Lilian Martínez
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Afinales de marzo, Agustín Meléndez renunció a ser intervenido quirúrgicamente y pidió que lo llevaran a su casa.
Según Jesús Meléndez, la hermana que lo atendió a su regreso, “Agustín tuvo una muerte linda”. En palabras de la mujer “para los dolores terribles que dicen que eso (el cáncer) da, él no padeció”.
Sólo durante las 72 horas que precedieron a su muerte, empezó a quejarse y su familia compró inyecciones de diclofenaco sódico para aliviar ese dolor. Le inyectaban una al día y aseguran que “con eso se le calmaba”. Agustín expiró en el cantón El Sauce de Tonacatepeque el 3 de mayo pasado.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el dolor crónico —oncológico o no— es un mal y quienes lo sufren tienen el derecho de exigir a sus gobiernos que atiendan ese dolor.
Esta organización mide el progreso de las naciones en la atención al dolor de acuerdo a la cantidad de morfina que los países importan a tal efecto.
Según la OMS Costa Rica, con 3.8 millones de habitantes, ha importado 12.8 kilos de morfina durante 2006. El Salvador, con 6.7 millones de habitantes, ha importado 2.8 kilos para el mismo periodo.
Esto evidencia que la atención del dolor, como síntoma de distintas enfermedades, es un servicio aún incipiente en el país.
El director General de Salud, doctor Alcides Urbina, afirma que hospitales como el Rosales y Maternidad, en su área de oncología, atienden el dolor de los enfermos terminales.
No obstante, el país carece de una política de control del dolor y la morfina, en el sistema de salud nacional, es considerada “la última alternativa”. Sumado a esto, los que deciden esperar la muerte en casa, como Agustín Meléndez, renuncian a los cuidados que tendrían en un hospital.
Un paso adelante
Hace 10 años, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social inauguró su Clínica del Dolor. Ésta, a pesar de ubicarse en el edificio del Hospital de Oncología, no atiende exclusivamente a pacientes con dolor originado por algún tipo de cáncer.
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| Cuidados. Dora Alicia Recinos da de beber a su suegra Elba Rafaela Espinoza, hospitalizada a causa de los dolores que el cáncer le provoca. Foto EDH |
De hecho, sólo el 20% de los pacientes de la clínica padece de dolor crónico oncológico.
El resto se queja de dolor crónico originado por traumas, problemas de columna, artritis reumatoidea, óseo artritis y dolores de tipo nervioso.
La mayoría de dolores son tratados con antiinflamatorios no esteroideos, relajantes musculares y opioides como la morfina, codeína y oxicodona.
La decisión de recetar tal o cual medicamento la toma el anestesiólogo especialista en base al examen físico del paciente, su historia clínica y a la intensidad, origen y frecuencia de su dolor. Los especialistas en el tratamiento del dolor lo dividen en 4 tipos: somático (óseo o muscular), neuropático, visceral y sicogénico.
El primero se suele tratar con analgésicos y relajantes musculares; el segundo, con antidepresivos y esteroides; el tercero, con antiespasmódicos.
Pedro Escoto, un paciente a quien le cercenaron la mano izquierda durante la guerra y que por razones de seguridad pide no revelar su identidad, está entre quienes padecen dolores crónicos no relacionados con el cáncer.
Diagnosticado con un dolor fantasma en el muñón que le quedó por mano, Escoto es tratado con Rivotril, para conciliar el sueño, Neurotín 300 y oxicodona (opioide moderado) más acetaminofén. Entre los pacientes cuyo dolor sí es originado por cáncer está Elba Rafaela Espinoza, de 63 años. Los dolores provocados por la metástasis de un melanoma en su cuerpo preocuparon a su familia.
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| Recetas. Los pacientes del ISSS son tratados con varios medicamentos. Foto EDH |
Su nuera, Dora Alicia Recinos de Espinoza, a su lado en la cuarta planta del Hospital de Oncología del ISSS, afirma: “En la casa no la podemos tener porque no aguanta el dolor”.
Elba Rafaela está ingresada en este hospital desde abril pasado. Aquí es atendida por un oncólogo, y desde la primera semana de mayo, por el anestesiólogo de la Clínica del Dolor, Jaime Pérez.
Para aliviar el sufrimiento de esta paciente, Pérez le ha prescrito antiinflamatorios no esteroides, codeína (opioide moderado) y morfina.
Medicina y tabú
Si el melanoma de Elba Rafaela hubiera aparecido hace 10 años, su dolor no habría sido atendido como ahora. En ese entonces, cuando el Doctor Maximiliano Arriaza, anestesiólogo recién especializado en atención del dolor en México, empezó a hablar de administrar morfina a pacientes terminales, encontró resistencia tanto en médicos como en pacientes.
Arriaza afirma que todavía hay temor de que la morfina, recetada como medicamento contra el dolor, genere dependencia en los pacientes. Sin embargo, el médico asegura que la posibilidad de que eso suceda es remota. “No se abandona a ningún paciente”
El director General de Salud, Alcides Urbina, afirma que en varios hospitales nacionales se dan cuidados paliativos
n Los cuidados paliativos van más allá de la aplicación de medicamentos, según el Dr. Alcides Urbina. Él habla de la necesidad de apoyo sicológico al paciente y a su familia, y asegura que esta atención también se brinda en los hospitales nacionales.
¿Tenemos una política de tratamiento del dolor?
En nuestro país las medidas paliativas se utilizan en pacientes terminales o con enfermedades que generan demasiado trauma o dolor. La medicina paliativa no es solamente dar medicina para el dolor, sino un sistema de apoyo y soporte para el paciente y su familia.
Eso conlleva varios elementos. Uno es el buen manejo del dolor y de los síntomas. Otro es mantener una buena comunicación con la familia, la que debe saber la verdad. Además nos apoyamos con sicólogos. Otro componente es el trabajo en equipo: manejar la situación entre familia, amigos y personal de salud.
¿Qué hospitales nacionales dan cuidados paliativos?
El servicio de oncología de Maternidad, a veces, se ve en la necesidad de dar radiología para el manejo del dolor. El Hospital Bloom y el Hospital Rosales en el área de oncología lo hacen con pacientes terminales, pero el abordaje que se intenta hacer es integral, donde se incorpora la familia.
El cuidado paliativo que brindan estos hospitales ¿incluye todos los elementos que usted mencionó?
En sentido general sí, porque se da la asistencia. No se abandona a ningún paciente que tenga un manejo terminal de una enfermedad y se trata de controlar el dolor.
¿Se controla el dolor con morfina?
En nuestro país, el uso de la morfina es restringido y controlado por el CSSP. Pasa por la pesquisa de las autoridades hospitalarias y se usa mientras no existan otras alternativas. “Los opioides son de receta controlada. El médico tiene que ir ante el Consejo Superior de Salud Pública a solicitar su recetario de narcóticos
Jaime Pérez
Médico Anestesiólogo
“El prejuicio de los pacientes con los narcóticos es porque piensan que les pueden generar algún tipo de dependencia
Maximiliano Arriaza
Médico Anestesiólogo

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