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| Adiestramiento F A partir de los Acuerdos de Paz, la Fuerza Armada se ha volcado a tareas sociales. Foto
EDH |
Rafael Mendoza López/E. Miranda
El Diario de Hoy
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“Muchos creen que solo sabemos desarmar pistolas”.
La frase, lanzada por el ministro de Defensa, Otto Romero, revela por sí sola el telón de fondo de una Fuerza Armada que ha dejado de ser el cuerpo exclusivamente de seguridad de los años 80, para dar paso a una institución que busca integrarse más en el entorno social actual.
¿Cómo lograrlo? Varios oficiales de alto rango de la Fuerza Armada, para quienes los Acuerdos de Paz trajeron consigo las bases de profundos cambios en los mandos militares, le apuestan a un camino: la profesionalización.
No es nuevo que la enseñanza y la doctrina se imparta en las aulas de la Academia Militar, pero ahora estas temáticas van de la mano con el conocimiento que tiene la institución armada acerca del funcionamiento de la democracia, sin inmiscuirse en las atribuciones de los demás Órganos del Estado.
Un soldado, en estos tiempos, no es ya entrenado solo para lanzarse a la batalla, sino para trasladarse a las trincheras de las distintas áreas de la sociedad, señala el general retirado Mauricio Vargas, uno de los negociadores en el proceso de paz.
Esta visión es compartida con optimismo por el ministro Romero, quien indica, además, que existen esfuerzos encaminados a mejorar cualitativamente a los soldados.
En las declaraciones, el Ministro revela otro objetivo de la institución que dirige: la inserción de más jóvenes al servicio militar, para relevar a los soldados “más viejos” y para ensanchar el aparato militar.
Para el titular de Defensa, esta no es la única estrategia en la profesionalización, ya que se realizarán más programas de capacitación de los efectivos con la ayuda de la empresa privada, lo cual, considera, daría estabilidad a la relación civil y militar.
A partir de este plan, que será hecho público en unos meses, el funcionario se impone una meta que fortalecería la credibilidad de la enseñanza a los militares: “Dentro de unos cinco años habrá una imagen distinta de la Fuerza Armada. Programas como esos (los de relación con la empresa privada) pueden hacer ver que se tiene un amplio sistema académico”, agrega.
Avances
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| Trayectoria. El general Mauricio Vargas es uno de los más fieros defensores del trabajo de la Fuerza Armada. Foto EDH |
La formación académico-militar ha pasado por una serie de sucesivas instituciones desde 1951, las cuales se han ido adaptando al tiempo, a la modernización y a los cambios experimentados en el país. De entre estos cambios, ha dejado huella la modernización delEstado, que es a la que debe ir apegada la educación, según agrega el jefe del Comando de Doctrina y EducaciónMilitar (Codem), coronel Salvador Giralt.
Para este logro, sostiene, el reto es la constante capacitación y el enfoque educativo. Y Giralt pinta un caso: recuerda que, previo a los Acuerdos de Paz, un oficial no podía ser acreditado como licenciado, sino solo con el grado militar, ya que no se cumplía con el requisito académico que exige el Ministerio de Educación. “Antes interesaban los conocimientos militares, no el grado académico”, apunta.
Hoy ve con buenos ojos que un 25 por ciento de los elementos militares, que en total alcanzan unos 15 mil, estén sometidos a una constante educación, la cual se mantiene actializada mediante programas y manuales sometidos a revisión constante. “En el ámbito docente, estamos evaluado a los profesores; esto nos permite saber si el profesor ha transmitido los conocimientos a los alumnos”, agrega Giralt.
El generalVargas afirma que, aparte, un consejo académico que reúne a profesionales de diversas tendencias políticas revisa los planes de estudio de forma constante.
No es de extrañar, entonces, que los soldados sean instruidos en asuntos como “Defensa de la patria”, al tiempo que conoce las teorías sociológicas, y es introducido en los fundamentos de la Sicología.
Esto le servirá a los uniformados para insertarse en la sociedad. Pero las aspiraciones van más allá: también se elevan estándares de modernización.
Porque lo de la modernización, para el coronel retirado y actual diputado pecenista AntonioAlmendáriz, no es nuevo. La Fuerza Armada —sostiene— desde su nacimiento se ha trazado metas de esta índole, basadas en la capacidad de sus cuadros.
Y lo explica: “La modernización no es sólo de sus armas, sus estrategias y su doctrina, sino que la profesionalización del personal”.
Sin embargo, también reconoce que la explosión del conflicto armado frenó el proceso de rejuvenecimiento de la institución. “Pasado el conflicto, se nos quita lo de seguridad pública, que era lo que nos desprestigiaba. Ahora vemos que los planes que se trazaron hace mucho tiempo están dando frutos”.
“Antes pagábamos todos los costos”
El general Mauricio Vargas considera que la Fuerza Armada tiene claros sus objetivos.
¿En qué contexto podemos situar actualmente a la Fuerza Armada?
Hay que ver la función de la Fuerza Armada desde la perspectiva de los Acuerdos de Paz. Es un instrumento de los tres poderes del Estado, en las funciones que a cada uno le corresponden. Ya no es el nivel decisorio, es el nivel instrumental.
¿Cómo podemos entender el nuevo rol de la Fuerza Armada?
El nuevo rol de la Fuerza Armada es de carácter instrumental, esto implica que sus acciones son responsabilidad del Órgano que las ordena y los costos políticos los tiende que pagar el Órgano que lo ordena. Anteriormente, la Fuerza Armada pagaba por todos los costos.
Pero se ha estudiado la posibilidad de que el Ejército colabore en la seguridad.
El problema de la Fuerza Armada no es de disuasión, la Fuerza Armada define.
¿Cuándo entra la Fuerza Armada en el papel de la seguridad?
Cuando el nivel de la seguridad está en el límite tal que ha sobrepasado a las instancias responsables de la seguridad, y ya no es la seguridad la que está en peligro, lo que está en peligro es la paz. Y eso es una decisión política, de los políticos, no es una decisión institucional que debería tomar la Fuerza Armada.
Oficiales ven positiva la masificación del Ejército
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| Fuerza. El servicio militar obligatorio dura un año.Foto EDH |
La propuesta de masificar el Ejército, hecha por el ministro de Defensa, Otto Romero, ha sido bien vista por los oficiales de la Fuerza Armada.
La idea es simple. Según el Ministro, se busca que los jóvenes hagan su servicio militar de 12 meses. “Mientras más soldados le produzcamos al país, menos jóvenes van a andar sueltos”, opina el militar.
Salvador Giralt, jefe del Comando de Doctrina y Educación Militar (Codem), considera que esa idea estaría en sintonía con el servicio militar discontinuo, es decir, que los jóvenes puedan encontrar una alternativa en el Ejército sin necesidad de tomar las carrera de las armas.
Para el general Mauricio Vargas, la estrategia rendiría frutos. “Si el pie de fuerza se ha mantenido es porque hay una afluencia... por eso se dice que la Fuerza Armada está integrada al desarrollo, porque hay un granito en el campo social.
Vargas advierte un valor adicional en la propuesta. A su juicio, ésta recuerda que el servicio militar es obligatorio, tal como se establece en la Carta Magna.
Para el titular de Defensa, el tener abierta la carrera militar invitaría a los jóvenes a que presten el servicio, optando por la profesión de las armas, ya se tienen programas de estudio optativos, para estudiar fuera de la Academia Militar.

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