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Dida tiene su lucha particular

El portero brasileño quiere romper el tabú que persigue a los metas negros


Publicada 28 de mayo 2006, El Diario de Hoy

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Confía. El arquero se esfuerza en la concentración suiza. Foto: EDH

El brasileño Dida espera sepultar definitivamente en el Mundial de Alemania, el “tabú” que persigue a los porteros negros en su país desde el “Maracanazo” del Mundial de 1950, cuando el anfitrión y favorito Brasil fue derrotado en la final por 2-1 ante Uruguay.

En esa oportunidad, el guardameta titular de Brasil era Moacyr Barbosa, quien fue responsabilizado por la prensa de la época del fracaso de la “verdeamarilla”. Quizás no sólo por coincidencia, desde ese entonces nunca más un negro fue el portero titular de la selección sudamericana en un Mundial.

Para Dida, quien participó como suplente de la selección brasileña en los Mundiales de Francia 1998 y de Corea del Sur-Japón de 2002, la oportunidad de participar activamente en la campaña por el “hexacampeonato” en Alemania representa una chance de hacer historia y reivindicar a Barbosa.

“Estoy muy feliz. Este es el momento de romper un tabú que se mantiene desde hace más de 50 años”, dijo ayer Dida durante una rueda de prensa concedida en Weggis, donde Brasil se prepara para el Mundial.

Emocionado

En tono muy conmovido, el portero de 32 años consideró como “muy triste” que el recuerdo que haya quedado para los brasileños del guardameta haya sido el del “maracanazo”: “Barbosa hizo mucho por la selección brasileña, y tras esa final fue crucificado. Fue horrible”.

“Si llegó a ser el portero titular de Brasil en un Mundial fue porque hizo mucho por el fútbol. Sería importante para su memoria y para todos los brasileños que se destacaran las cosas buenas que hizo. Espero contribuir para ello y ayudar mi equipo a ganar el Mundial”, afirmó Dida.

Barbosa murió en mayo de 2000 a raíz de un derrame cerebral, a los 79 años, y hasta el final de su vida se quejaba de la “marca negra” que lo persiguió desde que fracasó en su intento de defender el disparo de Gigghia que provocó la victoria de Uruguay en la final del Mundial de Brasil 1950.

Su “sucesor”, Dida, fue el titular del equipo de Carlos Alberto Parreira que se coronó campeón de la Copa Confederaciones jugada el año pasado en Alemania, y también formó parte del equipo que conquistó el título de la Copa América de 1999.

No obstante, en los dos últimos Mundiales, el portero fue suplente de Marcos, quien este año no fue convocado para la “selecao” por estar lesionado, y así abrió camino para que Dida conquistara el puesto de titular del equipo de Parreira.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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