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La Juve celebró con la mente en el escándalo

La Vecchia Signora levantó su vigésimonoveno título de su historia en un clima enrarecido por la peor crisis del fútbol italiano.


Publicada 15 de mayo 2006, El Diario de Hoy

Monarcas. Alessandro del Piero, Fabio Cannavaro y compañía alzan la copa de campeón del fútbol italiano. No hubo mayores festejos, sólo los de la cancha.

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

La Juventus de Turín se proclamó ayer campeón de Italia por segundo año consecutivo al batir a la Reggina por 2-0, con lo que consigue además su vigésimo noveno “scudetto”, pero el escándalo de corrupción en el que se encuentra inmerso el club eclipsó la victoria.

Con ese resultado, el triunfo de 2-1 del Milán ante la difícil Roma no sirvió de nada, pues los “rossoneri”, que tendrán que conformarse con la segunda plaza, necesitaban una derrota turinesa para neutralizar los tres puntos de desventaja que tenían.

Los aficionados de la Juve festejaron el “scudetto” como si las sombras que amenazan al equipo no existieran. Banderas blanquinegras, coros, cantos y un gran “scudetto” que apareció en las gradas decoraron la fiesta juventina.

Pero al equipo no pareció pesarle el clima que se está viviendo en estos días en el mundo del fútbol y los jugadores, ajenos a toda polémica, quisieron demostrar en el campo que se merecen el título.

La primera prueba la aportó en el 23’ el francés David Trezeguet, cuyo gol fue celebrado enormemente y con gran alegría por los titulares, el banquillo y el entrenador, Fabio Capello.

La Reggina no se echó atrás, pero se notó que no se jugaba nada y que la diferencia de calidad técnica entre ambos equipos era abismal.

En el segundo tiempo, el ritmo se hizo más lento, pero la Juventus siguió manteniendo el control del partido y al final llegó el gol de la tranquilidad, el 2-0 marcado por el estandarte “juventino”, Alessandro Del Piero.

Mientras, el Milán superó a la Roma por 2-1 en un partido que ya se pronosticaba muy difícil, pues ambos necesitaban la victoria. Empezó muy bien el equipo de Ancelotti, que inauguró el marcador con un penal muy dudoso convertido por Kaká en el 5’.

Mucha emoción

El partido se presentó completamente abierto, una verdadera final, con dos equipos que necesitaban los tres puntos y ambos se lanzaron al ataque, aunque la Roma parecía con más ideas.

El equipo romano consiguió así empatar con un cabezazo del francés Philippe Mexes en el 33’ y siguió demostrando el buen juego que le llevó a colocarse como el quinto equipo del campeonato y uno de los que mejor jugó en la segunda vuelta, pero el Milán esta vez con un penal clarísimo tras un agarrón a Alberto Gilardino se impuso por 2-1.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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