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Sugieren otras soluciones

Salidas. El arrendamiento o “leasing”, la privatización del servicio de recolección o la división de tareas entre alcaldía y Ejecutivo son algunas opciones que ofrecen ex ediles.


Publicada 30 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Descuido. El problema se agudizó durante el pasado fin de semana. Foto EDH
E. Miranda/R. Miranda/r. Mendoza
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La solución a la crisis de la recolección de basura pasa por alternativas modernas de gestión, de acuerdo a las recomendaciones de ex alcaldes y munícipes en funciones.

Pero otros, no obstante, creen que con la mera gestión actual, bajo otra orientación, se pueden superar los escollos.

El ex alcalde capitalino Mario Valiente (1994-1997) pone el dedo en la llaga. El arenero se pregunta por qué la actual administración no ha renovado la flota de camiones con el dinero que entra a las arcas municipales.

“Esta planteada (la mala gestión). ¿Cómo es posible que no hubo crisis semejante en mi periodo, ni tanto dinero que entraba. Habría que ver hacia dónde se van los fondos”, cuestionó.

El ex munícipe Carlos Rivas Zamora (2002-2006) asegura que el problema se originó por “la burocracia” del Estado para adquirir el equipo.

Aseguró que existe los fondos para comprarlos y que desde su administración se encontraba en agenda.

Como solución, Rivas Zamora propuso un sistema que aseguró él usaba, y que consiste en arrendar los camiones, lo que modernamente se conoce como “leasing”. De esta forma se logra que la empresa que arrienda el equipo le dé mantenimiento periódico.

Mixtos

El ex jefe edilicio Héctor Silva (1997-2003) consideró que la solución podría ser encontrar una forma en la cual la alcaldía y el Gobierno Central puedan compartir responsabilidades.

El alcalde de San Miguel, Wilfredo Salgado, es de la opinión que el sistema de recolección debería ser privatizado.


Comentario
La culpa de los camiones

No han pasado 30 días y la nueva alcaldesa de San Salvador ya tiene una papa caliente entre las manos.

Si bien el que la ciudad esté sucia no es un fenómeno nuevo, sí preocupa el motivo que se ha esgrimido desde la alcaldía capitalina para responder sobre el deficiente sistema de recolección.

Camiones arruinados. Un problema que ha sido heredado por la anterior administración del FMLN y el FDR, la actual gestión ha mostrado ineficiencia y orgullo fuera de lugar.

No es necesario ser ducho en la materia para darse cuenta de que si se tiene una flota de camiones que supera las 40 unidades, y que de ésas sólo funcionan ocho, hay un problema superior, que debe tener respuesta inmediata.

Es una operación elemental administrativo; todavía más cuando se ha hecho una millonaria inversión para la construcción del relleno sanitario.

Por si fuera poco, hay orgullo, nos imaginamos que por razones políticas, al no aceptar el ofrecimiento del gobierno central para utilizar camiones.

Frente a esto surgen las preguntas: ¿Cómo es posible que sabiendo que los camiones están arruinados no se procure arreglarlos? ¿Hay acaso deberes más importantes hacia dónde dirigir las inversiones? ¿O se trata de otros intereses cuya concreción se deriva de una crisis?

¿Quién se beneficia con este conato de crisis? ¿Los vendedores de camiones? ¿Los que los rentan? ¿El libre comercio? ¿Las moscas?

Por años, el tema de la recolección y tratamiento de los desechos ha sido punta de lanza para los administradores y su contraparte. Los unos, solían regodearse con el resultado del relleno sanitario. Los otros, lo atacaban tildándolo de ineficiente, caro y por haber servido como cauce para deslizar finanzas públicas.

Y en medio de este debate, la población. La misma que paga las tasas y no puede tener la certeza de que el servicio será cumplido como debe ser.

Más allá de que los camiones estén arruinados, aparece la percepción de que la desidia y la incompetencia en la administración se impone.

El concejo debe asumir de inmediato las responsabilidades y ponerse a trabajar; dejar de lado la politiquería, los intereses particulares y buscar soluciones pragmáticas y de corto y mediano plazo.

Es necesario comprender que el éxito para que San Salvador se vuelva una ciudad próspera pasa, entre un arco iris de factores, por la limpieza; esto supone solucionar lo elemental en la recolección de los desechos, su tratamiento y con ello, paralelamente, construir una cultura de la limpieza y aseo.

Pero, ¿cómo le pediremos a la población que sea limpia, no bote la basura si las autoridades son incapaces de recogerla?

Se requiere más administración y menos politiquería; más eficiencia administrativa que discursos bonitos o echarle la culpa a los antecesores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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