P

elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Palabras
Escribir el qué será

La vida al fin es borrar el “hace poco”o “hace mucho”, para escribir el “cuándo será”. Tratamos de olvidar el “qué pasó”; tratamos de comprender el “qué pasa” e intentamos imaginar el “qué será”.

Publicada 31 de mayo de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Estamos atrapados entre lo que se fue, lo que llega y lo que vendrá. Son los tiempos indecibles del juego de la vida. Al final de todo no sabemos qué quedará en nuestras manos y qué éstas habrán de perder. Creando el tiempo nuevo, presente, creamos el ayer añorado y el esperado mañana de nuestras preciosas ilusiones.

Como Janos, el que miraba hacia el tiempo perdido y al tiempo por venir, vivimos viendo al pasado, caminando al mañana. Cuando lo correcto es soñar el mañana yerdo al porvenir. Esclavos del ayer, del presente y del futuro, no podemos encontrar la eternidad de nuestra estrella.

Por eso el mitológico Janos, dios de lo que termina y de lo que empieza, tenía dos rostros. Uno de ellos miraba hacia atrás, como lo hacen muchos en la vida, cuando viven mirando al ayer perdido.

El otro rostro del dios miraba hacia delante, como lo hacen muchos con los pies en el ahora pero los ojos en el mañana prometido. Esos que buscaron con la mirada el porvenir fueron los que alcanzaron la gloria en la planicie de los tiempos.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Un permanente peligro

Lo que no se acaba de entender, empero, es que la delincuencia obedece a una estrategia de tipo militar, la que difícilmente se puede contrarrestar sólo con medidas policiales y a través de procesos judiciales usuales, de por sí débiles.

Bandas que mantienen los más estrechos lazos con similares agrupaciones en toda la región, desde Chicago hasta San José, que intercambian información, que protegen prófugos y que además se coordinan para asuntos que van desde el narcotráfico hasta el transporte de ilegales, están muy lejos de ser niños “mal educados” muy capaces de rehabilitarse e incorporarse a la sociedad de gente buena y trabajadora.

 

elsalvador.com WWW