elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Comentando
El partido de Lincoln y Bush

El Presidente Bush se encuentra en una posición difícil, ya que debe buscar una solución realista al problema migratorio, sin confrontar con los diputados anti-inmigrantes de su partido.

Publicada 30 de mayo de 2006, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El tema de cómo enfrentar a la inmigración hispana en Estados Unidos ha dividido al Partido Republicano. La aprobación en el Senado de las reformas a las leyes de inmigración el pasado 25 de mayo fue un reflejo de ello: 32 republicanos votaron en contra y 23 votaron a favor. La votación final fue 62 a favor y 36 en contra. Dicha ley debe ser ahora negociada con las reformas que aprobó la Cámara Baja del Congreso en diciembre del año pasado.

Dicha negociación reflejará los intereses de los distintos grupos que luchan por una reforma migratoria. Por un lado se encuentran los diputados republicanos de la Cámara Baja del Congreso, dirigidos por el congresista Tom Tancredo, quienes se oponen a cualquier legalización para los indocumentados.

Este grupo de diputados anti-inmigrantes refleja una estrategia política que los republicanos han utilizado desde los años sesenta: apostar por el voto blanco y polarizar con las minorías raciales. Durante los años sesenta, la mayoría de los diputados republicanos se opusieron a la ley de Derechos Civiles que terminó con la discriminación de las comunidades negras en el sur de Estados Unidos.

Dicha confrontación con los movimientos de derechos civiles y con Martin Luther King, implementada por Richard Nixon, fue sumamente rentable para los republicanos. Desde entonces han logrado ganar la mayoría de los estados del sur en todas las elecciones presidenciales, con excepción de 1976. Esto les ha permitido ganar la Casa Blanca en 7 de las últimas 10 elecciones.

La estrategia de ciertos republicanos es implementar la misma confrontación que utilizaron con los negros en el tema de la inmigración hispana. Bajo esta lógica, esto les aseguraría los votos de hombres blancos en estados con altos índices de inmigración, como Arizona, Nuevo México, Nevada y California. Esta es una clara estrategia de confrontación y polarización racial.

La estrategia del Presidente Bush, en cambio, ha sido la de acercarse a la comunidad hispana, a través de acuerdos de libre comercio y de proponer permisos temporales de trabajo. En la lógica de la administración Bush, los hispanos comparten muchos de los valores conservadores del Partido Republicano. Por lo tanto, deben ser parte del partido y no se les debe ignorar. Ambas estrategias buscan lo mismo: victorias electorales en los estados del oeste de Estados Unidos.

Para saber cuál estrategia funcionaría mejor basta ver el ejemplo de los cubanos de Florida. El apoyo republicano para otorgarles la residencia a miles de inmigrantes cubanos volvió a este grupo en voto duro del Partido Republicano. En el caso de los cubanos, ningún diputado de la Cámara Baja se ha quejado de que le han quitado el empleo a los estadounidenses de Florida o que representan una amenaza a la seguridad nacional, a pesar que vienen de un estado comunista y abiertamente adverso a Estados Unidos.

¿Por qué los diputados conservadores no se quejan de la amenaza cubana a los valores tradicionales americanos? Esta pregunta tiene 27 respuestas, una por cada voto electoral de Florida. Cuando los inmigrantes mexicanos y salvadoreños consiguen un empleo en Los Ángeles, se convierten en una amenaza a la seguridad jurídica y económica de Estados Unidos. Pero cuando los balseros cubanos obtienen un trabajo en una tienda en Miami, se convierten en un ejemplo del éxito del sueño americano y en una victoria del capitalismo moderno.

El Presidente Bush se encuentra en una posición difícil, ya que debe buscar una solución realista al problema migratorio, sin confrontar con los diputados anti-inmigrantes de su partido.

Los republicanos han hecho todo para estar en desventaja para las elecciones de noviembre del 2006. Sería interesante que en, por lo menos, un tema no tuviesen problemas. El Partido Republicano es el partido de Abraham Lincoln, el partido de las oportunidades, de las libertades y del sufragio universal. Veremos si en el debate migratorio, el partido de Lincoln lográ mantenerse fiel a los principios de su fundador.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

elsalvador.com WWW