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“El país, históricamente, le ha dado la espalda al mar”
Armando Navarrete, biólogo de la UES, estuvo al frente del equipo que demostró la relación letal de las toxinas de la marea roja en las tortugas marinas. Por primera vez, a nivel mundial se confirma el efecto de la microalga en un desastre ambiental de esta naturaleza
Publicada 26 de mayo de 2006 , El Diario
de Hoy
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Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Retos. Armando Navarrete Soriano, especialista de la UES, explicó la importancia de la investigación. Foto EDH |
Para proteger los recursos del mar, primero hay que conocerlos y, según Armando Navarrete Soriano, “en el país hay un gran desconocimiento”.
La mortandad de tortugas meses atrás, que él calcula entre 500 y 600, abrió los ojos acerca de la necesidad de investigar más. Un trabajo que si bien surgió casi fruto de la desesperación ya se ganó el reconocimiento internacional.
Como biólogo, volviendo unos meses la vista atrás, ¿cómo califica el fenómeno de la mortandad de tortugas y la marea roja?
Realmente fue algo a escala regional. Implicó grandes extensiones geográficas de océano y al final se vinculó (la mortandad) con un evento que le antecedió en tiempo de aparición, la conocida marea roja.
Esa relación fatal, ¿nunca se había dado antes?
Una mortandad de tortugas nunca se había dado en esta parte. Si se había reportado en Nueva Guinea (África) y en México, en 1998. En este último se reportaron 150 muertes. No obstante, yo hablé con los biólogos de ese país a cargo de registrar el evento y aseguran que fueron más, de 500 a 600 tortugas.
¿Cómo visualiza la respuesta en El Salvador ante la “crisis ambiental” que sucedió?
Yo la veo como algo positivo porque estábamos ante un evento que era completamente desconocido, que necesitaba articular una serie de conocimientos básicos de biología marina, escenografía, para tener la facultad de elaborar una hipótesis que fuera aceptable. Quizás era lo más importante para hallar una explicación.
Es difícil. Existe una ciencia forense para humanos, donde usted encuentra un cadáver y hace un proceso de investigación para saber cuáles fueron las causas de muerte si acaso no son visibles... Sobre esto hay mucho escrito, pero en el caso de una tortuga, donde no se había reportado antes un evento así, era bastante difícil.
Los mexicanos ya lo tenían, pero ellos sólo reportaron que hubo un evento de marea roja y se asoció con el aparecimiento de 150 tortugas muertas. Nosotros sí logramos demostrar de una forma científica la toxicidad y cómo ésta actuó.
¿Qué es lo que se determinó?
Prácticamente es el primer estudio a nivel mundial que se hace y en el cual se logra demostrar. Se lo puedo decir porque, en el informe que la Dra. White envió al ministerio del Ambiente, los biólogos de Hawai decían que es el primer fenómeno a nivel mundial que se documenta donde una especie de microorganismo, la micro alga, es capaz de provocar un desastre ecológico bastante amplio. Hablamos de que hubo inspección aérea, entrevistas con pescadores costeros y los que van más allá de 200 millas. Podemos calcular entre 500 y 600 las tortugas muertas.
¿Sólo de nosotros?
Sólo de esta parte.
¿Diría que El Salvador sentó un precedente?
Sí.
¿Fue sólo un esfuerzo de la universidad o hubo una articulación de trabajo con otras entidades?
La información que atendimos fue la que ustedes daban y la de otros ministerios. Específicamente a la universidad, quien sí le apoyó fue el Instituto de las Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
¿Y del apoyo del gobierno central?
Hablemos de la fase previa al evento, el evento en sí y la fase posterior. En esta última es donde sí hemos entrado a una cooperación amplia.
¿Puede tomarse como algo positivo?
Sí porque seguimos trabajando en colaboración, de hecho estamos en un programa de monitoreo como un sistema de alerta temprana. Nos han dado espacio en la Comisión Nacional deMarea Roja y hemos planteado necesidad de patrocinio.
En general, ¿cómo evalúa los esfuerzos dirigidos a la protección de los recursos marinos?
Bastante débiles. Primero que nada porque eso arranca con un proceso de voluntad política, investigación para resolver los problemas del país.
En las Ciencias Marinas hace falta mucho. No entendemos porqué razón, históricamente, este país le ha dado la espalda al mar. Nuestra frontera agrícola se agotó hace 50 años, no hay pedazo que haya quedado sin utilizar. Hemos tenido frente a nuestro mar recursos de gran valor comercial que otros países se los llevan por desconocimiento y por no fomentar inversiones.
El desastre puso a la región en la mira
La llegada del nuevo año sorprendió al país con la aparición de decenas de tortugas muertas en la costa oriental.
Tras la sorpresa inicial llegaron las hipótesis -contaminación, el uso inadecuado de redes,...- y el desconcierto de los pobladores, funcionarios y especialistas.
La inquietud continuó casi cuatro meses hasta que unas pruebas examinadas en laboratorio confirmaron la relación entre las muertes y una toxina de la marea roja.
Pocas veces, un país acostumbrado a la violencia, había prestado tanta atención a un desastre ecológico de tal magnitud.
Perfil
Armando Navarrete Soriano se graduó en Biología en la Universidad de El Salvador, en 1987. Poco después se especializó en Biología Marina en Costa Rica. El año pasado volvió a la UES, esta vez para trabajar en el equipo del Instituto de Ciencias del Mar.
Su vida laboral ha estado ligada de una u otra forma al mar. Durante cuatro años estuvo en la Comisión Interamericana del Atún Tropical, en California, Estados Unidos. Entonces, recuerda, acumuló 864 días en el mar. También ha laborado tres años en Cendepesca, junto a la cooperación China.

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