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Cacería de asesinos

Investigaciones. La Policía asegura que los cinco capturados en operativos en la capital están involucrados en la masacre de cinco personas en el Plan de la Laguna, Antiguo Cuscatlán. Uno de los niños asesinados era testigo y víctima de un intento de homicidio. Los sujetos son parte de la pandilla 18. Entre ellos está el líder de la clica de la comunidad Las Palmas

Publicada4 de junio de 2006 , El Diario de Hoy

Operativo. La Policía registró prostíbulos y bares en la capital en busca de los implicados en los asesinatos. Foto: EDH

Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La policía capturó a cinco sujetos que estarían involucrados en la masacre de al menos cinco personas, entre ellas tres niños, en la zona industrial, en el Plan de La Laguna, Antiguo Cuscatlán, informó una fuente oficial.

En medio de un gran hermetismo, el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Rodrigo Ávila, se limitó a confirmar ayer que los sujetos tendrían relación con los crímenes y que buscaban a más implicados. No se revelaron sus nombres.

El comisionado Douglas García Funes, subdirector de Áreas Especializadas de lacorporación, informó que las capturas de varios pandilleros de las Mara 18 son el resultado de una cacería desplegada desde el viernes y ayer por la tarde.

“La pandilla que está detrás de todo esto es la mara 18 de cierto sector donde se operó con anterioridad”, afirmó, refiriéndose presuntamente a la comunidad Las Palmas.

Aseveró que las víctimas estaban ligadas a un proceso judicial como víctimas y testigos y que fueron eliminadas para evitar que declararan contra otros delincuentes detenidos.

“En unas 48 a 72 horas, el director (de la PNC, Rodrigo Ávila) presentará a los detenidos. El Grupo de Reacción Policial (GRP) detuvo ayer a tres sospechosos en la colonia Lomas de Altamira, que están en la fase de prueba científica y testimonial. Ya la institución los presentará con las pruebas contundentes y con las armas decomisadas y tiene que haber un proceso. Acuérdense de que en la masacre se usaron armas M-16 hasta calibre 9 milímetros”, aseveró.

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Tumba. En este lugar fue enterrado el niño Dany A. Guevara. Foto: EDH

Aunque García Funes asegura desconocer los motivos del crimen, aduciendo que no conoce a profundidad de la investigación, fuentes cercanas dijeron que uno de los niños asesinados, Dany Alexander Guevara, de 12 años, había sido víctima y testigo de un intento de homicidio en su contra. El niño era hijo de Vilma Esperanza Santos, quien murió horas después del ataque (Ver nota aparte).

Meses atrás, pandilleros de la 18 residentes de la comunidad La Palma habrían desvalijado a la familia Guevara Santos y a raíz de esto, un pariente del menor habría participado con la policía en la investigación que concluyó en la captura de 16 mareros, en abril pasado.

En su momento, la policía ligó a los detenidos con los cuatro hampones detenidos por matar a un policía de la Turística e hirieron a un agente de la División Élite del Crimen Organizado (DECO) mientras eran perseguidos en marzo pasado.

Posteriormente, también se les involucró con la serie de robos exprés, violaciones y asesinatos en Antiguo Cuscatlán y en la colonia San Benito.

Sin embargo, lo que no se ha logrado determinar si otra víctima, Mayra Lisseth Bonilla, de 15 años, habría sido testigo del asesinato de un islandés y una mujer en El Congo, en febrero pasado.

Fuentes policiales habrían dicho a este periódico que Bonilla vivía en el sector de Las Palmas y habría conocido a los pandilleros que cometieron este crimen.

La cacería de implicados, que fue encabezada por el propio director de la PNC, se desplegó en la colonia Lomas de Altamira y bares y prostíbulos de la 49a. Avenida Sur y bulevares Constitución y de Los Héroes, en la capital.

 

Testimonio de sobreviviente
“Me iba a disparar otra vez, pero le falló la pistola”

Parecía estar en shock. La única sobreviviente de la masacre en el Plan de la Laguna, Antiguo Cuscatlán, el viernes por la mañana, relató el horror mientras velaba a su hijo, el pequeño Luis Alfredo Hernández, de 12 años, en un lugar de San Salvador. Pero ante la tristeza, agradece a Dios el estar viva para seguir sacando adelante a sus otros seis hijos. Este es su testimonio:

Inconsolable. La abuela del niño Luis Alfredo Hernández llora sobre su ataúd.Foto: EDH

“Estaba amaneciendo. No estaba tan oscuro. Salimos de la casa a las 4:00 de la mañana y como de (la comunidad) La Cuchilla al lugar está cerca, nos fuimos a esa hora y llegamos temprano. Todo pasó tan rápido. Llegamos al puesto a las 5:10 a.m. y cuando terminamos de bajar las cosas del pick up, me quedé parada detrás de la cama porque ya me iba a subir.

Estaba arrancando (el carro) porque teníamos que ir a dejar más cosas a otro puesto, cuando de pronto llegó un carro y se parquea detrás del camión del pollo; se bajaron cuatro, dejaron las puertas abiertas y dijeron: ‘¡No se muevan!’. En ese momento nos dispararon.

