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Cuidado. Empleados del tren de aseo de la alcaldía
migueleña recogen material peligroso del hospital San Juan
de Dios. Ellos ponen en riesgo su salud al manipular este tipo
de basura (al interior de las bolsas rojas) . Foto
EDH
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Sonia Bernal
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Son desechos bioinfecciosos que ponen en riesgo la salud de quienes los
manipulan. No obstante, desde hace años los empleados del tren
de aseo en San Miguel aseguran que han encontrado basura hospitalaria
entre los desperdicios domésticos.
Han localizado desde jeringas, gasas, materiales ensangrentados y excreciones
corporales. También órganos humanos, químicos y medicamentos
vencidos.
“Hace unos días uno de los muchachos de la recolección
se pinchó la mano con una jeringa que estaba entre la basura y
se le inflamó”, expresó Ismael Miranda, uno de los
trabajadores.
Para curarse, la víctima se sometió a un tratamiento en
el Seguro Social. Pero eso no es todo. Aseguran que en ocasiones han localizado
restos humanos cerca de algunos hospitales privados.
Por el momento no se ha podido determinar de qué establecimiento
proceden. Lo anterior viola algunas normativas, basadas en un protocolo
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre el manejo,
transporte y disposición final de los desechos peligrosos, generados
en hospitales y unidades médicas.
Peligro de contagios
Se busca evitar poner en riesgo a quienes, directa o indirectamente, entran
en contacto con los mismos. Y además se trata de hallar una explicación
del problema, pero a la fecha no se sabe quienes son los verdaderos responsables.
Hasta hace dos años los desechos de nosocomios públicos
y privados de la Perla de Oriente eran llevados a un incinerador del hospital
San Juan de Dios, pero la planta sufrió daños.
Hoy, hay centros asistenciales de la región, como los del Seguro
Social, que han contratado a empresas particulares, una de ellas Transae,
para el traslado de estos desechos al relleno sanitario de Nejapa, San
Salvador, que es administrado por Mides.
La bióloga Ana Castillo, docente de la Universidad de El Salvador
(UES), reiteró que estos objetos pueden provocar accidentes, por
ejemplo pinchaduras.
Otros expertos afirman que pueden contagiar “enfermedades graves”,
como el VIH/Sida y Hepatitis. El virus pueden entrar al cuerpo por heridas
con agujas y otros objetos corto punzantes contaminados. He ahí,
la urgencia de tratarlos de forma apropiada.
Pero por ahora los hospitales de la red pública en Oriente carecen
de un tratamiento adecuado.
Las autoridades del nosocomio migueleño y de otros a del país,
buscan una solución al problema.
Sólo relleno de Nejapa da buen tratamiento
En El Salvador sólo Mides (Manejo Integral de Desechos Sólidos),
ofrece un tratamiento especial para la basura hospitalaria.
Mides administra el relleno de Nejapa, único en el país
que tiene las condiciones para la disposición final de la basura
bioinfecciosa.
Esta empresa y Transae (Servicios Ambientales Especializados, S.A. de
C.V.) trasladan esta basura.
Según Enrique Rais, asesor de Mides, ellos tienen un contrato para
manejar este tipo de desechos en hospitales y unidades médicas
del Instituto Salvadoreño del Seguro Social en la región
oriental y otras zonas del país.
El tratamiento final en Nejapa fue diseñado por Johnson & Johnson,
líder mundial en el manejo de desechos peligrosos.
La capacidad empleada actualmente en la planta procesadora de basura es
de apenas el 17%. El Ministerio de Salud estudia la posibilidad de dar
tratamiento a la basura de sus clínicas y centros hospitalarios.
La Alcaldía sólo hace recolección domiciliar
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Hoyos. Acá entierran los desechos que no
son quemados. Foto EDH
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Sólo deben recolectar la basura proveniente de actividades domésticas
en las clínicas y hospitales. Pero a veces deben recoger desechos
peligrosos.
