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La Nota del Día
Blair hace advertencias a Chávez y a Evo suéter

Está claro que Evo nunca se ha preocupado por averiguar los resultados de las estatizaciones efectuadas hasta la fecha, lo que en cualquier caso tampoco va a entender

Publicada 15 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
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El primer ministro británico, Tony Blair, pidió a Hugo Chávez, dictador de Venezuela, y a Evo Morales de Bolivia, Evo emplumado, demostrar al mundo que manejan con responsabilidad la riqueza energética de sus respectivos países, llamado que surge después de que Evo anunciara que no iba a compensar a ningún consorcio que opera en Bolivia al estatizar sus instalaciones.

Evo suéter, en ocasiones emplumado, roba lo que otros han levantado invirtiendo capital, experiencia, tecnología y esfuerzo al amparo de las leyes bolivianas, que de la noche a la mañana el cocalero tira a la basura.

Antecedentes de depredaciones estatales abundan en nuestro victimizado continente, desde las perpetradas por Fidel Castro al caerle encima al poder, hasta los robos que en 1980 decretó en El Salvador la pandilla en el gobierno. Estatizaciones (o “nacionalizaciones”) hizo Cárdenas en México durante la Década de los Treinta, los sandinistas en Nicaragua en 1978, Allende en Chile a principios de los años setenta. En Rusia, Stalin estatizó la tierra después de liquidar a cuarenta millones de propietarios, los kulaks.

Está claro que Evo nunca se ha preocupado por averiguar los resultados de las estatizaciones efectuadas hasta la fecha, lo que en cualquier caso tampoco va a entender. Es seguro, además, que las advertencias de Blair entrarán por una oreja y por allí mismo saldrán; lo que para el emplumado cuenta es el aplauso que recibe de Chávez y de Castro, padrinos de cuanta banda de acomplejados, rabiosos, antisociales y delincuentes depredan el Hemisferio.

Lo esencial del mensaje de Blair es que ningún país puede manosear lo que es parte del patrimonio humano. El gas está en el subsuelo de Bolivia, pero las tecnologías para extraerlo, almacenarlo y exportarlo, las redes de distribuidores y el conocimiento que hace posible que exista industria y existan mercados van mucho más allá del aporte en materia prima en bruto que hace cualquier nación.

Hoteles privados, prostitución privada

Hay otro factor más grave. La posibilidad de que Bolivia aproveche las riquezas que pueda obtener del gas para desarrollarse, no dependen del emplumado, sino de las inversiones y el conocimiento que otros aporten. Pues sólo gente mal de la cabeza va a invertir en un país donde de manera arbitraria y sin aviso lo desvalijan de su capital y su trabajo. Crear un clima de confianza toma muchos años, pero destruirlo es cosa de un instante; recuperar la buena imagen tomará muchos años a los bolivianos, lapso durante el cual los pobres verán alejarse más y más a la modernidad.

Evo suéter no se aflige de que en el futuro no lleguen inversionistas; le basta y sobra con la promesa hecha por su mentor Chávez, de que Venezuela va a apoyar a Bolivia. Y Cuba se apresta a enviarle al cocalero contingentes de “médicos y maestros”, léase indoctrinadores y agentes para consolidar la revolución.

Se repite la historia del cojo ayudando al ciego. Para evitar un colapso económico, Castro se vio forzado a privatizar la primer industria de Cuba, el turismo, mientras las cubanas y los efebos cubanos han privatizado la segunda, la prostitución. Hágase la salvedad de que gracias a las excelencias del sistema educativo de Cuba, se trata de las prostitutas y prostitutos más ilustrados de nación alguna.

 

 

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