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Guatemala al natural

Lagos, selvas, pirámides mayas y mucha riqueza cultural es lo que ofrece el país vecino.


Publicada 2 de junio 2006, El Diario de Hoy

Adda Montalvo
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Verde. Así describen turistas de lejanos países el color de Centroamérica. Y, entre ellos, Guatemala es un extraordinario representante del color de la vida.

Desde El Salvador, los viajeros que buscan un acercamiento personal con la naturaleza tropical y los vestigios de la antigua cultura maya pueden elegir entre una variedad de ofertas turísticas. Una de ellas es hacer un tour por Tikal, Flores y Río Dulce.

El Parque Nacional Tikal, que se ubica en el departamento de Petén y en el núcleo de la Biósfera Maya, es una experiencia única.

Arte. En Tikal el visitante puede ver y palpar el gran conocimiento de la cultura maya. También puede llevar un recuerdo en barro, papel o madera de rasgos únicos.

El turista puede caminar hasta cinco horas por el parque y no dejar de admirarse del gran conocimiento arquitectónico maya reflejado en las estructuras de la Plaza Central, la pirámide del jaguar o los demás complejos arqueológicos de la zona.

Si tiene suficiente resistencia, también puede subir al Templo VI desde donde contemplará cómo las cúpulas de las demás pirámides sobresalen entre la exhuberante selva tropical.

A su paso silencioso, podrá encontrarse con pezotes, tucanes o divertirse con las acrobacias de los monos araña.

Y si las fuerzas y los ahorros aún le acompañan, deslizarse a través de los árboles a gran velocidad en un canopy a la salida del parque resulta excitante.

Pero una buena cama es necesaria después de las experiencias extremas. El turismo puede elegir entre un hostal o un cinco estrellas, ya sea en la Isla de Flores, dentro del lago, o a las orillas de él.

Canopy Un kilómetro de distancia a 40 metros del suelo y a gran velocidad es adrenalina pura. El Canopy Tour Tikal (entrada del parque) ofrece una experiencia de mono araña.

Desde Flores se puede rentar una lancha y visitar islas que ofrecerán imponentes vistas del lugar u optar por la vida de éstas, pero con muchas opciones de entretenimiento.

Al tercer día puede ir a Río Dulce. En el puente puede embarcarse en lancha pública o privada y dejar acariciar las pupilas con los colores de la naturaleza.

Aunque la temperatura y la humedad pueden ser fuertes, la experiencia vale la pena, pues se conoce de cerca la cultura de los pescadores.

Finalmente, la isla de Livingston es un paseo multicultural que prueba que Guatemala tiene muchísimos tesoros para conocer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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