 |
Monarcas. Alessandro del Piero, Fabio Cannavaro
y compañía alzan la copa de campeón del fútbol
italiano. No hubo mayores festejos, sólo los de la cancha.
|
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La Juventus de Turín se proclamó ayer campeón de
Italia por segundo año consecutivo al batir a la Reggina por 2-0,
con lo que consigue además su vigésimo noveno “scudetto”,
pero el escándalo de corrupción en el que se encuentra inmerso
el club eclipsó la victoria.
Con ese resultado, el triunfo de 2-1 del Milán ante la difícil
Roma no sirvió de nada, pues los “rossoneri”, que tendrán
que conformarse con la segunda plaza, necesitaban una derrota turinesa
para neutralizar los tres puntos de desventaja que tenían.
Los aficionados de la Juve festejaron el “scudetto” como si
las sombras que amenazan al equipo no existieran. Banderas blanquinegras,
coros, cantos y un gran “scudetto” que apareció en
las gradas decoraron la fiesta juventina.
Pero al equipo no pareció pesarle el clima que se está viviendo
en estos días en el mundo del fútbol y los jugadores, ajenos
a toda polémica, quisieron demostrar en el campo que se merecen
el título.
La primera prueba la aportó en el 23’ el francés David
Trezeguet, cuyo gol fue celebrado enormemente y con gran alegría
por los titulares, el banquillo y el entrenador, Fabio Capello.
La Reggina no se echó atrás, pero se notó que no
se jugaba nada y que la diferencia de calidad técnica entre ambos
equipos era abismal.
En el segundo tiempo, el ritmo se hizo más lento, pero la Juventus
siguió manteniendo el control del partido y al final llegó
el gol de la tranquilidad, el 2-0 marcado por el estandarte “juventino”,
Alessandro Del Piero.
Mientras, el Milán superó a la Roma por 2-1 en un partido
que ya se pronosticaba muy difícil, pues ambos necesitaban la victoria.
Empezó muy bien el equipo de Ancelotti, que inauguró el
marcador con un penal muy dudoso convertido por Kaká en el 5’.
Mucha emoción
El partido se presentó completamente abierto, una verdadera final,
con dos equipos que necesitaban los tres puntos y ambos se lanzaron al
ataque, aunque la Roma parecía con más ideas.
El equipo romano consiguió así empatar con un cabezazo del
francés Philippe Mexes en el 33’ y siguió demostrando
el buen juego que le llevó a colocarse como el quinto equipo del
campeonato y uno de los que mejor jugó en la segunda vuelta, pero
el Milán esta vez con un penal clarísimo tras un agarrón
a Alberto Gilardino se impuso por 2-1.

|