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Palabras
Los 4,700 que dijeron adiós

Durante 2005 hubo 4,700 divorcios en nuestro país, afirman las estadísticas.
Es de ellos de quienes hablaré en esta oportunidad.

Publicada 5 de junio de 2006, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

De todos esos amantes que dijeron adiós. Aquellos cantores de la utopía y del romance perdido. Los novios fugaces de algún roto sueño de amor o del desvanecido ideal de la felicidad.

En el samsara, desierto de la vida, siempre fuimos de paso. Por tanto, el amor también iría de paso. Como van de paso barcos y cometas.

Aunque partir fuera morir un poco en el amor. Aunque amar fuera morir un poco al partir. Los amantes de entonces dirían su despedida. Se perderían por allí en algún sendero del viento o de la urbe desierta. No importa cuánto durara su romance. A veces un instante, una mirada, una tarde, un día, unos meses, algunos años o toda la vida.

El arte de olvidar tal vez sea guardar en algún lugar secreto del alma aquel perfume de un día, que nos hizo suspirar.

Entre tanto iremos, como siempre de paso, en ese inmenso mar de arena y soledad. Vasto y apartado reino, de fantasmagóricos e ilusorios puertos de ceniza y espejismo.

Y en el inmenso piélago de arena veremos transcurrir en el aire los barcos viajeros de una despedida. Será el amor que de nuevo elevará sus velas, para perderse después en algún verso gris y lejano del horizonte.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
CONTRARRESTEMOS EL CRIMEN

Para contrarrestar esta ofensiva del crimen, una sociedad tiene que valerse de tecnología, recopilar inteligencia sobre los cabecillas y las formas de actuar de las pandillas, intercambiar información con otros cuerpos policiales y gobiernos, examinar transferencias de dinero y averiguar lo que los aliados de los delincuentes hacen y cómo lo llevan a cabo.

Además hay que seguir la pista de jueces corruptos y cómplices, vigilar los propios cuerpos policiales y pedir a los ciudadanos que denuncien todo movimiento sospechoso que vean y pueda vincularse a los criminales.

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