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Corleone, entrañas de la Cosa Nostra
Este montañoso pueblo de Italia ha sido
por años el hogar del implacable clan Corleonesi. El ciclo se cerró
con la captura del cabecilla.
Publicada 17 de mayo 2006, El Diario de Hoy
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Homenaje. A uno de los cruces viales se le
nombró Plaza Víctimas de la Mafia.
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Agencias/AP
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
“Décadas antes de que Mario Puzo tomara prestado el nombre
del pueblo para su novela sobre una despiadada familia de la mafia, y
Marlon Brando diera vida a “El padrino”, Corleone tenía
su propia historia.
Durante generaciones, el montañoso poblado medieval de Sicilia,
Italia, que domina los campos ondulantes donde pastan ovejas y caballos,
ha sido el hogar del homicida clan Corleonesi del hampa.
La captura concretada este mes de Bernardo Provenzano, el famoso cabecilla
de la familia Corleonesi y el principal jefe de la Cosa Nostra en Sicilia,
cerró uno de los penosos capítulos en la vida del pueblo.
Mientras exhalan un suspiro de alivio por el arresto de “El fantasma
de Corleone”, muchos lugareños que comparten los escarpados
y pedregosos valles con las esposas, hijos e hijas de mafiosos consideran
que inevitablemente se escribirá otro capítulo en la saga
criminal de la vida real en la historia de la población. Se calcula
que del 10 al 15 por ciento de los habitantes tienen vínculos con
la mafia.
Los jóvenes aseguran que han crecido sin el terror cotidiano de
asesinatos en las calles. “En nuestra sencilla vida de todos los
días, nada ha cambiado en absoluto” con la detención,
expresó María Laura Di Palermo, una estudiante que nació
hace 23 años ahí.
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Tranquilo. Los habitantes aseguran que viven
felices. |
“Crecí con una cultura antimafia”, dijo en referencia
a una rebelión, sobre todo de los jóvenes, contra el dominio
de la Cosa Nostra, un movimiento desatado por el asesinato, en 1992, de
dos investigadores del crimen organizado.
Di Palermo tenía 10 años en 1993, cuando el predecesor de
Provenzano como “jefe de jefes”, Salvatore “Toto”
Riina, también oriundo de Corleone, fue capturado tras pasar 23
años fugitivo. En ese entonces, los estudiantes de la secundaria
de Corleone salieron corriendo jubilosos a las calles y marcharon detrás
de un cartel que decía “Por fin”.
La madre de Di Palermo, María Concetta Pinzolo, recuerda, a sus
53 años, las advertencias que hacían los padres para que
sus hijos se fueran a casa directamente de la escuela. En los años
50 y 60, la rivalidad en la mafia en Corleone significaba casi un homicidio
por día.
Los turistas que visitan la ciudad preguntan si con la detención
de Provenzano, terminaría el dominio de la mafia ahí. Un
ex guardaespaldas de Riina aseguró que no, ya que siempre queda
un sucesor. Se especula que por primera vez en 30 años el nuevo
“jefe de jefes” no será de Corleone.

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