Así explicó Raúl Herrera, supervisor del departamento
de aseo de la alcaldía migueleña.
“Entre las bolsas con desechos comunes vienen otro tipo, como jeringas,
gasas con sangre y otros materiales que ellos (los empleados) desconocen”,
aseguró.
Expuestos
El problema es que los trabajadores del tren no utilizan una protección
especial para manipular los desechos peligrosos.
Para no tener inconvenientes, ya toman medidas para evitar que los sanatorios
y clínicas depositen estos materiales entre la basura doméstica.
El riesgo es mayor para pepenadores de Uluazapa, botadero al que llevan
la basura de San Miguel.
“Entre esa gente hay niños, que extraen objetos para venderlos.
Un accidente con esa basura sería perjudicial”, dijo Herrera.
Por su parte, el director del hospital San Juan de Dios, Rigoberto Durán,
no se responsabiliza de la colocación de estos desechos bioinfecciosos.
“No éramos nosotros quienes colocábamos ese tipo de
material peligroso entre las bolsas que se llevan los camiones del aseo.
Fue otro hospital (aunque no mencionó cual) que, a pesar de tener
prohibido el ingreso, se logró colar y dejar sus desechos”,
se defendió. Por ello fueron sancionados por la alcaldía,
dijo.
Desechos, al botadero de Uluazapa
Es temprano. Salen los primeros rayos del sol, un camión recolector
de basura llega al hospital San Juan de Dios, en San Miguel.
En un predio baldío, al poniente del edificio, hay desechos domésticos
del nosocomio, dentro de bolsas negras listas para ser cargadas al vehículo.
Lo preocupante es que entre los residuos normales hay bolsas plásticas
con jeringas usadas para la cura de los pacientes.
Los trabajadores suben los bultos, pero quedan esparcidos envases de vidrio,
plásticos, mangueras y otros.
Violan normas
Pero entre tanto, también habían “bolsas rojas”
(donde se colocan los objetos de alto riesgo), los cuales también
fueron subidos a los camiones recolectores.
Según las autoridades del nosocomio, estos materiales, menos peligrosos
son tratados en una incineradora dentro del local.
Otros, como agujas, jeringas y corto punzantes que no pueden quemar son
enterrados en unos agujeros, de cuatro metros de diámetro por siete
de profundidad.
Pero esa mañana los desechos antes citados, pese al riesgo, se
fueron rumbo al botadero de Uluazapa.
“Acá era el basurero de otros sanatorios”
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Planta. Aquí eran incinerados varios desechos
peligrosos. Foto EDH
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Rigoberto Durán, director del hospital San Juan de Dios, reconoce
las dificultades para dar tratamiento apropiado a los desechos peligrosos
del centros asistenciales de San Miguel.
Es un problema heredado de otras administraciones. “El hospital
era el basurero (de los otros sanatorios) migueleños”, dijo.
Esto se mantuvo hasta mediados de 2004. “Tenemos una incineradora.
Traían sus desechos acá, sin control de peso ni cantidad”,
agregó.
Prohibición
Durán desconoce si el sanatorio que administra recibía algún
pago por el tratamiento.
Pero desde que se dañó el techo donde está la incineradora,
no permitieron el ingreso de más desechos. En la planta queman
placentas y órganos humanos manipulados durante las operaciones.
El resto de sustancias, menos peligrosas, son enterradas en unos agujeros,
en un predio baldío aledaño al edificio hospitalario.
Todo es supervisado por técnicos del Ministerio de Medio Ambiente
y Recursos Naturales, Marn.
Para cumplir las normativas antes expuestas, han cotizado con tres empresas
(Mides, Transae y Corporación AR).
Una de estas firmas se encargaría del traslado de los desechos
al relleno de Nejapa, en San Salvador.
Pero no dio más detalles de la licitación, la cual podría
concretizarse en junio o julio, finalizó.
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