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Petroleras enfrentan ahora más obstáculos

Dificultad. Si bien las corporaciones se embolsan grandes sumas también deben lidiar con más problemas. Algunos países han nacionalizado empresas y otros subieron impuestos

Publicada 16 de mayo 2006, El Diario de Hoy

The New York Times
JAD MOUAWAD
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Desafío. Las empresas del crudo tendrán que ver cómo sobrevivir en un mundo de altos y crecientes costos. Foto: EDH

NUEVA YORK. Para muchos estadounidenses, Exxon Mobil o Chevron parecen todopoderosas, que se embolsan utilidades récord conforme aumentan los costos de la energía.

Pero en muchos países alrededor del mundo, los altos precios del petróleo también están dificultando considerablemente la vida a las grandes compañías petroleras.

Los precios de la energía significativamente más altos han trasladado el poder a los países productores de petróleo, conforme algunos gobiernos buscan una porción más grande de la riqueza. Como resultado, aun cuando compañías petroleras occidentales extienden su alcance a través de adquisiciones y proyectos multimillonarios, un renacimiento de políticas nacionalistas está debilitando su influencia.

“Hemos visto un regreso a un estilo de nacionalismo de los recursos al estilo de los años 70 que está aprovechando los altos precios”, dijo Daniel Yergin, presidente de Cambridge Energy Research Associates, una firma consultora. “Durante los periodos de precios bajos, los gobiernos están dispuestos a abrirse. Pero cuando los precios están altos, tienen los ases en la mano”.

Menos inversiones

Esta tendencia pudiera llevar a menos inversiones por parte de las compañías petroleras occidentales, menor producción, y suministros más limitados, incluso precios más altos en las bombas de gasolina.

Hasta ahora, el traslado del poder ha tenido varios matices. En Bolivia y Rusia, los gobiernos han tomado directamente el control de los campos petroleros y gaseros; en Venezuela y Gran Bretaña, han incrementado los impuestos; y en Nigeria y Kazajistán han dado un trato altamente preferencial a las compañías estatales.

El 1 de mayo, Bolivia dijo que buscaría 82 por ciento de las ventas de los campos más grandes, respecto de menos de 18 por ciento. En Venezuela, el gobierno recientemente afirmó su dominio sobre 32 campos petroleros pequeños desarrollados por compañías extranjeras y aumento los impuestos a 83 por ciento respecto de 56.6 por ciento. El congreso en Ecuador recientemente aprobó una ley que introduce un tarifa de regalías de 50 por ciento sobre los campos existentes.

Incluso el gobierno británico cambió el régimen fiscal en el Mar del Norte a principios de año, incrementando sus impuestos en 10 puntos porcentuales, a un total de 50 por ciento. Y si lo que se habla en el Congreso estadounidense sobre impuestos sobre utilidades extraordinarias es algún indicio, lo mismo podría decirse -- al menos en un grado limitado -- en Estados Unidos.

Pese a toda su riqueza, las compañías petroleras globales han estado en un largo camino de declinación.

“Las compañías petroleras”, dijo Yergin, “se están sintiendo restringidas”.
La producción petrolera de Exxon de 2.5 millones de barriles diarios, por ejemplo, representa menos de tres por ciento de la producción diaria del mundo. Las siete principales compañías petroleras internacionales -- Exxon, BP, Royal Dutch Shell, Total, Chevron, ConocoPhillips y Eni -- controlan menos de cinco por ciento de las reservas del mundo. La mayoría está teniendo problemas para encontrar suficiente petróleo para reemplazar el que bombean cada día.

Las principales compañías petroleras tienen activos sustanciales, por supuesto. Generan enormes utilidades, poseen equipo de exploración y producción de lo más avanzado, y han desarrollado experiencia financiera y administrativa. También tienen una larga historia de adaptación a ambientes hostiles, tanto naturales como políticos.

Sin embargo, la tendencia más reciente en la industria petrolera contrasta significativamente con el periodo anterior de una década de privatizaciones que se dieron tras la caída del Muro de Berlín.

Dos décadas de precios petroleros bajos y abundantes suministros significaron que a las compañías occidentales les fueran concedidos términos favorables por gobiernos que estaban entonces deseosos, a menudo ansiosos, de elevar su producción, incrementar sus ingresos y rellenar sus arcas.

De nacionalismos y más

Cómo han cambiado los tiempos. En el ínterin, por supuesto, los precios de la energía han aumentado.

“Es bastante natural que durante un periodo de precios altos el fenómeno del nacionalismo de los recursos regrese”, dijo Leonardo Maugeri, ejecutivo de estrategia en Eni, la gigantesca compañía petrolera de Italia. “Es un subproducto de los precios altos”.

“En periodos como éste”, dijo en entrevista telefónica desde Roma, “los productores piensan que tienen la ventaja, y probablemente tienen razón. Así que imponen impuestos más altos, o algo peor”.

Esta tendencia ha sido particularmente pronunciada en Venezuela. Ahí, el gobierno está considerando reescribir las reglas para la inversión en el cinturón del Orinoco donde se ubican las reservas de crudo pesado del país. Las compañías petroleras han invertido más de 17,000 millones de dólares ahí, con la esperanza de que las reservas pudieran rivalizar con las de Arabia Saudita. El crudo pesado tiene altas cantidades de sulfuro y requiere una refinación más compleja.

Venezuela ya ha incrementado las regalías a 16.6 por ciento respecto de uno por ciento sobre los cuatro principales proyectos del país y está planeando elevar los impuestos de 34 a 50 por ciento. También quiere que Pdvsa aumente su participación en estos proyectos a alrededor de 60 por ciento, respecto del actual 40 por ciento.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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