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Opinando
Sólo la educación vence la pobreza

Hurgando por la Internet, me encontré una entrevista con Humberto Maturana, un médico, un científico, un intelectual, que plantea una serie de ideas que ayudan a entender el presente y prepararnos para el futuro

Publicada 28 de mayo de 2006, El Diario de Hoy


Ricardo Chacón*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La entrevista de Humberto Maturana, publicada esta semana en el periódico argentino “La Nación”, me llamó la atención profundamente. Los planteamientos son claros y contundentes sobre los principales temas de hoy, como el desarrollo, la tecnología, el conocimiento, la pobreza.

Muestran a un hombre que además de ser un médico de profesión, es un científico que rompe su círculo de análisis técnico, para reflexionar sobre la problemática más actual. Sus posiciones son las de un intelectual que logra dar luz, desde la razón (no sólo desde la ciencia ni mucho menos de la barbarie) y visualizar las grandesvías por donde debe caminar el hombre, la sociedad, para alcanzar un mejor futuro.

Una de las obras más conocidas de Maturana, escrita en colaboración con Francisco Varela, es “El árbol del conocimiento”, donde se esbozan gran parte de las ideas de este intelectual sobre la realidad actual, caracteriza por un lado, por el cambio acelerado, donde la ciencia y la tecnología tienden a predominar y llega con rapidez a la vida cotidiana, mientras, por otro lado, los grandes problemas como la marginación y la pobreza siguen siendo un desafío a vencer.

Con claridad meridiana, Ma-turana lanza afirmaciones de por sí sugestivas: “El crecimiento continuo de la población es, inevitablemente, generador de pobreza”; de igual manera, sostiene que esta pobreza no puede ser combatida con paliativos como el asistencialismo, sino con las dos únicas armas efectivas para controlarla: la educación y el trabajo.

Esto es lo que plantea en una oración lapidaria: “La pobreza, básicamente, se genera porque parece que no queremos aceptar la relación entre el crecimiento poblacional y lo que el medio produce, más la relación entre lo que el medio produce y lo que se le quita.

“También se mantiene, de algún modo, la pobreza por la solidaridad, por el altruismo, por la beneficencia, que son meros paliativos, no destierran la pobreza, y sólo tranquilizan la conciencia de los donantes. Sólo la educación vence a la pobreza. Creo que el tema del crecimiento de la población es el más importante”.

No es mi interés hacer una reflexión sobre la pobreza, mucho menos cómo salir de ella; mi propósito es más modesto, recoger el planteamiento de Maturana en cuanto intelectual que busca dar respuestas a los grandes problemas de la sociedad de hoy.

¿Qué es un intelectual? Es el estudioso, que trata de dar respuestas a los problemas y con ello iluminar por dónde caminar; no es el activista político, aunque puede serlo, pero no es esto lo fundamental.

Tampoco es el propagandista, que también puede serlo; mucho menos es el agitador que utilizando los recursos de un intelectual trata de generar caos y desorden, y sobre todo esconder la realidad para hacer los intereses privados, de grupo o de partido.

En este sentido, no puedo dejar de mencionar, que lo ocurrido esta semana en la UES va en contra de todo la labor intelectual, donde lo ideológico, la política barata, la cortedad de mente, ha primado sobre la razón.

Se han sobrepuesto los intereses de grupúsculos, que creen que la única manera de alcanzar los objetivos es a través de la fuerza y la protesta, y no de la construcción creativa donde se pone por delante la razón.

Tal como dice Maturana, el odio a una ideología (en este caso al neoliberalismo por decir algo) me impide ver la realidad; en el odio se produce la ilegitimidad del otro, esto es: “la conducta de la negación de otro, que es lo odiado. Pero este otro puede no enterarse y, por ende, no sufrir por ello. Sin embargo, ese odio recae sobre mí como persona, ese odio altera mi fisiología”.

Se prefiere no tener los fondos monetarios para la modernización de la universidad, o conseguirlos a precios más altos en otras instancias... y todo porque el fantasma de la privatización podría llegar a darse..., qué lejos estamos de los intelectuales, qué lejos estamos para entender intelectuales como Maturana.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

 

 

 

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