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Palabras
El lejano rosal había vuelto a florecer
Y desde lejos, vi el lejano rosal que había vuelto a florecer.
Como si el tiempo perdido de una inmensa ilusión pudiera volver a renacer esplendorosamente en la nostalgia. O en la misma añoranza del huerto lejano del amor.
Publicada 2 de junio de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Después apareció a lo lejos una mujer, también lejana, regando los setos florecidos. Era ella, la bella abandonada. Acaricié el aire para acariciarla a ella desde lejos. Y quedé detenido detrás del aire, sin poder atravesar el leve umbral de aquella mágica visión.
Al ver en la distancia al renacido rosal y a la mujer tal vez me dije, como el poeta de la 5ª. Avenida: “Tan cerca de los ojos pero tan lejos de mis manos”. Entonces comprendí que era inútil desandar el ayer y atravesar la invisible frontera del adiós.
Después di la vuelta y seguí el mañana. Tal vez vendrá otro sol de mariposas, me dije en mis adentros. Tal vez vuelva a florecer de nuevo el amor con algún amanecer que llegue.
Besé sus manos blancas por cuidar aquel jardín lejano. Estoy seguro que sus rosas nunca morirán. Aunque el viejo muro se cubra de líquenes y olvido. Un día asomará por las tapias nuevamente el asta triunfal de la última flor.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Todos debemos colaborar
El tema, cuidar el propio negocio y cuidar el patrimonio común, en este caso un sitio atractivo y turístico, nos concierne a todos, pues además es parte del problema de la seguridad, o inseguridad, de la capital y del país.
Lo es porque los asaltos y crímenes que se vienen perpetrando en la Zona Rosa no son obra de delincuentes que operan por su cuenta, sino que es parte de las atrocidades cometidas por el crimen organizado, de grupos que se relacionan entre sí, que tienen ramificaciones por toda la región y llegan a Estados Unidos, que están vinculadas al narcotráfico y que han ido refinando sus procedimientos, el control sobre sus miembros y sus propias estructuras.

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