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Basura hospitalaria sin manejo adecuado

San Miguel. Trabajadores del tren de aseo han sido afectados por los restos bioinfecciosos. En el hospital migueleño se dañó la incineradora donde los trataban. Hay riesgo para todos.

Publicada 5 de junio de 2006, El Diario de Hoy

Cuidado. Empleados del tren de aseo de la alcaldía migueleña recogen material peligroso del hospital San Juan de Dios. Ellos ponen en riesgo su salud al manipular este tipo de basura (al interior de las bolsas rojas) . Foto EDH

Sonia Bernal
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Son desechos bioinfecciosos que ponen en riesgo la salud de quienes los manipulan. No obstante, desde hace años los empleados del tren de aseo en San Miguel aseguran que han encontrado basura hospitalaria entre los desperdicios domésticos.

Han localizado desde jeringas, gasas, materiales ensangrentados y excreciones corporales. También órganos humanos, químicos y medicamentos vencidos.

“Hace unos días uno de los muchachos de la recolección se pinchó la mano con una jeringa que estaba entre la basura y se le inflamó”, expresó Ismael Miranda, uno de los trabajadores.

Para curarse, la víctima se sometió a un tratamiento en el Seguro Social. Pero eso no es todo. Aseguran que en ocasiones han localizado restos humanos cerca de algunos hospitales privados.

Por el momento no se ha podido determinar de qué establecimiento proceden. Lo anterior viola algunas normativas, basadas en un protocolo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre el manejo, transporte y disposición final de los desechos peligrosos, generados en hospitales y unidades médicas.

Peligro de contagios

Se busca evitar poner en riesgo a quienes, directa o indirectamente, entran en contacto con los mismos. Y además se trata de hallar una explicación del problema, pero a la fecha no se sabe quienes son los verdaderos responsables.

Hasta hace dos años los desechos de nosocomios públicos y privados de la Perla de Oriente eran llevados a un incinerador del hospital San Juan de Dios, pero la planta sufrió daños.

Hoy, hay centros asistenciales de la región, como los del Seguro Social, que han contratado a empresas particulares, una de ellas Transae, para el traslado de estos desechos al relleno sanitario de Nejapa, San Salvador, que es administrado por Mides.

La bióloga Ana Castillo, docente de la Universidad de El Salvador (UES), reiteró que estos objetos pueden provocar accidentes, por ejemplo pinchaduras.

Otros expertos afirman que pueden contagiar “enfermedades graves”, como el VIH/Sida y Hepatitis. El virus pueden entrar al cuerpo por heridas con agujas y otros objetos corto punzantes contaminados. He ahí, la urgencia de tratarlos de forma apropiada.

Pero por ahora los hospitales de la red pública en Oriente carecen de un tratamiento adecuado.

Las autoridades del nosocomio migueleño y de otros a del país, buscan una solución al problema.


Sólo relleno de Nejapa da buen tratamiento

En El Salvador sólo Mides (Manejo Integral de Desechos Sólidos), ofrece un tratamiento especial para la basura hospitalaria.

Mides administra el relleno de Nejapa, único en el país que tiene las condiciones para la disposición final de la basura bioinfecciosa.

Esta empresa y Transae (Servicios Ambientales Especializados, S.A. de C.V.) trasladan esta basura.

Según Enrique Rais, asesor de Mides, ellos tienen un contrato para manejar este tipo de desechos en hospitales y unidades médicas del Instituto Salvadoreño del Seguro Social en la región oriental y otras zonas del país.

El tratamiento final en Nejapa fue diseñado por Johnson & Johnson, líder mundial en el manejo de desechos peligrosos.

La capacidad empleada actualmente en la planta procesadora de basura es de apenas el 17%. El Ministerio de Salud estudia la posibilidad de dar tratamiento a la basura de sus clínicas y centros hospitalarios.

