EFE
El Diario de Hoy
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Arriba: Emerton, Schwarzer, Vidmar, Popovic, Chipperfield, Viduka. Abajo: Grella, Neill, Cahill, Culina y Bresciano. Foto: EDH
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Después de casi 32 años de fracasos, decepciones y amarguras, Australia logró clasificarse para una Copa del Mundo, guiada por el holandés Guus Hiddink, tras dejar por el camino a Uruguay, el único de los campeones mundiales de la historia que no estará presente en Alemania 2006.
Los Socceroos participaron por primera vez en el Mundial de Alemania 1974 y, significativamente, vuelven a hacerlo en tierras alemanas.
Durante los 32 años de ausencia, varios entrenadores fueron contratados para lograr la esquiva clasificación. Después del serbio Rale Rasic, primer técnico en guiar a Australia a una Copa del Mundo, los Socceroos tuvieron en los ingleses John Green y Jimmy Shoulder, el alemán Rudi Gutendorf, el yugoslavo Frank Arok, el escocés Eddie Thomson, y el australiano Frank Farina, a técnicos que no lograron cristalizar el sueño añorado por todos los australianos.
Con la llegada del holandés Guus Hiddink, cuatro meses atrás, Australia consiguió lo que parecía imposible en tan poco tiempo.
Después de la Copa Confederaciones, a la que Australia acudió con Farina, Hiddink encontró un equipo quebrado moralmente y acostumbrado a practicar un sistema táctico rígido y sin variantes. Pero, en esas 16 semanas, el entrenador holandés transformó el esquema con variantes tácticas y futbolistas que permitieron que el conjunto recobrase la confianza perdida.
Bastión
Con jugadores como el nuevo capitán de los Socceroos, Mark Viduka (del Middlesborugh), y su colega del Liverpool Harry Kewell recuperados física y anímicamente, así como los volantes Jason Culina, del PSV Eindhoven de Holanda, Marco Bresciano y Vince Grella, del Parma de Italia, Australia pareció recuperar el potencial nunca desplegado totalmente en un campo de juego.
Antes de hacerse cargo de la selección australiana, Hiddink ya había mantenido conversaciones con dirigentes de este país en el 2003, pero la negociación no se llegó a concluir.
Entonces, Frank Lowy, el presidente de la Federación Australiana de Fútbol (FFA), volcó todos sus esfuerzos para convencer al francés Gerrard Houllier, pero tampoco tuvo éxito.
Sin embargo, durante la Copa Confederaciones de este año, Lowy pudo finalmente persuadir a Hiddink y el holandés aceptó un desafío difícil pero no imposible y que concluirá después de la experiencia alemana, ya que “el holandés errante” ha aceptado proseguir su carrera como técnico de la selección de Rusia.
Bajo la dirección de Hiddink, Australia perdió por 1-0 frente a Uruguay en Montevideo, en el partido de ida de la eliminatoria Oceanía-Sudamérica, y ganó la revancha por 1-0 en Sydney, debiendo disputarse 30 minutos adicionales sin que se modificara el marcador.
En la tanda de penaltis, los Socceroos se impusieron por 4-2 ante la algarabía de los 83,000 espectadores que colmaron el Estadio Olímpico de esta ciudad.
Y hoy el hombre considerado “mago” y “genio”, celebra junto a su plantilla una clasificación largamente esperada. El fracaso de 1997 contra Irán y el de 2001 ante el mismo Uruguay, los dos más dolorosos de la historia del fútbol australiano, ya han quedado en el olvido.
Sus expectativas son limitadas. “Australia llega al Mundial a disfrutar”, dijo Hiddink tras conocer el resultado del sorteo. Encuadrada en el grupo F, junto a Brasil, Croacia y Japón, las opciones australianas parecen limitadas, pero nunca se debe descartar a un equipo que dirige Hiddink.
Socceroos que valen mucho oro
La selección australiana llegará con un plantel en el que figuran futbolistas cotizados en varios millones de dólares.
En comparación con el equipo de 1974 dirigido por el yugoslavo Rale Rasic, el que orienta hoy el holandés Guus Hiddink cuenta con jugadores que se desempeñan al más alto nivel del fútbol europeo.
El volante Marco Bresciano, cuya transferencia está tasada en más de 20 millones de dólares australianos, milita en el Parma de Italia, al igual que su compatriota y también volante del Parma Vince Grella, cuyo valor en el mercado es de alrededor de 4 millones de dólares.
Por su parte, el delantero del Liverpool de Inglaterra Harry Kewell está tasado en 8 millones de dólares, al igual que el atacante del Middlesbrough del mismo país Mark Viduka.

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