Roberto
López-Geissmann*
El Diario de Hoy
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El que una persona como este servidor, por más que conservándose
independiente y no conformista, pero que siempre ha luchado por un nacionalismo
ideológico, contra todo tipo de marxismos y con simpatías
no ocultas por el mayor partido de derecha, hace que sea lo más
natural el que de vez en cuando se permita, públicamente, emitir
opiniones y dar consejos (no pedidos) al referido partido... Lo que no
es ya tan normal es que aconseje también, de vez en vez, al mayor
partido de izquierda. Sería esto comprensible si se tratare de
una “falsa consejería” de tipo irónico, pero
no es así, y la rara vez que lo he hecho lo hago de a de veras.
Antes de presentar el “consejo de hoy”, me explicaré
someramente.
Al FMLN cuando lo critico, suelo irle con todo. No ando con chiquitas,
pero nunca he tratado de “payasear” dándole consejos
tipo suplemento agostino. ¿Cuál es mi intención entonces
al sugerirle cosas, las que, supuestamente, de “hacer caso”
le ayudarían en su gestión y atraerían gente? ¿Es
que me he vuelto un propagandista, un ecléctico o qué? Los
que me conocen reirán con estas posibilidades... la explicación
es sencilla, aunque no del todo común, ya que la mayoría
busca la fácil identificación total (blanco o negro), sin
tonalidades y con temor a faltar a lealtades, en escenarios que no se
comprenden muy bien.
La cuestión se entiende fácil si aceptamos como un principio
real y poderoso el de “Primero El Salvador... segundo... y tercero...”
en su sentido de amar nuestra Patria por encima de cualquier partidismo
--lo que es un contrasentido para muchas ratas de partido (de todos ellos),
aunque no así para los desprendidos estadistas que hubiere-- y
por ello y para cumplimentar esta máxima es que aconsejo a los
más frescos, más amplios y mejor bienintencionados sujetos
que podría haber en el FMLN. Sé que los hay, confío
en que más de alguno se lo pensará. No busco el mal de nadie
sino el bienestar de los más. Primero El Salvador...
LOS CAMBIOS EN LOS BRAZOS DE LA ESTRELLA
La fe en el ateísmo. Porque ser ateo, o sea: afirmar que Dios no
existe, no es una simple creencia. Requiere una dosis de seguridad muy
grande y muy audaz. Imposible de ser demostrada por la ciencia, la que
cada vez más se separa de posiciones que se acercaban a una posible
negación. Luego no se respalda más que en la fe: una convicción
indemostrable y férrea en algo. En este caso en la inexistencia
de un Creador y de una vida espiritual superior. Si bien lo analizan,
este brazo de la estrella es altamente conflictivo, marginador y estresante;
les impide aprehender la realidad total del hombre y los enquista con
un colectivo que simpatiza con lo religioso. Es además amoral.
¡Quítenlo ya!
La condena a la propiedad privada. Si ya se deshicieron de la alienación
de creer que Dios es la suprema alienación, hagan lo propio con
la funesta idea de creer que la propiedad privada es la primera. Admitan
a los medios de producción como válidos. Puede existir mixta.
Es correcto que se vigile para evitar abusos. Es correcto discutir leyes,
está bien, pero URGE para su propio bien que tiren a la basura
la lucha contra esta institución de derecho natural, inscrita en
la naturaleza humana y que se convierte en el motor de desarrollo que
las sociedades necesitan, sin la cual languidecen y mueren.
El materialismo histórico y el dialéctico. Dejen de pasear
semejantes dinosaurios. Ni como “instrumento de análisis”,
ni como “crítica de la economía política”,
ni como “motor de la historia” (aunque tal vez de la histeria).
Se les facilitarán las cosas si apartan estos mamotretos; los entendidos
saben de qué hablo. ¡Ignórenlos!
El concepto de partido del proletariado. Que no es sino una consecuencia
de la visión global progresista y lineal de la historia, pero que
vale destacar en su gigantesco error clasista-reduccionista, que: 1) hace
de lado al resto de la población, 2) polariza la lucha utópica
provocando odios innecesarios y 3) se ata a la violencia.
Eliminen el estado mayor revolucionario profesional. Que es lo que los
convierte en subversivos, siguiendo los dictados de Lenin, y que les otorga
una peligrosidad real que sólo los pueblos pactados y los estados
semi sedados no se aperciben. Límpiense el rostro, revisen las
nefastas ideas anteriores y luchemos todos por nuestra Patria.
*Lic. en Ciencias Políticas.

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