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Los carteles. Los farabundistas llevaron rótulos
que contenían críticas al Gobierno y abuchearon
al presidente Saca. Foto: EDH
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Katlen Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La falta del comité de ética de la Asamblea Legislativa
ha dejado en el limbo las posibles sanciones a las conductas irrespetuosas
de los diputados del FMLN el día de la plenaria solemne cuando
recibieron el segundo informe de labores del presidente Elías Antonio
Saca.
Sin la formación de esa instancia disciplinaria, consignada en
el nuevo reglamento interior, la Asamblea no podrá punir a los
efemelenistas que en la sesión solemne del jueves, pasaron por
alto las reglas que acordaron todas las fracciones.
Ese día, la bancada de izquierda mostró una actitud impúdica
durante la alocución del Presidente.
Esas acciones estarían ya en discusión en el comité
si estuviera creado desde que inició la legislatura, tal como lo
establece el Reglamento Interior de la Asamblea.
Sin embargo, después de 34 días sigue en la banca de espera.
Los diputados explicaron ayer que definirán hasta la próxima
semana la fecha en que comenzaría a funcionar.
Pero el entrampamiento está en manos del PCN, según explicó
el jefe pedecista, Juan Pablo Durán, quien será parte del
comité.
Durán sostuvo que los pecenistas aún no asignan a sus representantes.
La respuesta de los azules no tardó. Dijeron que no lo han hecho
porque insisten en que deben ser personas externas al Parlamento, para
que no haya subjetividad.
Con este argumento no coinciden los colegas de otros partidos, porque
arguyen que sería interferir en los asuntos internos del Primer
Órgano del Estado.
ARENA pide destitución
El comportamiento del FMLN ha causado escozor entre los areneros, al punto
que ayer pidieron a la Junta Directiva que tome las acciones pertinentes
a falta de un comité que lo haga.
Incluso, ARENAquiere la destitución del diputado de izquierda,
Juan García Melara, porque hizo una señal con el dedo que
califican de “obscena e impropia”.
El jefe de fracción tricolor, Guillermo Gallegos, insistió
en que pedirán que sea el suplente de García quien asuma
el rol.
En esto lo secundó el directivo Norman Quijano. Él dijo
que el farabundista “no merece ser diputado”.
Ambos retaron a los demás directivos a castigar esas conductas.
Aunque ya los demás partidos políticos habían reaccionado
minutos después de la plenaria solemne, ayer insistieron en las
fuertes críticas hacia lo que aconteció en el Salón
Azul.
“Son unos vulgares, unos malcriados. No hay derecho de ofender a
las visitas (Presidente Saca). Claro que vamos a pedir en la Junta que
se haga algo. No vamos a dejar que pase desapercibida una grosería
de ese tipo”, aseveró Rafael Machuca, directivo por elPCN.
Asimismo, Durán afirmó que “hubo exabruptos de algunos
diputados que en nada abona a la imagen del primer Órgano del Estado.
Fue una malcriadez”, y aseguró que se discutirá en
la máxima instancia legislativa.
Pero pese a que tres representantes de los cuatro partidos que forman
la Junta Directiva se han comprometido a revisar el caso de los rojos,
ninguno especificó cuáles serían las medidas a tomar.
Y mientras surge toda la polémica, el FMLN prefirió no emitir
ninguna opinión. En la fracción explicaron que ninguno de
los diputados quería dar declaraciones. Pero en los pasillos del
Parlamento se abordó al legislador Walter Durán, quien
brevemente expresó: “Si es por lo que hizo el diputado, ¡no
voy a decir nada. Pregúntenle a la dirigencia, yo no estoy autorizado!”.
Retan a la Junta Directiva
Los tricolor afirman que pondrán a prueba la institucionalidad
de la máxima instancia de la Asamblea, para que castigue los actos
de los diputados de oposición.
No tolerarán las groserías
En la bancada azul están de acuerdo en que sea la Junta Directiva
la que decida qué hacer con los que transgredan las reglas y rompan
el protocolo.
Causan mala imagen
Los pedecistas criticaron los “exabruptos” de los efemelenistas
y aseguran que la otra semana se discutirá la formación
del Comité de Ética del primer órgano de Estado.
Guardan silencio
Los diputados farabundistas parecieron esquivos a la hora de abordarlos
sobre su comportamiento durante la plenaria solemne.

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