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Fervor. Cuerpo técnico y jugadores aguiluchos fueron a agradecer a Dios y a la patrona migueleña por el título. Foto: EDH
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Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La euforia se ha reducido a un nivel normal. El éxtasis ha desaparecido. Ayer, los jugadores emplumados dejaron de lado las celebraciones y despertaron más temprano de lo que se esperaba, para agradecer al Creador y a la Virgen de La Paz el título obtenido el domingo anterior. El protocolo y la ceremoniosidad están demás.
Un ambiente familiar se respira al interior del templo migueleño, en donde un centenar de hinchas-feligreses contribuye a que el clima caluroso sea aún más fuerte e insoportable.
Pero están ahí porque, al igual que sus campeones, han querido tomar parte de una eucaristía que oficiará Monseñor Óscar Campos, un fiel seguidor de Dios y de los negro-naranja. “Después de cinco años la copa ha vuelto a casa. Un aplauso para Águila”, pidió el párroco a los presentes, quienes obedientes accedieron al pedido.
“Como yo estaba en misa a la hora del partido, no sabía cómo estaba el marcador, pero al escuchar los cuetes supe que estaban ganando”, dijo con mucha fe el religioso.
Monseñor Campos aprovechó parte de su homilía para agradecer a jugadores como Álex Campos y Álex Erazo que personalmente aportaron para el triunfo de los nuevos monarcas.
“Le agradecemos a Álex Campos por el gol anotado. Un aplauso para Campos... También queremos agradecerle a Álex Erazo por todo lo que le ha aportado al equipo y queremos pedirte que no te vayás del equipo, la gente aquí te quiere. Un aplauso para el Paleta”, pidió de nuevo el sacerdote. Una vez más, los presentes respondieron a su pedido, mientras que el jugador sonreía tibiamente.
Promesa cumplida
Pocos minutos restaban para el mediodía, cuando la misa de acción de gracias llegó a su fin. Varios jugadores, acosados por sus admiradores, comenzaron a repartir autógrafos y a sacarse fotos con ellos.
Pero de pronto, a la entrada de la iglesia, una imagen acaparó la atención de los presentes. Un jugador, de rodillas, recorría el pasillo central en dirección al altar principal. Era Luis Anaya, quien aprovechaba el momento religioso para cumplirle una promesa a Dios.
“Hace como un mes, mes quince días que se me ocurrió hacerle esta promesa al Señor, de que si ganábamos iba a recorrer de rodillas la iglesia. Varios compañeros tuyos del medio me preguntaban cuál era la promesa (sonríe), pero yo no podía decírsela porque lo había prometido. Hoy ya cumplí”, externó muy devoto el zaguero.
“Ya en otras ocasiones a Dios le he prometido y cumplido varias promesas. Esta era muy especial porque se trataba del título y gracias a Dios que me lo concedió”, adicionó el jugador.
A pocos metros de Anaya, Álex Campos se debatía entre varias camisas, gorras, banderas, periódicos, cuyos dueños buscaban un autógrafo del goleador.
“Gracias a Dios que logramos el título y que lo hemos celebrado en grande. Hoy ya viene el tiempo de descansar, para luego pensar más adelante en cómo retener este título”, expuso Campos, al tiempo que accede a sacarse una foto con un seguidor.
“Ahorita vamos a descansar y a aprovechar para ver el Mundial”, sostiene el delantero, quien asegura tener contrato con los negronaranja hasta el año 2008. “¿Quién va a ser campeón?”, le cuestionamos. “Ahhh...esperamos que sea Argentina”, responde sonriendo.
¿Quién arruinó la copa?
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Igual celebraron. Un jugador alza parte del trofeo del campeón del Clausura 2006. Foto: EDH
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La caravana negronaranja recién ingresaba a San Miguel, cuando de pronto y desde una ventana del autobús en el que se conducían los campeones, una esfera dorada salió volando para luego rodar hacia la calle.
Era parte de la copa que el domingo Águila levantó al cielo en la ceremonia de premiación.
Específicamente el balón que se une al envase que complementa el trofeo.
Resulta que la copa era cargada en esos momentos por Alexander Campos, quien al inclinarla boca abajo, el mayor peso de la bola hizo que se despegara de su base.
“Quien la arruinó fue Álex Campos”, dijo sonriendo Mario Rey, director deportivo de Águila.
“No la arruinó, lo que pasó es que se quebró por el pesor del balón que va arriba”, aclaró Rey, por aquello de los malos entendidos.
Su versión es respaldada por Milton Palacios, auxiliar de Vladan Vicevic, quien sostiene que “salió rodando la pelota y pegó contra la calle, gracias a Dios que no venía carro atrás que le pasara encima”. “Se abolló un poco. Se aplanó de un lado, pero no fue gran cosa”, añadió.
Según Amílcar Mijango, gerente deportivo del equipo, la copa fue conducida ayer mismo a San Salvador, para luego llevar a repararla. La agenda de hoy
Para este día, en horas de la tarde, está previsto que los nuevos campeones sean recibidos por el presidente de la República, Antonio Saca, en Casa Presidencial. Ahí, los jugadores aprovecharán para departir con el mandatario y recibir de él algunos obsequios. Luego de reunirse con Saca, los emplumados serán agasajados con una cena en el restaurante Los Rinconcitos, a eso de las siete de la noche.

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