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María Isabel Rodríguez. La rectora
mostró una actitud inamovible, a pesar de sus fuertes oponentes.
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Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Alo mejor la Universidad de El Salvador (UES) no estaba preparada para
este proyecto. “Hay mucho miedo, mucho terror por todo lo vivido”,
opina la rectora de la UES, María Isabel Rodríguez, una
octogenaria empeñada en modernizar la universidad, pero que encuentra
oposición de los sectores más recalcitrantes.
Está consciente que sólo le quedan 15 meses para seguir
dirigiendo al Alma Mater, y esto explica muchas de las posiciones de sus
detractores. Lo anterior, a su juicio, pesó el jueves en la sesión
del Consejo Superior Universitario (CSU).
Según dijo, por diferentes razones que van desde lo político
hasta presiones de grupos de poder al interior de la UES, propios de una
“universidad pública y democrática”, el programa
de fortalecimiento con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para
el máximo centro de estudios, se “entrampó”,
lo cual, más que una derrota, considera un gane, ya que la funcionaria
vislumbraba un “no definitivo”.
¿Cuál es su evaluación del proceso de ayer
en la sesión del CSU?
Lo de ayer fue para llegar a un entrampamiento, porque en realidad no
se logró el no, porque la búsqueda era el no al BID y eso
no se logró. Fue interesante la reunión porque demostró
que hay muchos jóvenes que estaban defendiendo el proyecto a capa
y espada. Una cantidad de gente que vino de otras facultades que nunca
se habían manifestado. ¿Por qué no se ganó,
habiendo tanta gente en favor? porque los votos pertenecen a grupos que
ya tienen una posición tomada para decir no, para no cambiar, entonces
toda esa gente que nos estaba apoyando no tienen derecho a voto.
¿Por qué no hubo apoyo de los consejales que avalaban
el proyecto del BID?
Esa respuesta la van a dar ustedes, en estos procesos hay un poco de temor.
El miedo es un elemento muy frecuente, por múltiples razones, estamos
en un período interesante desde el punto de vista de la continuidad
en la UES. Hay obligadamente un cambio de autoridades universitarias.
El 28 de octubre de 2007 termina mi período.
Si yo hubiese logrado esta aprobación, no se iba a gastar en mi
periodo todos los recursos, si acaso lo que correspondía al primer
año, lo demás le quedaba a los que lleguen a la rectoría.
¿Usted no piensa reelegirse?
No tengo ni intenciones ni posibilidades, porque la ley me faculta para
un máximo de dos períodos. El primer período ya terminó
y el segundo en el que estoy es de la reelección y yo jamás
voy a participar en una modificación de la ley para que me puedan
reelegir, aunque me lo pidieran.
¿Dónde estuvo el voto duro?
El voto duro estuvo en los votos en contra, en las abstenciones estuvo
el voto que se había dicho que iba a ser en favor y que fue dudativo,
que hubo temor.
¿Temor a qué?
Si estuvo ayer (jueves) puede saber a qué temen. Se ha dicho que
iba a haber represalias, por sobre todo muchas cosas, de orden político,
muchos se van a quedar aquí, al dejar sus puestos de decanos vuelven
de profesores, jefes de departamentos, de escuela, hay muchas razones,
sobre todo en una universidad pública, democrática hay mucho
de intereses de grupo, y de presiones.
¿Qué esperaba cambiar con el programa del BID?
Lo que yo quería que cambiáramos era que la universidad
toda pudiera convencerse de que sólo a través de un desarrollo
muy sólido científico, tecnológico, de calidad muy
alta podemos ayudar al país, que también necesita tener
una política de desarrollo científica muy alta.
¿Los opositores abogan más por un refuerzo presupuestario,
ha negociado con el gobierno un incremento?
Permanentemente. Todos los años se ha incrementado. Ahorita estamos
planteando necesidades concretas, pero lógicamente tenemos que
compararlas dentro del Presupuesto General de La Nación, no podemos
pedir una cantidad que está como desajustada la inversión
que se hace en educación con la que se hace con otras partes del
sector social. En este momento andamos con el 1.55% del Presupuesto General
de lanación. Al presidente yo le pedí llegar al 2%.
¿Habrá más negociación del proyecto?
Claro que sí no vamos a parar. Hubiera sido igual que la universidad
lo hubiera aprobado y que me dijera el gobierno no, busco otro.

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