La Alcaldía sólo hace recolección domiciliar

Hoyos. Acá entierran los desechos que no son quemados. Foto EDH

Sólo deben recolectar la basura proveniente de actividades domésticas en las clínicas y hospitales. Pero a veces deben recoger desechos peligrosos.

Así explicó Raúl Herrera, supervisor del departamento de aseo de la alcaldía migueleña.

“Entre las bolsas con desechos comunes vienen otro tipo, como jeringas, gasas con sangre y otros materiales que ellos (los empleados) desconocen”, aseguró.

Expuestos

El problema es que los trabajadores del tren no utilizan una protección especial para manipular los desechos peligrosos.

Para no tener inconvenientes, ya toman medidas para evitar que los sanatorios y clínicas depositen estos materiales entre la basura doméstica.

El riesgo es mayor para pepenadores de Uluazapa, botadero al que llevan la basura de San Miguel.

“Entre esa gente hay niños, que extraen objetos para venderlos. Un accidente con esa basura sería perjudicial”, dijo Herrera.

Por su parte, el director del hospital San Juan de Dios, Rigoberto Durán, no se responsabiliza de la colocación de estos desechos bioinfecciosos.

“No éramos nosotros quienes colocábamos ese tipo de material peligroso entre las bolsas que se llevan los camiones del aseo. Fue otro hospital (aunque no mencionó cual) que, a pesar de tener prohibido el ingreso, se logró colar y dejar sus desechos”, se defendió. Por ello fueron sancionados por la alcaldía, dijo.


Desechos, al botadero de Uluazapa

Es temprano. Salen los primeros rayos del sol, un camión recolector de basura llega al hospital San Juan de Dios, en San Miguel.

En un predio baldío, al poniente del edificio, hay desechos domésticos del nosocomio, dentro de bolsas negras listas para ser cargadas al vehículo.

Lo preocupante es que entre los residuos normales hay bolsas plásticas con jeringas usadas para la cura de los pacientes.

Los trabajadores suben los bultos, pero quedan esparcidos envases de vidrio, plásticos, mangueras y otros.

Violan normas

Pero entre tanto, también habían “bolsas rojas” (donde se colocan los objetos de alto riesgo), los cuales también fueron subidos a los camiones recolectores.

Según las autoridades del nosocomio, estos materiales, menos peligrosos son tratados en una incineradora dentro del local.

Otros, como agujas, jeringas y corto punzantes que no pueden quemar son enterrados en unos agujeros, de cuatro metros de diámetro por siete de profundidad.

Pero esa mañana los desechos antes citados, pese al riesgo, se fueron rumbo al botadero de Uluazapa.


“Acá era el basurero de otros sanatorios”

Planta. Aquí eran incinerados varios desechos peligrosos. Foto EDH

Rigoberto Durán, director del hospital San Juan de Dios, reconoce las dificultades para dar tratamiento apropiado a los desechos peligrosos del centros asistenciales de San Miguel.

Es un problema heredado de otras administraciones. “El hospital era el basurero (de los otros sanatorios) migueleños”, dijo.

Esto se mantuvo hasta mediados de 2004. “Tenemos una incineradora. Traían sus desechos acá, sin control de peso ni cantidad”, agregó.

Prohibición

Durán desconoce si el sanatorio que administra recibía algún pago por el tratamiento.
Pero desde que se dañó el techo donde está la incineradora, no permitieron el ingreso de más desechos. En la planta queman placentas y órganos humanos manipulados durante las operaciones.

El resto de sustancias, menos peligrosas, son enterradas en unos agujeros, en un predio baldío aledaño al edificio hospitalario.

Todo es supervisado por técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Marn.

Para cumplir las normativas antes expuestas, han cotizado con tres empresas (Mides, Transae y Corporación AR).

Una de estas firmas se encargaría del traslado de los desechos al relleno de Nejapa, en San Salvador.

Pero no dio más detalles de la licitación, la cual podría concretizarse en junio o julio, finalizó.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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