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Sepelio. Una pariente llora sobre la tumba donde ayer fue sepultado Luis Alfredo Martínez. Foto: EDH
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El Muerto o el Cementerio, los dos funestos alias con que la pandilla 18 o lapolicía identifican a César Daniel Renderos Díaz, ha vuelto a enlutar a varias familias, con la muerte de cinco personas, el viernes anterior, en Antiguo Cuscatlán.
Es el cabecilla de la clica de la 18 de la comunidad Las Palmas y autor intelectual del quíntuple asesinato, ejecutado por cuatro de sus secuaces contra quienes hay pruebas de toda índole de su participación, según sostuvieron el fiscal Rodolfo Delgado y el comisionado José Luis Tobar.
Las autoridades lo vinculan a un récord delictivo que opacaría a Carlos Mojica Lechuga, Viejo Lin (supuesto jefe nacional de la 18) con todos y sus señalamientos que le hicieron de descuartizador.
Según Tobar, subdirector de Investigaciones de la policía, El Muerto o Cementerio participa en el liderato de una banda dedicada al robo de autos y al narcotráfico, entre otros delitos.
El Muerto fue apresado el mismo día de la masacre cuando conducía un vehículo con reporte de robo; el sujeto vivía en una casa alquilada en la residencial Lomas de Altamira. Según las autoridades, sus orígenes no dan para llevar ese lujoso tren de vida: pagaba 500 dólares por la mitad de la casa.
Desde el día de la masacre, las autoridades se han incautado de cuatro vehículos. Uno de éstos es el que utilizaron en el acribillamiento.
También han decomisado armas que han sometidas a exámenes balísticos para determinar si son las homicidas, pero los resultados aún no están listos.
Tobar aseguró que tenía claro que los cinco capturados hasta ayer eran los que habían participado en la masacre. Contra ellos hay videos, testimonios y toda suerte de pruebas.
La Fiscalía acusará a los cinco detenidos, cuyas identidades no fueron reveladas, por los cinco homicidios y el fiscal Delgado se comprometió que en 72 horas (tres días a partir de ayer a las 5:00 p.m.) estarían dando conclusiones del hecho.
De testigos a víctimas
Según las autoridades, los matones iban por asesinar a Mayra Lisseth Bonilla, de 15 años, quien era testigo de un delito cometido por la pandilla 18 de la comunidad Las Palmas y no del asesinato de un islandés y su pareja, como se dijo inicialmente.
Pero en el acribillamiento también murió Dany Alexander Guevara, de 12 años, quien también era testigo y víctima en el proceso judicial que se le sigue a 16 pandilleros de la18, capturados el pasado 5 de abril en la referida comunidad. El Muerto también está implicado en este caso, pero no había sido detenido.
Las autoridades aún no aseguran si la eliminación de los testigos fue para favorecer a los mareros encarcelados o si hubo otro móvil.
Tampoco quisieron decir por qué estos dos testigos, para quienes la Fiscalía había pedido protección, no eran custodiados.
Sepultan a otro menor ultimado
- Ayer a las 10 de la mañana fue inhumado Luis Alfredo Martínez, 12 años.
- Lo enterraron en el cementerio público de Ilopango. La policía resguardó el sepelio.
- El niño era hijo de una mujer que sobrevivió a la masacre.
- Tanto Luis Alfredo como su madre trabajaban en la pupusería de la familia de otro menor que testigo y víctima de un intento de homicidio y robo en la comunidad Las Palmas.
La Iglesia condena asesinato
El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, declaró ayer que el asesinato de cinco personas, ocurrido el viernes en el Plan de la Laguna, en Antiguo Cuscatlán, es un hecho “pavoroso”.
El prelado católico dijo que había que rezar por los delincuentes envenenados de odio y “ver qué se hace con las maras, para meterles en el corazón sentimientos humanos...”.
A juicio del Arzobispo, estos hechos podrían afectar la inversión y los Fondos del Milenio, lo cual calificó de injusto, porque eso afectaría el desarrollo.
El arzobispo dijo que esperaba que el Gobierno tome con máxima responsabilidad la seguridad ciudadana e invitó a la ciudadanía a colaborar, denunciando, con las autoridades

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