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Cinco condenados por una masacre de 1993

Ahuachapán. Un jurado de conciencia hizo justicia ayer tras 13 años de impunidad de un triple asesinato. Dos hombres son prófugos . La pena por cumplir se conocerá en los próximos días

Publicada 30 de mayo de 2006, El Diario de Hoy

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Convictos. De Izq. a derecha, Saúl Martínez Barrera, Rigoberto Martínez Rauda y Miguel Angel Martínez Barrera, culpables de matar a tres personas en 1993. Foto EDH

Después de casi 13 años de ocurrido el asesinato de un niño de siete años, un joven con deficiencia mental y una mujer, la justicia alcanzó a los cinco hombres que cometieron la barbarie por no dejar testigos de un robo de varios miles de colones.

Ayer, un jurado de conciencia (tribunal popular), formado por tres mujeres y dos hombres, halló culpables a los sujetos que por diversas razones habían logrado evadir su responsabilidad por el triple asesinato.

El hecho sucedió el 29 de diciembre de 1993 en el caserío El Desvío del cantón Cara Sucia, Ahuachapán.

Desde esa fecha, el proceso judicial tuvo varios tropiezos pero hace varias semanas, Carlos Linares Ascencio, Juez de Instrucción de Ahuachapán, ordenó que el caso fuera a jurado.

El caso cobró relevancia el pasado 5 de abril cuando Miguel Ángel y Saúl Martínez Barrera fueron capturados por la División de Cumplimiento de Disposiciones judiciales (DCJ o Marshall) de la policía, pues sobre ellos pesaban una orden judicial de captura.

Justicia del pueblo

Ayer, tras una deliberación de aproximadamente 90 minutos, el jurado de conciencia dijo, sin andar con rodeos, que los tres reos presentes y los dos ausentes eran culpables de los tres homicidios.

Lo recuerda. Luz de María(Izq.) sobrevivió a la matanza. Foto EDH

Durante la audiencia, el juez Linares Ascencio se limitó a moderar el debate.
Sin embargo, a él le corresponde decidir la pena que cada uno deberá purgar. Para ello tiene 30 días.

El funcionario dijo que la audiencia de ayer era sólo para conocer por el delito de asesinato; por el robo del dinero deberá instalar otra audiencia en la que él decidirá si son o no culpables del robo e impondrá la sentencia.

Sobre las penas por el triple asesinato, Linares dijo que será la que impone la ley, que en todo caso no debe sobrepasar los 30 años de cárcel.

La justicia por aquel crimen añejo ya está hecha, pero a medias, pues falta que la policía capture a José Ángel Martínez Barrera (hermano de Miguel Ángel y Saúl) y a Rubén Eduardo de la O Valencia, quienes están prófugos de la justicia.

Una raya más al tigre


Quizá a Rigoberto Martínez Rauda, un convicto, la sentencia que dictará Linares Ascencio le vendrá como una raya más, pues ya está condenado a 20 años de cárcel por intentar matar a cuatro personas.

De hecho, la estrategia de la defensa de los Martínez Barrera parecía enfilarse a que se cargara la culpa a Martínez Rauda, pues ya con una condena de 20 años, poco tenía que perder.

El temor de la justicia

- Julio César Rivas, 72 años, pariente de los tres asesinados, no quería entrar a la audiencia por temor a los acusados y sus familiares.
- Asistió a la audiencia sólo con una hija.
- Al conocer el veredicto, dijo que estaba satisfecho y que sólo le queda pedir a Dios por su seguridad y la de los suyos.
- Rivas reiteró que él no había motivado nada, sino que fueron las autoridades.

¿Y dónde quedó el dinero ?

Aquel 29 de diciembre de 1993, la extinta Policía Nacional de Cara Sucia logró recuperar 5,400 colones, de los 31,000 que le fueron robados a Herminia Figueroa, la mujer que mataron junto a su hijo José Luis Rivera, de siete años, y Julio César Godínez, de 19.

Sin embargo, pese a que en el expediente judicial hay un recibo en original en el que consta que ese dinero fue entregado al Ministerio de Hacienda para su custodia, funcionarios de esa secretaría han asegurado al juez Linares Ascencio, que la suma no está en las arcas del Estado.

Linares aseguró ayer que no piensa dejar sin respuesta la pérdida del dinero, pues según él, el Ministerio de Hacienda tiene que responder.

“No pueden decir que no está ingresado; hay un recibo. Eso (el extravío) tiene que quedar dilucidado”, sostuvo el colegiado.

Según la Fiscalía, Herminia tenía esa suma en su casa porque recién había vendido una vaca parida y pensaba comprar un toro.

Rigoberto Martínez Rauda se enteró de la existencia del pisto porque tenía un vínculo de amistad con la familia.

Julio Rivera compañer de vida de Herminia, asegura que fueron 31 mil colones los robados aquel día. No se explica por qué sólo recuperaron los cinco mil.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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