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| Diversión. Las ruedas estarán en
el predio Don Rúa. Foto EDH |
Regina Miranda
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La nueva junta directiva del Comité de Festejos de la alcaldía
de San Salvador fue juramentada ayer por la tarde.
La presidenta es la alcaldesa capitalina, Violeta Menjívar, y el
vicepresidente es el concejal John Nasser.
Laura Mármol será la secretaria; Alfredo Magaña,
síndico; Elsy Elena, tesorera; Teresa López, primera directora;
y Milton Rodríguez, segundo director.
Nasser declaró que ya han iniciado los preparativos para la celebración
de los festejos agostinos.
La unidad cuenta con un presupuesto de 500 mil dólares, donde 200
mil provienen de donaciones y el resto es desembolso de la comuna. El
27 de mayo inician las elecciones para candidatas.
Crónica en
San Salvador
Una hora para circular por la Gerardo Barrios
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| Caos. Para los conductores es desesperante. Foto
EDH |
El caos de vehículos en el centro de SanSalvador se ha convertido
en el pan de cada día, y con el tiempo, muchos ya se han acostumbrado.
Esta escena se ve a diario en la calle Gerardo Barrios.
De entrada, al venir desde el poniente, están los camiones descargando
los sacos repletos de granos básicos. Los conductores que circulan
por la vía tienen que hacer malabares para no atropellar a los
“cargadores”, a quienes lo que les preocupa, es llegar a su
destino y deshacerse del pesado saco que cargan en sus espaldas, para
volver por otro.
Mientras más se viaja hacia el oriente, la calle se hace cada vez
más angosta, debido al mar de ventas informales que sin menos pensarlo,
un día la abarcarán, como sucedió con la 5a. Avenida
Sur, donde ahora las ventas de ropa operan en la zona.
Bajo el calor que provoca estar encerrado en un autobús, y esperar
a que los conductores de los camiones decidan avanzar, Mauricio Argumedo,
motorista de la 41C, decide apagar el motor de su unidad.
“Aquí mínimo nos quedamos una hora”, me dice,
mientras de vez en cuando hace sonar la bocina del bus, pero el ruido
estridente no funciona para nada.
Después de 25 minutos, preferí bajarme del bus y caminar
hasta llegar a la Iglesia El Calvario. Sin percatarme estaba caminando
en medio de la vía, de repente miré hacia atrás y
un pequeño camión era el que ocasionaba el atasco, sin que
nadie le pidiera que circulara.
Poco a poco las unidades fueron avanzando. “Nos tenemos que resignar,
hasta sueño me da esperar”, dijo Argumedo después
de estar una hora y 10 minutos aparcado a lo largo de dos cuadras. Allí
lo encontré nuevamente.

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