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Breve Análisis
Nuevas alianzas para un nuevo siglo

A raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Presidente George W. Bush ayudó a forjar y conducir la mayor coalición de la historia --más de 80 naciones--, para luchar contra el terrorismo.

Publicada 13 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Donald Rumsfeld*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En 1970 viajé a Egipto como miembro de la delegación estadounidense que asistió al funeral del Presidente Gamal Abdel Nasser. En aquel entonces, Egipto estaba alineado muy estrechamente con la Unión Sovié-tica. Cuando llegamos a El Cairo, por donde quiera que miráramos parecía haber evidencias de la presencia soviética: tanques, misiles y tropas soviéticas.

Durante la visita teníamos previsto reunirnos con Anwar Sadat. Ninguno de los miembros de nuestra delegación sabía bien a bien qué esperar, dadas las incómodas relaciones entre nuestros dos países en esa época. Para nuestra sorpresa, Sadat nos dijo que de hecho respetaba a los Estados Unidos. ¿La razón? Cuando era un joven oficial había visitado nuestro país y había tenido experiencias excelentes. Y en efecto, antes de cumplir dos años en el poder, Sadat expulsó a los soviéticos de Egipto y comenzó a construir una amistad con los EE.UU. que, a pesar de los retos y diferencias periódicas, ha resultado importante y valiosa desde entonces.

Menciono la importancia de esas relaciones entre militares, porque en este nuevo siglo los Estados Unidos están experimentando una transformación significativa de sus arreglos y asociaciones militares en todo el mundo, ajustes necesarios basados en realidades nuevas, amenazas nuevas, que han surgido desde el final de la Guerra Fría.

A raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Presidente George W. Bush ayudó a forjar y conducir la mayor coalición de la historia --más de 80 naciones--, para luchar contra el terrorismo. Además, aproximadamente 60 países cooperan actualmente en el marco de la Iniciativa de Segu-ridad contra la Proliferación, para impedir que lleguen armas o materiales peligrosos a los terroristas y los regímenes forajidos.

Ha habido un replanteamiento de la estructura y el papel de nuestras alianzas militares tradicionales, incluida la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que está estableciendo una Fuerza de Respuesta y que ha salido de Euro-pa por primera vez con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán.

Hoy en día el centro de la atención está en Iraq y Afganistán. Pero en las décadas futuras las prioridades cambiarán. Y mucho de lo que tal vez tengamos que hacer en el futuro probablemente estará determinado por las decisiones de otros.

Consideremos a Rusia, una nación con grandes recursos naturales, una población educada y una rica herencia de logros científicos y culturales. Al igual que los estadounidenses y otros en todo el mundo, está amenazada por el extremismo violento. Rusia es socio de los Estados Unidos en algunas cuestiones de seguridad, y nuestra relación general es la mejor que hemos tenido en décadas. Pero en otros casos Rusia no ha ayudado, por ejemplo al usar sus recursos energéticos como arma política y por su resistencia a los cambios políticos positivos en sus países vecinos.

Lo mismo se aplica en el caso de China. El pueblo chino es educado y talentoso y su país tiene un gran potencial, con altas tasas de crecimiento económico y una fuerza laboral trabajadora. Sin embargo, algunos aspectos del comportamiento chino siguen siendo preocupantes y complican nuestra relación.

En la actualidad, las naciones que eran miembros del Pacto de Varsovia de la Unión Soviética, así como algunas de las ex repúblicas soviéticas --países a los que solíamos llamar “naciones cautivas”-- son miembros valiosos de la OTAN y están entre nuestros aliados más firmes en la guerra contra el terrorismo.

Esto no sucedió por accidente o por azar. Viendo hacia el futuro, estoy convencido de que si tenemos la sabiduría, el valor y la fuerza para ajustar los acuerdos estratégicos que datan de muchos años, recibir a nuevos socios y, sobre todo, perseverar ante la adversidad y las dificultades, tendremos una victoria similar en esta “larga guerra” contra el extremismo violento y otras amenazas que puedan surgir en un incierto nuevo siglo.
Copyright: Project Syndicate.

*Secretario de la Defensa de Estados Unidos.


 

 

 

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