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Palabras
Fantasmas y fantasmías

A veces llamo “fantasmías” a las fantasías, pues son etéreas y de la misma materia de los fantasmas.

Publicada 30 de mayo de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Duendes, sombras, recuerdos, añoranzas, sueños y pasiones, son hechos de una misma substancia sutil e impalpable.

El perfume y el sueño son hermanos. Forjados de un mismo plasma, de la ilusoria substancia de lo invisible.

Pero bien, aunque intangibles, son seres, presencias, sentimientos e ideas inmateriales, pero reales. Entonces tenemos que convivir con un mundo de seres y de cosas visibles e invisibles, materiales e inmateriales.

Los lejanos poetas chinos del pasado creían que el hombre, junto a todo lo fugaz, era ilusión. Ilusión para ellos era lo que pasaba y lo real era lo que perduraba. Una mariposa o una flor, un sueño o un deseo, eran ilusión porque pasaban. (El mismo ser humano era ilusión, por pasajero). Las estrellas, los mares, los montes y el universo eran lo único permanente en aquel idílico mundo de lo fugaz. Aunque lo efímero suele ser más intenso.

En un instante podemos llegar a vivir lo que no vivimos en un largo tiempo. Lo fantasmagórico abarca entonces el mundo sutil de lo efímero y breve.

Las fantasías y las imaginaciones, eran, después de todo, igual de improbables como los espectros del misterio. ¡Ah, felices fantasmías, que fueron nuestras tan sólo la eternidad de su instante!

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Administrar con prudencia

Los estados no pueden dedicar todos sus recursos a lo que políticamente es atractivo, o ajustarse a la presión de tontos o pérfidos.

En esto y recordando un ejemplo que citamos con frecuencia, los gobiernos, las empresas, las familias y las personas se ven en el problema del hombre que se cobija con una manta pequeña: si se cubre los pies, le quedan los hombros descubiertos; si se cubre los hombros, los pies quedan al frío.

Esa realidad obliga a todos a tener prioridades y administrar con prudencia; en el caso de la salud, hay más beneficio previniendo que curando.

 

 

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