A mí un balazo me dieron, pero sólo me pasó rozando aquí (la víctima levanta su camisa y muestra una herida en el busto y brazo derecho) y ya no me dispararon más. Me corrí y fueron a dispararles a los otros. Al ratito volvió otra vez el hombre, me iba disparar, pero ya no le funcionó la pistola. Le jalaba al gatillo, pero no salió ni una bala más, ya no me pudo pegar.

En ese momento, los otros se subieron al carro y entonces lo llamaron, se les unió y se fueron. Creo que nadie le pudo tomar el número de placa.

No pude ver cuando mataban a mi hijo. Sólo escuché los disparos. Cuando me moví lo vi abrazado con el otro niño, pero estaba vivo, se movía. Cuando llegaron los Comandos (de Salvamento) me dijeron que ya estaba muerto y yo lo acababa de ver moverse.

De mis atacantes, ¿qué puedo decir?. Así como ellos no se tocan el corazón para hacerle el mal a uno, yo diría que haya pena de muerte para ellos.

Ninguna autoridad me ha ofrecido darme una casa y protegerme ni a mí ni a mi familia. He dejado mis cosas en la casa, pero no quiero ir sola porque me pueden hacer algo. Me da miedo.

Dios es tan grande que me dejó viva para ver a mis hijos. Son seis hijos, de 18, 8, 6, 5,2 y un año y medio. Si yo hubiera muerto no sé que hubiera sido de ellos. Soy madre soltera, durante 12 años he alquilado y con $4 diarios les doy de comer a mis niños”.

Ni una semana de trabajar

“Conocí a la señora del comedor (Vilma Santos) porque hace poco llegué a vivir a La Cuchilla. Una amiga me dijo que había una oportunidad de obtener un lote con ayuda del gobierno e iba a pagarla poco a poco, pero sólo a entregar la vida de mi hijo fui. Ella y su familia vivían ahí. Al parecer se metieron a robar a su casa en la comunidad Las Palmas. Yo nunca he vivido ahí.

Hace poco empecé a trabajar con la señora. Iba a cumplir ocho días el próximo lunes. Ella tenía siete años de tener su puesto de pupusas en ese lugar (donde los atacaron). Ese día el niño se me prendió “mami voy a ir”, me dijo. Me lo estuve llevando tres días seguidos y ayer (el viernes) sólo a morir fue.

Ese golpe no era para nosotros, sino para la señora del comedor. Supuestamente ella tenía enemigos. Creo que desde que les robaron ahí venía todo porque una hija de ella me dijo que ellos ya sabían de dónde era todo esto. Ellos al mandado iban.

¿Que si tenía desavenencias? Sí. Ella me comentó que tenía problemas con la señora del comedor de abajo, no con mareros. Dicen que esa señora le dijo una vez que el negocio de ella (de Vilma Santos) tenía que desaparecer o, si no, hasta muertos iba a haber, pero dicen que en broma se lo dijo... a saber.

 

Muere mujer
La cifra de víctimas de la matanza sube a cinco

A. Dimas/e. Velásquez
El número de víctimas mortales a causa del ataque perpetrado contra mujeres y niños que instalaban un puesto de comida en una zona industrial en el Plan de la Laguna, Antiguo Cuscatlán, llegó a cinco.

La última de ellas es Vilma Esperanza Santos, de 40 años, quien murió ayer a las 4:20 de la mañana en el hospital San Rafael, de Santa Tecla.

La mujer, que había perdido a su bebé de 22 semanas de gestación, no resistió el impacto de bala que recibió atrás de la oreja derecha y por el que perdió masa encefálica. Además, recibió un disparo en el abdomen y otro en la mano derecha.

El día del ataque, los niños Luis Hernández y Dany Guevara, ambos de 12 años, perecieron en el lugar, mientras que Mayra Bonilla murió cuando era auxiliada.

En Sonsonate
El temor impidió velarlo

El cuerpo de Dany Alexander Guevara Santos, de 12 años, fue sepultado rápidamente por sus familiares en Sonsonate. El temor a otro ataque en contra del resto de la familia hizo que el pequeño no tuviera una noche de oraciones por el descanso de su alma.

En medio del hermetismo, familiares y amigos realizaron el acto fúnebre en un cementerio rural en la carretera del Litoral, que de Sonsonate conduce hacia el puerto de La Libertad.

Escoltados por una patrulla, la procesión rumbo al camposanto se hizo casi corriendo. Pobladores no sabían porqué el niño había sido ultimado ni querían comentarlo.

El pequeño había sido víctima con anterioridad de otro intento de homicidio. Esta vez, sus
atacantes cumplieron con su objetivo.

“No queremos poner en peligro a la demás familia. Con lo hecho no podemos hacer nada más, pero tenemos que protegernos ubicándonos en lugares no conocidos para evitar más muertes”, dijo un familiar de los muertos a un periodista de El Diario de Hoy.

Otros parientes de los menores aseguraron desconfiar hasta de ellos mismos. “Lo que ha pasado no es nada fácil. Se trata de hombres muy malos”, dijo una mujer.

El Instituto de Medicina Legal de Santa Tecla entregó el cadáver del niño a sus familiares la medianoche del viernes.
Al mediodía de ayer todo había terminado. Sus parientes, dejar el hermetismo dijeron en todo momento que la madre del niño estaba herida, pero sabían que no podría sobrevivir a la lesiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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