Paola Michelle García
El Diario de Hoy
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Oración. En el servicio religioso, participaron todos los residentes. Foto: EDH
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El Hogar Crea María Auxiliadora —centro de reeducación y rehabilitación para adictos— se vistió de gala ayer, al festejar el día de su patrona, la Virgen María Auxiliadora.
Entre decenas de árboles y al compás de las gotas de lluvia, más de un centenar de hombres y mujeres unieron sus almas durante la misa de acción de gracias que se celebró en honor a la madre de Dios, llamada la auxiliadora de todos los cristianos.
Al servicio religioso —que se llevó a cabo en las instalaciones de la entidad benéfica, ubicada en Panchimalco, en el departamento de San Salvador— asistieron representantes de la directiva del hogar, benefactores e invitados especiales.
La Eucaristía fue oficiada por el capellán del hogar, el padre Porfirio Ruiz.
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Agradecimiento. Doña Norma de Kury entregó el corsage a doña Thelma de Altamirano. Foto: EDH
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Así, teniendo como marco el Día de la Virgen María Auxiliadora —celebrado mundialmente por la Iglesia Católica todos los 24 de mayo, — el Hogar Crea quiso entregarle un reconocimiento a doña Thelma de Altamirano por “ser un alma de Dios” que “siempre ayuda incondicionalmente a esta noble causa”.
“Muchas gracias a todos por este momento maravilloso que me están haciendo pasar.
Sólo quiero decirles que con mucha alegría hemos contribuido con un granito de arena para esta obra maravillosa (...) Que Dios los bendiga a todos”, aseguró la benefactora.
Además, durante la ceremonia, doña Thelma aprovechó para realizar un importante donativo para la institución.
Una lucha diaria
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Esfuerzo. El hogar ha extendido su trabajo hasta San Miguel y Sonsonate. Foto: EDH
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El Hogar CreaMaría Auxiliadora nació en 1996, como una iniciativa de la Fundación Carisma, ante la problemática de la drogadicción que existe en el país.
El objetivo principal de esta institución es la prevención y el tratamiento terapéutico de jóvenes con dependencia, física o mental, hacia las drogas o el alcohol.
“La metodología del hogar es casi perfecta, porque tiene un índice de efectividad del 90%. El programa es efectivo, porque no sólo rehabilita, sino que reeduca el carácter del individuo, que es lo que en realidad lo ha llevado a la drogadicción”, indicó la presidenta de la fundación, doña Guadalupe de Calles.
Según comentó el director del hogar, Luis Castaneda, por el momento “la institución alberga a 62 residentes”, quienes se someten a un tratamiento de 21 meses.
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Trabajo. Cada uno de los internos tiene asignada una tarea durante el día. Foto: EDH
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“Tenemos 14 modalidades de terapia (que incluyen deporte, educación y urbanidad, entre otras) para poder reestructurar el desorden de personalidad de los internos.
Además, se cuenta con un taller de crecimiento y reeducación del carácter”, afirmó Castaneda.
En la actualidad, la entidad ha expandido su trabajo hasta San Miguel y Sonsonate.
Además, recientemente fue inaugurado el hogar para mujeres, en la colonia Escalón, de San Salvador.
“Hoy me siento un hombre libre”
Al recordar los 28 años de su vida que pasó sumergido entre las drogas y el alcohol, a Carlos Pascual Escobar se le llenan los ojos de lágrimas, pero asegura que hoy es un hombre “diferente, que aprendió a perdonar y a conocer a Dios”.
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Esfuerzo. Carlos Pascual Escobar es uno de los residentes. Foto: EDH
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Orgulloso de su presente, y arrepentido por el pasado, Carlos compartió su testimonio de vida.
“Soy del departamento de Chalatenango, mi padre y mi madre son campesinos. Fuimos 16 hermanos”.
“Mi papá era un adicto al alcohol, que se descuidó de la casa y murieron 6 de mis hermanos. Llegó tan bajo que vendió el techo de mi casa (...)”, relató.
“A los 12 años caí en las drogas —mi cuerpo tiene todas las sustancias del mundo— y el alcohol. Por eso siempre he dicho que las calles son mis padres. Empecé a odiar a la sociedad y comencé a robar, desmantelar carros y saquear algunas iglesias”.
“Creía que mi persona valía menos que la de un perro. En ese tiempo conocí a mi compañera de vida, y tuve tres hijos con ella (...) Estuve en casi todas las bartolinas y cárceles”.
“Mientras estaba en Mariona, después de la masacre de 2005, un día llegó mi hermana que era monja y me habló del Hogar Crea”.
“Ahora después de un año en el hogar, me siento libre de todo eso (alcohol y drogas).Le pedí perdón a Dios y he recuperado a mi familia. No ha sido fácil, pero le pido a mi Dios que me de un buen camino”, puntualizó Carlos.

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