniel Guevara fue enterrado aquí. Foto: EDH

Entonces reconoció a varios pandilleros de su comunidad. Carlos Alberto Campos (apodado El Cascarón) le metió el cañón de una pistola en la boca y le dijo que lo mataría, pero en lugar de hacerlo, con la misma arma lo golpeó en la frente.

Después de eso, Moisés Arístides López (apodado El Sleepe) le dispara a la cabeza. Instintivamente, el menor se agacha y los balazos le pasan rozando las orejas.

En ese afán pasan 40 minutos, tiempo que los pandilleros, liderados por El Cementerio o El Muerto, arrollan con cuanto objeto de valor hallan en la casa. Pasan cuarenta minutos durante los cuales el auxilio policial nunca llegó.

En la retirada lo sentenciaron a muerte si osaba denunciar el hecho.

El niño quedó hincado tras la puerta entreabierta.

El Cascarón, el mismo marero que le metió el cañón de la pistola en la boca, le hace varios disparos que por suerte no aciertan. El entreabierto de la puerta coadyuvó al milagro.

Según la investigación, varios mareros huyeron en una camioneta propiedad de ElCementerio y en un pick up cuyo dueño es Oscar Arturo Rodríguez Portillo, otro marero local.

Así acabó aquella pesadilla. O quizá sólo era el comienzo.

Tal vez el verdadero final fue el viernes anterior, cuando a las 5:15 de la mañana Alexander vio a los cuatro hombres encapuchados y armados acercarse a él y a su familia.

Como en aquel 27 de enero, cuando se escondió encima de una cama echándose cobijas encima, el instinto de supervivencia lo impulsó a abrazarse con Luis Alfredo García, el otro niño de 12 años que murió acribillado en el mismo hecho. ¿Qué más podía hacer?

Matando a Alexander, El Muerto eliminaba a una víctima y testigo en su contra y contra 16 secuaces encarcelados por aquel robo e intento de asesinato.

El célebre Muerto

De El Cementerio o El Muerto, en Las Palmas se dicen cosas escalofriantes.

Y la policía las sabe, sólo que no han podido probarle nada y por tanto, de momento, es como él se autodenomina, un inocente; un pandillero retirado, un pandillero de hogar ligado a una organización que, según él, ayuda a reinsertar pandilleros a la sociedad, pero que de acuerdo con autoridades, es sólo una fachada bonita para los pandilleros.

Vecinos deEl Muerto aseguraron a este periódico que él es responsable del asesinato de Jorge Alberto Menjívar, un abogado a quien mataron porque no logró sacar de la cárcel a “El Mango”, un secuaz de la 18 de Las Palmas.

También le achacan la muerte de un hombre que osó ir a reclamar a esa comunidad, una casetera que los pandilleros robaron de su automóvil.

Los vecinos lo vinculan también con la muerte de un visitador médico y a otros asesinatos de hombres y mujeres de los que la policía no tiene conocimiento. Por uno de esos homicidios lo capturaron pero salió pronto. No hubo pruebas y por tanto él se considera inocente.

Vecinos de las palmas aseguran que en mayo de 2004, el cementerio mató a un abogado porque no pudo sacar de la cárcel a El Mango, un amigo

“Ya la regaste mono hijo de p. te van a ir a matar”, le respondió a alexander un operador del 911 a quien pidió socorro ante el peligro en que se hallaba

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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