elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Divorcios
Casos se duplican en diez años

De un promedio de 2,500 rupturas que se registraban anualmente hasta 1994, la cifra se elevó a 4,750 en 2004, a pesar de que el número de matrimonios se mantiene. Infidelidad, discordias y abusos llevan a la disolución de una de cada cuatro uniones en San Salvador


Publicada 29 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Leyre Ventas / Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El día que Valeric P. (nombre ficticio) decidió finalizar su matrimonio estaba preparada. “No fue una decisión fácil”, confiesa. “Separarme de él, sí lo fue; divorciarme, no”.

Valeric sabía que la relación era insostenible, pero durante dos años no pudo tomar ninguna acción para finalizar el vínculo legal que la ataba. La razón: un hijo de siete años y otro de 14.

Este es el principal dilema de los divorcios: la disolución de una familia es siempre una proposición compleja que incluye consideraciones muy serias: ¿Quién tendrá a su cargo la custodia de los niños? ¿Cómo se dividirán los bienes acumulados a lo largo de los años?

Un divorcio puede también tener consecuencias en el estatus de las personas. Un casamiento le otorga una nueva condición social a dos personas y genera esperanzas económicas al unir a dos familias.

Si a los ojos de la sociedad y del estado, una familia es la piedra angular de su organización social, ¿cómo se percibe su desintegración?

El caso de ella es típico. Su familia, su madre sobre todo, la presionó para que buscara una reconciliación, aun si esto significaba que ella debía sacrificar sus propias aspiraciones.

Por otro lado, Valeric no podía solicitar un divorcio a raíz de la separación porque no tenía independencia económica. En una disputa legal, su esposo habría tenido grandes ventajas.

  Lea además
El impacto del divorcio

“Él lo sabía y por eso recurría al chantaje”, explica. “Si me divorciaba en esa etapa, perdía la custodia de mis hijos. Me tomó varios años conseguir un trabajo estable y un ingreso mensual. Sólo entonces pude contratar a un abogado e iniciar los trámites”.

El incremento

“No pasan dos días sin un caso”, dice Roxana Núñez, magistrada de la Corte Suprema de Justicia. “Las causas más frecuentes de divorcios son la separación y el mutuo acuerdo”.

En la jerga jurídica, esto significa que en el juicio ya no se habla de aquello que llevó al matrimonio a decidir divorciarse, sino que se llega con un acuerdo, o tras pasar más de un año separados.

Sueños rotos. Datos demuestran que las separaciones legales son más frecuentes en zonas urbanas con más altos ingresos. Foto EDH

“Algunos llegan a la audiencia a pelear, a sacarse los trapos al sol”, dice Boris Solórzano, del bufete jurídico Solórzano y Mendoza, “pero la mayoría llega con mutuo acuerdo.

Es lo que nosotros recomendamos, para no hacer el proceso más engorroso para ellos ni más doloroso para los hijos”.

Pero antes de convencer a la pareja, los abogados suelen escuchar los motivos reales de la decisión: “Casi siempre es por infidelidad, algunas veces por maltrato”.

De acuerdo con los promedios anuales que registra el Ministerio de Economía, 17 de cada 100 matrimonios termina en divorcio. San Salvador y Santa Ana están muy por encima de esta cifra con 25.1 y 21.6 divorcios de cada 100 matrimonios respectivamente.

La alta tasa de separaciones legales refleja un enorme cambio social para un país predominantemente católico, donde la promesa de convivir “hasta que la muerte los separe” parece haber perdido gran parte de su fuerza.

En 1994, se realizaron 27,761 matrimonios, un número que permanece casi invariable hasta el 2004, cuando otras 25,240 parejas también dieron un rotundo “sí”.

En contraste, el número de divorcios se ha duplicado, de 2,542 en 1994 a 4,745 en el 2004. En San Salvador, donde se lleva a cabo el 42% de los divorcios del país, estos se han incrementado en un 113% en el mismo período.

