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Edificaciones
Legado que se pierde

Daño. Las construcciones antiguas del centro de la ciudad están en abandono y se han convertido en refugio de delincuentes


Publicada 15 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Inés Quinteros/Enrique Carranza
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Estilo. La casa Quiñónez fue construida con Arte Noveau. Foto: EDH

Las grandes oficinas y comercios de la época floreciente de San Salvador, por hoy son utilizados para otros fines menos para lo que fueron creados.

Se trata de una serie de estructuras dispersas en todo el Centro Histórico, muchas de ellas lujosas en su época.

El edificio Central, ubicado en la 4a. Avenida Sur, en los años 30 albergó bufetes importantes, clínicas de reconocidos médicos, incluso en ese lugar nació el primer canal de televisión en blanco y negro.

“Hace algunos años lo comenzaron a reparar por la parte de afuera, pero no terminaron su interior”, dijo Saúl Pérez, de 70 años, vendedor. En la actualidad la parte baja la ocupa una venta de telas.

Otro es el inmueble Julia L. de Duke, ubicado en la 4a. Avenida Sur. y 8a. Calle Oriente.
En la misma época albergó un banco propiedad de esa familia, y con el paso del tiempo la institución financiera desapareció. La segunda planta del lugar después fue utilizada para oficinas jurídicas y otros comercios.

Hasta 1996 fue arrendado por abogados, pero hoy en día, se han instalado cervecerías y cantinas.

Uno de los sectores más poderosos de la economía salvadoreña también tuvo su espacio en el centro de la ciudad.

Se trata de la Asociación de Cafetaleros Salvadoreños, cuyas oficinas estaban ubicadas en la 6a. Avenida Sur y la 2a. Calle Oriente, esquina opuesta a la iglesia El Rosario.

La institución tuvo su apogeo en los años 50. Años más tarde en ese sitio se instaló el Instituto Nacional del Café (INCAFÉ). Con el terremoto de 1986 sus bases se dañaron y fue desalojado en octubre de ese mismo año, convirtiéndose en foco de infección y refugio de vándalos.

También hay otros inmuebles de menor tamaño, que tuvieron su época dorada y esplendor al igual que los edificios.

Uno de ellos es la residencia de la familia Quiñónez Molina, ubicada en la 2a. Calle Oriente, al costado norponiente de la plaza Libertad.

La belleza de este lugar la hizo ser ocupada por el ex presidente Alfonso Quiñónez Molina (1918-1964). El resto de la familia emigró años después.

Hoy por hoy está vacía, tras haber servido de local de diversos negocios, entre ellos una escuela de electrónica.

El entretenimiento también tuvo su parte en la historia, pero sin mejor suerte.
El cine Libertad surgió durante los años 60. Esta sala de esparcimientos funcionó hasta hace 13 años, antes de eso fue el escenario de grandes estrellas de la época. Está en total abandono, en espera de ser vendido.

Desconocimiento

El no saber apreciar la arquitectura de los inmuebles hace que muchos propietarios permitan el deterioro, la demolición o que se utilicen para otros fines.

Según la jefa de la Unidad de Inventarios de Bienes Culturales e Inmuebles del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), arquitecta Astrid Chang de Vides, los materiales y los estilos de las estructuras son ricos en cultura e historia, pero las personas desconocen todo su valor.

“Si no se sabe de qué año es, quién lo construyó, quién lo habitó, los hechos históricos que le dieron importancia; entonces no valoramos su riqueza”, explicó.

Para la profesional, mantener estas edificaciones, es una gran inversión económica que muchos de sus propietarios no pueden aportar, ya sea porque han fallecido o emigrado hacia otras zonas de la capital.

“El Centro Histórico de San Salvador aún se puede recuperar, con la colaboración de la alcaldía, los dueños y Concultura”, agregó De Vides.

Lisiados de guerra se instalarán en el ex Ministerio de Trabajo

Según el Consejo Nacional para la Cultural y el Arte (Concultura), la mayoría de edificios y casas con valor arquitectónico en el centro de San Salvador, ha sido desmantelada en su totalidad por personas inescrupulosas, que han dejado sólo la fachada de éstos.

Este es el caso del sitio donde funcionó el ex Ministerio de Trabajo, ubicado en la Avenida Monseñor Óscar A. Romero y Alameda Juan Pablo II, que sufrió los estragos del conflicto armado, que dañaron su interior en la década de los 80. Además el sismo de 1986 lo terminó de deteriorar.

El edificio ha pasado muchos años en abandono, y ha sido refugio de delincuentes y drogadictos.

No obstante, hay un proyecto para su rescate ya que será utilizado por el Fondo de Protección de Lisiados y Discapacitados, que es una dependencia de esa cartera de Estado.

Según la licenciada Noemí Estévez, encargada del proyecto, la idea nació en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz.

En esa ocasión se buscó construir un edificio multifuncional para atender a personas con discapacidad, a raíz de la violencia.

Indicó que esperan comenzar la reconstrucción en septiembre de este año y concluir en septiembre de 2007.
La obra se hará con fondos donados por Japón, informó.

Dijo, además, que las instalaciones contarán con las normas internacionales y el Conaipd (Consejo  Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad), que velan por los derechos de los discapacitados.

En las oficinas brindarán servicios de salud y prestaciones económicas de acuerdo al grado de discapacidad de la persona, entre otros. Los trabajos se encuentran en proceso de licitación.

Por otra parte, el inmueble del ex INCAFÉ, ubicado entre la 6a. Avenida Sur y 2a. Calle Oriente, pasó a manos del Fondo Nacional de Vivienda Popular (Fonavipo).

Fuentes de la institución dijeron que el edificio será demolido porque sus bases y columnas se dañaron con el terremoto de 1986, y no puede ser reparado.
También porque es un foco de infección y guarida de delincuentes.

Después de derribarlo, venderán el lote y crearán un fideicomiso destinado para fondos del programa de contribuciones de Fonavipo, informaron.

Requisitos para ser patrimonio cultural

Según Concultura, los edificios deben:
- Contar con más de 50 años de haber sido construidos y tener una arquitectura muy particular.
- Que sea un inmueble, donde haya pasado un hecho histórico.
- Existe la ley especial de protección para mantener los sitios históricos. Algunos dueños prefieren vender el lote en lugar de restaurar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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