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Aclarando conceptos
Un código para ignorantes

Los Templarios surgen históricamente después de la primera Cruzada, 1119, siendo su misión proteger a los peregrinos europeos hacia Jerusalén por la costa de Jaffa, asediada por maleantes

Publicada 19 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Evangelina del Pilar de Sol*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

(Primera parte)
Dan Brown, autor del libro “El Código Da Vinci”, sostiene que éste es ficción, pero, en la página tres y en múltiples entrevistas televisivas con audiencia de millones, como en “Today”, de NBC, asegura que los datos históricos, arte, arquitectura y religión son auténticos, basados en investigaciones minuciosas, agregando que la historia del cristianismo en su conjunto es una mentira.

Afirmar lo anterior implica, o que el libro está deliberadamente proyectado para convencer ignorantes que no saben nada de historia, arquitectura, arte y des conocen absolutamente las más fundamentales bases del cristianismo, o Brown mismo es un perfecto ignorante.

La trama empieza en París con el asesinato de Jacques Saunier, curador del Museo de Louvre, y gran maestro de una secta secreta llamada Priorato de Sión, supuestamente fundada en 1099 y a la que --según Brown-- pertenecieron famosos notables como Leonardo Da Vinci, Botticcelli, Isaac Newton y otros, asegurando haber obtenido esta información de “Les Dossier Secrets” (Los Registros Secretos), documentos que --(efectivamente)-- fueron descubiertos en la Biblioteca Na-cional de París en 1985.

El historiador Dr. Jim Garlow, escritor del libro “Resque-brajando El Código Da Vinci”, refuta lo anterior, comprobando que el Priorato de Sión fue fundado en 1956 por un antisemita, Pierre Plantard, con historial criminal, catalogando dicho “descubrimiento” como fraude, sirviendo de tema para libros y para un documental de la BBC en 1996, denunciando que tales falsos documentos fueron introducidos en la biblioteca por el mismo Plantard.

Laura Millar, periodista de The New York Times, escribe --Feb. 22, 2004-- que uno de los secuaces de Plantard confesó en 1970 que ayudó a elaborar el material fraudulento, incluyendo la lista de los notables mencionados y un árbol genealógico que colocaría a Plantard como descendiente de los Merovingios, dinastía que Brown presenta como “descendiente” de Jesucristo. Conclusión: El Priorato de Sión nunca existió.

Brown parte de hechos históricos conocidos, recoge lo que le resulta útil, sea verdadero, falso o inventado, manipulando datos para avalar sus afirmaciones, incorporándolos a su novela, como en el caso de los Caballeros Templarios, que asegura fueron creación del Priorato de Sión (¡que no existió!).

Los Templarios surgen históricamente después de la primera Cruzada, 1119, siendo su misión proteger a los peregrinos europeos hacia Jerusalén por la costa de Jaffa, asediada por maleantes. Su historia y su posterior desprestigio pueden encontrarse fácilmente en cualquier libro de historia, o enciclopedias como la Británica, constatándose que no existe mención del Priorato de Sión.

La página 235 afirma que casi todo lo que nuestros padres nos enseñaron es falso y que fue el emperador Constantino, quien en el Concilio de Nicea divinizó a Jesús en el Siglo IV, creando el cristianismo. Jesús, según Brown, quería a Magdalena como jefa del cristianismo al estilo de la diosa pagana Isis. (¿Defensa “Brownia-na” al feminismo de género y la nueva era, en boga actualmente?).

La historia de Constantino, y el verdadero debate del Concilio de Nicea, pueden encontrarse también en cualquier libro de historia o enciclopedia.

Pero veamos: Doscientos años antes de Constantino, Plineo, gobernador romano, (biografía en Enciclopedia Británica), escribió al emperador Trajano, a principios del Siglo II, informándole que los cristianos adoraban a un crucificado, Jesús, como a Dios.

Los primeros padres apostólicos consideraban Dios a Jesucristo:
San Bernabé en su Epístola (70-79 dC) cita el Salmo 110; 1, del Antiguo Testamento, para probar que Jesús es Dios.

Ignacio (110dC escribe: “Por amor a Jesucristo nuestro Dios”.
Irineo (185 dC): “...nuestro Señor y Dios y Salvador”.

Miente también al afirmar que los Evangelios Apócrifos de los gnósticos --(mezcla de filosofía griega pagana y cristianismo)-- de Felipe, Tomás y María Magdalena, escritos en los siglos II-III, son los registros cristianos más antiguos, cuando datan de un siglo o más después de que muriera la generación de testigos oculares de Jesús, autores de los verdaderos evangelios.

En el 96dC, Clemente, obispo de Roma, cita la existencia de once libros del Nuevo Testamento: Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. En el 108dC, Ignacio, obispo de Antioquía, cita 24 libros, y en el 110dC Policarpo, obispo de Esmira, cita dieciocho libros. Incluye los cuatro evangelios.
Dan Brown simplemente ignora todos estos documentos. (Conti-nuará).

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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