Según Guadalupe Mendoza, del bufete de abogados Solórzano y Mendoza, “es muy raro un divorcio entre personas que tienen más de 40 años de edad. El perfil medio de los cónyuges que terminan ronda los 29-30 años de edad, se casaron jóvenes, a los 19-20 años, y ya llevan tres o cuatro años separados”.

No hay estudios que identifiquen con claridad las causas de los divorcios en El Salvador. Tampoco hay explicaciones sobre su auge.

Los datos del Área de Familia de la Corte Suprema de Justicia sólo documentan las causas jurídicas. El 61% de los divorcios se solicita después de una larga “separación de cónyuges”. La segunda causa registrada es por “mutuo consentimiento”, con el 31% de los casos. Sólo el 8% se divorcia “por ser intolerable la vida en común”.

“Los divorcios”, dice Mendoza, “se deben a que las personas cambian con el tiempo. Cambiar implica el desinterés por la pareja y la familia, y lleva a la infidelidad. Muchas veces hasta arrastra a la violencia”.

La división de bienes y patrimonios

En San Salvador se calcula que uno de cada cuatro matrimonios se disolverá. Quiérase o no, esto significa que las parejas deben comprender las implicaciones económicas de generar y compartir bienes como esposos.

En los Estados Unidos, donde se calcula que el 45% de matrimonios terminará en divorcio, no es raro que las parejas firmen contratos prematrimoniales que indican cómo se repartirán los bienes en caso de separarse.

Según Solórzano y Mendoza , la legislación salvadoreña no es tan amplia como en otros países con respecto a los acuerdos matrimoniales.

“No hemos visto”, dicen, “a un solo matrimonio que haya firmado un contrato que diga: Si mi pareja me es infiel no le tocará nada tras el divorcio”.

Tipos de acuerdos

La ahora magistrada Roxana Núñez asegura que “para nada” se encontró con acuerdos prematrimoniales en sus 11 años como jueza del Tribunal Tercero de Familia.
Existen, en el país, tres regímenes patrimoniales a los que el matrimonio se debe adscribir, explica:

1. La separación de bienes: “lo mío es tuyo y lo tuyo, mío”. “Es el régimen más injusto, porque permite que, en el caso de que una de las partes no trabaje y no tenga por lo tanto ingresos, ésta se quede sin nada”.

2. La participación en las ganancias. Es un régimen mixto. Da el derecho a participar en lo que el otro ha ganado durante el matrimonio en un 50%. Se limita a las ganancias, no al patrimonio inicial (al que tiene cada quien antes del matrimonio).

3. La comunidad diferida. “Es el régimen más justo. Todo lo que se hace entre la pareja durante el matrimonio se reparte al 50%, sin importar a nombre de quién esté. Es la que más se asemeja a la comunidad. Además, es la que establece la ley supletoriamente, cuando la pareja, al casarse, ha olvidado ponerse de acuerdo.

“Es que la pareja se casa enamorada y no piensa que algún día puede separarse. Aún así, es obligación del funcionario explicar los regímenes patrimoniales”.

Causa legal de la separación
La ley no busca la culpa de un cónyuge, sino determinar si la unión ya no es posible

Separación de los cónyugues
El 61% de los casos, después de uno o más años consecutivos. En El Salvador el motivo más común es la infidelidad, entre otras razones.

Acuerdo mutuo
En el 31% de los casos, la pareja está más interesada en dar solución al problema, sobre todo en cuanto a la custodia de los hijos.

Vida en común es intolerable
El ocho por ciento busca la disolución legal por mala conducta o por incumplimientos graves y reiterados de los deberes del matrimonio.

“Las altas cifras de divorcios son el pico del iceberg de un problema mayor: estamos sufriendo una pérdida de valores”
Claudina Padilla de Campos
Jefe de Psiquiatría, ISSS

“La pareja se casa enamorada y no piensa que algún día puede separarse. Aún así, el funcionario debe explicarle los regímenes patrimoniales”
Evelyn Roxana Núñez
Magistrada de la Corte Suprema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW