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La Nota del Día
Se tuvo que reconstruir y toca ahora ampliar

La generación de energía eléctrica fue una de las víctimas de la locura, lo que ahora se traduce en mayores precios, escasez y futuro incierto.

Publicada 16 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Hay insuficiencia de electricidad a causa de la guerra y por culpa del desgobierno de los ochenta, los años de la gran demencia. Desde la fundación de CEL en los cuarenta hasta finales de los setenta, la entidad invirtió en nuevas represas, desarrollando las fuentes geotérmicas para hacer frente al crecimiento de la demanda.

Pero el ataque comunista, la quiebra económica a causa de las reformas duartistas, la incapacidad y las sinvergüenzadas de los sucesores de don Víctor de Sola al frente del organismo, se sumaron para que el país fuera más dependiente del petróleo, encareciendo la energía hasta caer en la actual crisis. Debe anotarse que las compras de petróleo en esos años dejaban jugosas comisiones.

Restablecida la paz gracias al pacto Reagan-Gorbachov, la CEL se vio forzada a poner en pie lo que se había destruido durante la guerra, principalmente estaciones y sistemas de transmisión eléctrica.

Según la CEL, las reparaciones han costado $151.2 millones, recursos que pudieron haberse empleado en ampliar la capacidad del sistema y construir nuevas represas, se destinaron a la reconstrucción.

Los daños al sistema fueron numerosos, incluyendo el estiramiento que sufren los cables de transmisión cuando se dinamitan los postes y los tendidos eléctricos. Cuando el poste se rompe o destruye, los cables se estiran, reducen su diámetro (como al estirar un hule este se vuelve más delgado) y baja mucho su eficiencia lo que obliga a usar más energía para un igual trabajo.

Los apagones en esos años, debe agregarse, fueron culpables de las muertes de niños en incubadoras en los hospitales y de enfermos conectados a respiradores, amén de muchos pacientes que estaban siendo intervenidos cuando fallaba el suministro de corriente. La guerra contra los postes subió en intensidad al ir perdiendo fuerza la agresión militar de los terroristas.

La generación de electricidad es una muy importante parte del entramado productivo de toda nación. Buenas carreteras, adecuada y beneficiosa legislación, seguridad física, comunicaciones baratas y eficientes, servicios públicos, etc., son las herramientas con que un pueblo trabaja, genera su sustento y construye su futuro. A ello se suman las instalaciones productivas de empresas y negocios, campos preparados para el cultivo, sistemas de formación humana, la convivencia pacífica.

Difícil crecer bajo acoso político

Todo fue blanco de los ataques terroristas durante dos décadas, los setenta y los ochenta, desde la convivencia aniquilada con la prédica del odio, hasta la enseñanza, que pervirtieron “maistros” politizados. A ello se suman las bandas delictivas, desde mareros hasta narcos y extorsionistas, que gozan de impunidad debido a los sobreseimientos que jueces cómplices hacen de manera permanente. En nuestra edición del lunes se señala que los actos vandálicos, perpetrados por activistas comunistas, mareros y otros antisociales, han quedado en la impunidad. Anótese que los jueces rechazan videos y grabaciones, aunque un individuo confiese haber perpetrado secuestros en programas televisivos.

La generación de energía eléctrica fue una de las víctimas de la locura, lo que ahora se traduce en mayores precios, escasez y futuro incierto. Contar con un buen suministro de energía es resultado de planificación e inversiones a largo plazo, lo que es difícil lograr cuando hay un hostigamiento constante a la marcha de los asuntos públicos, como se viene dando desde hace cuarenta años. Que nadie se extrañe de que se sufra pobreza y no contemos con un vigoroso desarrollo.

 

 

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