Enrique Miranda/Jaime García
El Diario de Hoy
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Un importante número de salvadoreños culpa a los jueces de la impunidad con la que operan los maleantes y ven la militarización de las calles como una de las mejores soluciones para detener el auge de la delincuencia, problema que perciben como el principal flagelo del país.
Incluso, piden la pena de muerte para frenar el acoso de los malhechores.
Esas son las conclusiones en el área de seguridad de la más reciente encuesta de la casa CID-Gallup.
De acuerdo con los entrevistados, la delincuencia ha alcanzado niveles que superan a la usual preocupación del aumento en el costo de la vida.
Y para la mitad de quienes respondieron, hay un culpable principal: los jueces, quienes fallan a la hora de aplicar la ley.
Este sentimiento concuerda con lo que el Gobierno ha dicho en muchas ocasiones para explicar el incremento de los actos de violencia.
En menor grado, los encuestados culparon a la Fiscalía y a la PNC.
Los aplicadores de justicia, en cambio, en repetidas ocasiones se han defendido y dicho que sin pruebas contundentes presentadas por las autoridades, no pueden encarcelar a los sospechosos.
El aumento de la delincuencia es una idea que recibe apoyo del 65%, versus el 9% que cree lo contrario. La percepción se ha disparado 19 puntos en los últimos cuatro meses. Y, en cambio, el número de los que contestan que el mal se ha mantenido, se redujo del 32% en febrero pasado, al 25% en esta ocasión.
La casa encuestadora asegura que esta opinión impera entre personas de distintos grupos sociodemográficos, sin importar el partido político con el que simpatizan.
Quienes responsabilizan a jueces, Fiscalía y policía tienden a ser personas con educación universitaria o que viven en las zonas urbanas.
Piden fuerza
Con la claridad sobre el problema, los salvadoreños optan por pedir medidas drásticas para combatirlo; esto porque es una minoría la que considera que el Plan Súper Mano Dura ha rendido suficientes frutos.
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Los tribunales
Jueces de instrucción, de sentencia y de menores creen que la culpa la deben compartir la policía y la Fiscalía. Foto: EDH
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El punto es que casi una tercera parte opinó que el uso del Ejército contra los criminales y la implantación de correctivos más duros, incluyendo la pena de muerte, son las mejores alternativas para frenar el fenómeno.
Entre quienes apoyan la salida de los soldados a las calles se encuentran los entrevistados con nivel educativo medio o bajo y los residentes fuera de San Salvador.
Entre quienes apoyan la pena capital están los residentes en la zona urbana y con al menos un año de educación superior.
Hay un dato curioso: apenas un 15% de los consultados ve a la contratación de más policías como una solución a la criminalidad.
Golpe a programa
La encuesta también reveló que un 61% de los consultados considera que el plan Súper Mano Dura ha ayudado “poco o nada” a reducir la violencia en el país.
Sin embargo, los simpatizantes de ARENA y de la administración Saca son los que más indican que el programa antidelictivo ha surtido efecto. Ellos integran el 8% de quienes responden “mucho” y el 29% que dice “algo”.
El dato contrasta, remarca CID-Gallup, con el 56% de personas que sostuvo, en mayo de 2005, que el programa estaba funcionando.
Gloria de la paz Lizama
Jueza
Apela a las pruebas
“Nosotros, los jueces, únicamente fallamos por las pruebas presentadas por la Fiscalía y la policía”
Aída Santos de Escobar
Jueza
La culpa es de fiscales
“Hay muchos sobreseimien-tos que pide la misma Fiscalía General por falta de pruebas”
Roberto Arévalo
Juez
No es por la conciencia
“Se falla conforme a la ley y no con la conciencia. Si no hay pruebas, entonces no hay caso”
Rolando Corsio
Juez
Alega que no es cierto
“Cuando el juez tiene los insumos suficientes, entonces se da la condena. Eso pasa en sentencia”
Desplaza al bolsillo
“El crimen y la violencia opacan a todos los demás problemas en junio de 2006”, resume la casa encuestadora en su informe.
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Dolor. La delincuencia ha enlutado a muchas familias. Foto: EDH
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La frase no podría ser más elocuente y los números que resultan del sondeo no dejan dudas.
Tres de cada cuatro entrevistados citan a los hechos violentos y delictivos como el principal problema del país.
En porcentaje, casi la mitad de los salvadoreños ubica a este fenómeno como el principal dolor de cabeza, por encima del desempleo o el costo de la vida, otros dolores sociales que también mencionan los encuestados por CID-Gallup.
En algún momento, la preocupación por el costo de la vida superó a la delincuencia, como indica el sondeo de octubre de 2005.
En ese mes, un 25% de los entrevistados citó el desempleo como el mayor problema del país, mientras que un 24% consideró que era la delincuencia.
En esta oportunidad, quienes creen que la inseguridad es el principal lío a superar casi duplica a quienes se preocupan más por el bolsillo.
Solamente un 17% cita al costo de la vida como la primera causa de sus desvelos y un 23% menciona al desempleo como la principal dificultad.
A nivel personal y familiar, también la delincuencia es el problema más citado por los entrevistados.
Un 30% dice que el crimen es la principal preocupación particular o de su grupo familiar.

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